Simple: Si tienes algo en contra mía tan irracional pero tan fuerte que hasta tienes deseos de hacerme daño físico y psicológico, sólo puedo decirte, por piedad hacia tí, que es DEMASIADO TARDE. El castigo no viene con palabras o con acciones, pero puede ser aún peor. Si lo que te importa realmente es verme sufrir y verme caer, pues pierdes tu tiempo. Por más que lo intentes, ya no podrás hacerme nada. Por tu bienestar interno, deja eso que te corroe y no intentes seguir ese juego, porque cuando menos lo pienses, tú serás el único damnificado. Deja de mentirte. De veras. No seremos amigos nunca, pero para la mano, porque todo da vueltas en este mundo. Ademas, igual es tarde, porque no puedes hacer nada para impedir el peor de tus “temores”: MI FELICIDAD.
Adiós.