Lima, 06 de Agosto de 2009
Estimados amigos,
Deseo tener una Buena Muerte. Morir en Paz, o mejor dicho, saber que la muerte va a llegar cuando esté seguro que después de cerrar los ojos nunca más los voy a abrir. Y en ese momento, saber que ya no le debo nada a este mundo y que me puedo ir con la conciencia tranquila. Lo comento con ustedes porque creo que quería decir algo al respecto durante estos días.
Detesto cuando la gente dice “quisiera morir durmiendo, sin dolor”, porque denota el deseo de ocultarse de la muerte y el no querer enfrentarla. De hecho la muerte es uno de los misterios más grandes de la existencia y provoca unterror natural. Yo, por ejemplo, me he asustado cuando mi vida se ha puesto en riesgo por diversas razones, y he pensando, antes que nada, en que no me podría ir así nomás, porque el susto pasa a ser terror cuando te acuerdas de tus seres queridos. Ese mismo terror lo asalta a uno si, por algún motivo, idea una forma de quitarse la vida. Pero sería el terror de sentirse, con su propia ejecución, ejecutor de las vidas de los padres y de los amigos que no tienen nada que ver. Si existe ese lazo, “morir en paz” es imposible, sabiendo que algunos morirán del dolor y otros se sentirán culpables de no haber podido evitarlo, así no sean responsables ya de nada.
Hay muchas muertes violentas que no siempre provocan los hombres: accidentes caseros o desastres naturales. Existen guerras. Y nada de eso es una buena muerte. Ni hablemos de las que suelenocurrir en las guerras, donde los hombres son sólo carne de cañón, y la bala o el cuchillo no saben de méritos, sentimientos ni lazos familiares. No hablemos tampoco de enfrentar a un familiar, a un amigo o incluso a un transeúnte agonizando. “Agonía” significa “lucha” en griego. La agonía es la lucha contra la muerte, uno aferrándose a seguir viviendo. Atravesar ese estado o presenciarlo es una de las experiencias más traumatizantes del ser humano. Imaginar a un pariente en esa peleacontra lo inevitable es algo deprimente. Sin embargo, y sin contradecirlo, imagino vagamente cómo debió de haber muerto Ludwig Van Beethoven, agonizando en plena tormenta, como si diera por sentado ante el mundo quién era él y cómo habría se irse, intenso como había vivido.
Morir durmiendo, por ejemplo, es algo que quizás sea más aterrador de lo que uno podría imaginar: ¿Qué pasaría si tuvieras una pesadilla antes de morir? Tampoco me fiaría mucho de la eutanasia porque, aunque sea válido para algunas personas, no creo que sea un “buen morir”: Uno se encuentra tan disminuido y en unasituación lamentable que es más que todo un “no sufrir más”.
Eso, si lo vemos bien, es muy distinto del descanso final, al menos como yo lo imagino. Yo al menos consideraría 2 alternativas de Buena Muerte, pero manteniendo un elemento esencial que es EL SER CONSECUENTE CON UNO MISMO. La gente podrá juzgarme como le de la gana, pero si en el fondo de mi corazón sé que he hecho las cosas sincerándome conmigo mismo, entonces no hay remordimiento que quepa. Si entendiste eso, entonces, aunque no me conozcas, podrás haberme comprendido todo lo que hice, cómo lo hice, qué hice de bueno, en qué fallé y cómo tuve que expiar mis faltas.
Con eso, puedo proponer dos alternativas para tener una buena muerte :
1) La Buena Muerte cumpliendo el deber : En este caso, no interesa incluso cómo se muere mientras uno muera en su ley. Por alguna razón los antiguos en casi todas las culturas glorificaban al que caía en combate. Muy aparte que fuera una motivación para perder el miedo a morir, esto conllevaba a reafirmar la propia realidad de cada uno, puesto que un guerrero se dedica a pelear porque ha asumido seguir ese camino, aún sabiendo que existen maneras de dar un paso al costado o de ponerse a salvo escapando. Entonces, cumple el deber que te ha sido asignado. ¿Ejemplos? Miguel Grau, Francisco Bolognesi, Alfonso Ugarte y José Antonio Quiñónez, por citar algunos héroes peruanos. Todos ya sabían que iban a morir. Todos sabían que estaban en algún grado de desventaja o que ya no había chance de regresar con vida; todos habían rechazado el deshonor de regresar vivos pero humillados. Y sufrieron muertes violentas, pero honorables y gloriosas. Prefirieron morir como leones antes que resignarse a vivir como borregos. Este ejemplo se ha repetido en otros en diversos niveles. Como Ramón Castilla, quien falleció en el desierto sabiendo que aún podía aportarle alPerú, o como Daniel A. Carrión, quien decidió experimentar en su propio cuerpo lo que pasaba con la verruga peruana; sabía en lo que se metía y murió en medio de inmensos dolores, pero en sus últimos momentos consciente, estoy seguro que habrá realizado que estaba haciendo lo correcto. Y todos esos ejemplos nos permiten aún seguir adelante.
No todos los doctores ni todos los combatientes mueren con la certeza de hacer lo correcto. Pero morir peleando por algo debe ser el superlativo de buscar e intentar por ese algo hasta saber si se va a poder conseguir o no. Todos lo hacemos durante nuestra vida y a veces conseguimos metas que son muy caras a nosotros. Pero es mejor buscarlo que ni siquiera intentarlo.
Y dentro de esta idea, considero una variante del bien morir cumpliendo con el deber : Si la muerte te sorprende cuando estabas haciendo una actividad o buscando algo por lo que dabas tu vida o que era tu vida misma. La muerte te puede sorprender después de una fiesta donde estabas tan bien con tus amigos y te vas en paz. Te puede sorprender después de haber hecho el amor y gozado y amado intensamente. Te puede sorprender de anciano tras regresar a tupueblo natal y sentir una dicha inmensa. Te puede sorprender tras ganar el combate de tu vida. Te puede pasar tras haber salvado a tu hijo del frío o mientras estabas rescatando a alguien del fuego. O simplemente tras haberte reconciliado con algunapersona en especial y compartido un té, una gaseosa o una cerveza para luego no volverse a ver.
Aquí creo que puedo mencionar el caso de Michael Jackson…
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Lo que me “tranquilizó” con respecto a Michael Jackson fue saber que había muerto regresando de ensayar para su gira de retorno. Ver el video de su último ensayo y la vitalidad y el profesionalismo con el que practicaba. Lo que creo debe haberle ocurrido es que regresó agotado, tomó sus sedantes contra el dolor que solía tomar, se echó a descansar pensando en el ensayo del día siguiente y cayó en sueño profundo (y dudo que haya tenido pesadillas, pues el cansancio es profundo en esas condiciones), cosa normal en toda persona después de un ensayo exhaustivo. Nunca más se despertó. Y con todo lo que se haya afirmado de él, nadie podrá decir que ha hecho una presentación mediocre o a media máquina. Ensayó para dar un show espectacular cuando todos especulaban distinto sobre cómo le saldría. Murió bailando, o mejor dicho, murió mientras buscaba dar el mejor espectáculo, como siempre lo hizo. Esto, hasta donde yo puedo imaginar. Es una variante del descanso del guerrero después de una batalla o del caminante tras llegar a una posada. Murió en su ley y haciendo lo que mejor sabía y lo que más le gustaba hacer.
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2) La Buena Muerte como el verdadero descanso final : Esta alternativa debe ser aún más difícil que la anterior, puesto que creo que uno mismo ha de merecerla y labrársela. Vivir es más duro que morir, y uno debe de haber concluido todos los compromisos con la Vida. Esto debe ser tras haber vivido ni mucho ni poco, sino lo suficiente. Probablemente esto ocurra si uno ha alcanzado sus metas más importantes y la sabiduría necesaria para darse cuenta que uno ya hizo su deber a lo largo de su vida. No creo que haya cosa más frustrante que morir sabiendo que aún faltó por hacer, algo de modo que a uno le duela elúltimo interminable minuto previo al deceso.
Quizás, en la naturaleza, el paralelo del bien morir lo establezca la figura del león. Como la comenté líneas arriba, un héroe muere combatiendo como un león cumpliendo el deber. Pero si el león ha cumplido su ciclo tras haber sabido guiar a su manada, pues al llegar la vejez ve que ese ciclo ya se ha cumplido y su propósito para con su especie ya ha sido realizado, entonces se retira a morir. Hasta donde tengo entendido, el león se junta con otros leones viejos para luego aislarse y finalmente morir en soledad.
Esa soledad final no tendría que ser infeliz en un ser humano si es que uno mismo la ha labrado como un camino de preparación hacia lo desconocido. Si ya he conseguido lo que quería e hice lo que supe que tenía que hacer, entonces dejo a mi familia, a mis hijos o nietos ya jóvenes y a mis viejos amigos que me hayan acompañado para buscar la dignidad del bien morir.
Entonces te aislas, no con pena, sino con la mezcla de alegría y sobriedad que te da el haber cumplido tu deber, y vas a vivir tus últimos días en un lugar nuevo. ¿Cómo? Eso ya está sujeto a la interpretación de cada uno: hay quienes se retiran a ser monjes, otros se van a enseñar en una escuelita de un pueblo tranquilo (algunos más warriors se van a algún distrito maleado o a un pueblo donde la vida es dura), otros se dedican a pescar artesanalmente, a cultivar la tierra o a tener un puestecito en un mercadito de barrio. No interesa la aparente pobreza material. Cuando ya se ha vivido lo que es realmente vivir(esto lo define cada quién), lo otro no es pobreza, sólo frugalidad, como la del pastor o la del beduino, que no necesitan nada más que lo suficiente para ir por la vida y cuidar del rebaño. La vida deja de ser aburrida para ser tranquila. Y se vive esos últimos años conservando cierta plenitud de las facultades físicas y mentales, y sobre todo, espirituales. Se vive en paz.
Pero hay un ingrediente que es esencial: Sabiduría. Un agricultor puede haber vivido una vida despreocupada en el campo y ser “feliz” sin darse cuenta. El sabio, por el contrario, se da cuenta que esa felicidad existe allí donde está él. Más aún si el sabio ha pasado por muchas realidades y escenarios, y escoge en dónde quiere desarrollarse como un ser plenamente feliz. De allí que alguien como Tolstoi haya preferido el campo como refugio. Y uno mismo debería darse cuenta dónde encaja ese ideal para su bien morir.
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Quisiera hacerlo en verano, durante el mediodía y antes de la hora del almuerzo, en una campiña, después de haber hecho algunas cosas en la finca temprano por la mañana. Tras haberme despedido como quien dice “ya vengo”, irme a caminar, sabiendo que en algún lugar del camino, amplio y rodeado de puro verde, habré de sentarme a presenciar el cielo azul y el sol radiante envolviendo el paisaje. Y en esa misma cotidianeidad, saber que ya me iré. Entonces, recordar con cariño a los míos con los que habré de reunirme y desearle el bien a quienes más adelante me darán el alcance. Después de recordar lo que solía hacer desde niño en compañia de mi mamá, contemplando el sol del mediodía, y sabiendo que ya lo hice todo, por fin me dispondré a descansar una siesta por última vez. Y sentir que viene la muerte, cegada ante el Sol de mediodía. Y sentir que me voy, y que mi conciencia se desvanece de a pocos, que el dolor no me puede hacer nada, que la agonía fue resuelta hace tiempo y que mis últimos pensamientos están en el Universo y en su propia Paz. Y recordando algunas canciones que oía en mi infancia al mediodía, decir “Gracias”…
Es de esa manera como quisiera morir.
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Esta carta no es para nada un manifiesto suicida. Al momento que escribo estas cosas no estoy considerando la muerte como alternativa a mis problemas, puesto que aún no he cumplido ni la mitad de mis metas importantes. Sin embargo me he encontrado con muchas dificultades juntas durante estos meses (creo que desde Octubre del año pasado), que me han sumido en la depresión, incluyendo peleas, dolencias físicas, problemas económicos y otras malas noticias, así como sucesos con los que creo ya he expiado mis errores. Y peor aún, me he topado con situaciones en las que mi integridad física o incluso mi propia vida se han visto en peligro varias veces en los últimos meses, y aún persiste el riesgo de que me sigan pasando otras cosas más, como que nadie está libre de nada. Y eso sumado al deceso seguido de varias personalidades con diversos niveles de trascendencia, a la matanza que ha ocurrido en la Selva, a la epidemia, el friaje y demás eventos dolosos con una continuidad extraña como increíble. Más aún, con varios de mis seres queridos en estado delicado de salud en este mismo momento.
Todo eso ha contribuido a proponerme trabajar, pero no para vivir plácidamente mi vejez (porque tampoco quiero ser un anciano disminuido en sus facultades atentido por el resto), sino para enfrentar a la muerte dentro de un sano retiro, y con algo que no se toma en cuenta ya para morir, que es la dignidad propia y el respeto por la vida hasta su último segundo. Me han dolido algunas cosas, pero ahora me siento tranquilo por otras razones, en parte porque creo que ya alcancé cierta madurez en algunas cosas. Y si logro alcanzar la madurez para vivir, creo que también podré lograr la madurez para morir, encuentre lo que encuentre después. Yo prefiero decirle ir al encuentro con el Padre.
Por eso y por muchas cosas, quería sentir que más que un post, estaba escribiendo una carta, como de puño y letra, como en los viejos tiempos. Por lo mismo, aunque estoy tentado, no incluiré vínculos. Pero les digo, vean y escuchen a Elvis Presley cantando “My Way” en el concierto “Aloha from Hawaii”. Y a veces imagino que él ha fingido una muerte ante todos para buscar la buena muertepor él mismo…
Gracias por permitirme compartir algo muy íntimo con ustedes. Seguiré haciéndolo cuando pueda y mientras mi corazón lo permita. Gracias de nuevo y hasta luego.
Un abrazo a todos,
Roberto Cuba






