Roberto Cuba Intl.

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LA MARCHA DE AYER JUEVES

Junio 12, 2009 · 1 comentario

Nota 1: ¿Qué posición hubieran tomado Miguel Grau Seminario o Don Manuel González Prada en este problema? Ya saben sus biografías y dudo que huieran postulado por alguna opción de izquierda actualmente. Pero igual, ¿qué hubieran hecho ellos dos?

Nota 2: Es curioso. El mes de Mayo pasado estuve en el elenco de “Causa Común“, obra estrenada en la AAA donde se mostraba a un grupo de estudiantes que se manifestaba contra las injusticias del gobierno. Yo interpretaba a uno de esos estudiantes. La obra comenzaba con la recreación de una marcha estudiantil reprimida con bombas lacrimógenas. La última función fue hace menos dos semanas…

Ayer, 11 de Junio de 2009, ocurrió la marcha de apoyo a las comunidades nativas de la Amazonía. Arrancó a las 2pm, desde la Plaza Dos de Mayo y atravesó la Av. La Colmena y la Plaza San Martín. Yo llegué a las  3:30 aproximadamente. Llegué solo, cuando el grueso de la manifestación estaba alejándose de la sede del Congreso, en la Av. Abancay, conversando con otros dos jóvenes que también estaban llegando recién y a los que perdí de vista entre la multitud. No he visto directamente los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía que pasaron en la tele, pero alcancé a ver las bombas lacrimógenas cayendo cerca, en la pista, obligando a la gente a replegarse hasta la Plaza San Martín.

Debo decir que es la primera marcha de este tipo en la que participo. Durante mucho tiempo no era dado a meterme a este tipo de protestas porque creía que no darían resultado: Fujimori renunció por un vladivideo, cosa que no consiguieron tantas marchas. Ahora tengo mucho más por perder que antes, pero también tengo más conciencia de todo, más allá del arrojo de la edad y todo eso. Sin embargo, los sucesos de Bagua me dan a pensar que esta puede ser la última gran oportunidad de la gente de expresar su indignación. Se nos vienen las elecciones del 2011 y dicen que nuestras opciones se reducen a estar entre el cáncer y el sida. ¿Es que nosotros no podemos producir alternativas nuevas? Y si efectivamente, estamos entre la espada y la pared,entonces, ¿quedará algo por rescatar?

Regresando a la plaza San Martín, todos quedamos concentrados allí como dos horas. Y digo “todos quedamos concentrados” porque me incluí en ese momento en un conjunto de gente que incluía nativos, estudiantes, artistas (músicos, malabaristas), grupos a los que no estoy afiliado (Fonavistas, CGTP), o simplemente con los que no suelo comulgar: socialistas, feministas, homosexuales, humalistas, etc. Sin embargo, en ese momento, más allá de la oportunista arenga política que algunos han lanzado por allí, todos hemos estado concentrados para expresar algo en común: HAY UNA INJUSTICIA EN LA AMAZONÍA QUE NO PUEDE SEGUIR: Injusticia con los nativos, injusticia con los demás ciudadanos, injusticia con la aplicación de leyes a la fuerza con las que se depredaría la selva peor de lo que está.

Así, se sucedieron discursos de representantes de los diversos grupos. Los policías estaban rodeando la Plaza. Había mucha expectativa, aunque también había gente que parecía atravesar la plaza como si hiciera turismo: me refiero a los mismos limeños.

Sentí fastidio por lo de la “suspensión” del Decreto 1090 (que no me parece la solución adecuada). Y para qué lo niego: también sentí miedo. Miedo de que esto degenere en más muertes, miedo de que esta protesta caiga en saco roto, miedo de que de repente yo ya no pueda regresar a casa, miedo incluso de quedarme sin chamba (que creo es uno de los mas fuertes hoy por hoy), miedo de enemistarme con algunos amigos. Pero los miedos hay que enfrentarlos alguna vez y listos para sobreponerse. Me acuerdo de Aldo Gil Crisóstomo, quien quedó tuerto e indignado con el resultado de la marcha de los 4 suyos. ¿Servirá esta vez?

A eso de las 5 y media se sumó un amigo, ‘K’ (me reservo el derecho de llamarlo así para no exponerlo. Como yo, también trabaja con la imagen), quien vino de su universidad particular para unirse a la marcha. Nunca frecuentó el centro de Lima, pero lo fue conociendo de la manera más ruda, en las calles. La concentración tomó rumbo hacia la Plaza Francia, camino al Ministerio de Defensa. Marchamos junto con un grupo de nativos que estaban tocando música junto con un acompañamiento de estudiantes.

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En la Plaza Francia, marchando, reconocí al poeta Rodolfo Ybarra preparando unos stenciles con una chica. Me acerqué a saludarlo y me presenté como un “blogger comercial”, que, de algún modo me define un poco, pues usualmente saco contenido “fresa”, “banal” y bastante pop, muy aparte que tengo algo como FAQTV, que es entretenimiento puro y humor del absurdo. En verdad, me emocioné. No he leído sus libros todavía, pero frecuento su blog desde el año pasado. Es curioso cómo lo conocí y en qué circunstancias. Ybarra correspondió al saludo muy amablemente. La verdad creía que podría ser en Quilca, pero no me he dado tiempo de ir al Centro Cultural “El Averno”, con Los Poetas del Asfalto. Pero así ocurrió. Y justo cuando estaban con los stenciles, se acercan por lo menos unos 10 policías con sus escudos y sus palos y nos separaron. La chica que estaba con Ybarra cayó al suelo e iba a ser apaleada por tres guardias. Yo estuve cerca como para ella que gane tiempo y se escape, aunque a mí mismo casi me agarran también. Los uniformados estaban avanzando. Nos dispersamos todos y al volver la cabeza ya les habíamos perdido el rastro al poeta y a la chica. Ojalá no les haya pasado nada sórdido.

Avancé con ‘K’ dentro de un grupo pequeño que incluía nativos y estudiantes de la Villareal, todos a manifestarse hasta el frente de la misma “Casa del Pueblo”, la sede del partido aprista en la Av. Alfonso Ugarte. Otro grupo llegó hasta el Ministerio de Defensa. Los que estuvimos en Alfonso Ugarte no duramos mucho: Se hizo sentir una comezón en la nariz por un olor como a pimienta. Los ojos empezaron a enrojecer y la gente tuvo que dispersarse.

Luego de comer un poco en el camino, llegué a casa sano y casi ileso (me refiero a los golpes recibidos en mi pierna y en mi brazo allí en la Plaza Francia), esto a las 9 mas o menos. ‘K’ ya estaba en su casa también, sin novedad pero con la voz ronca de tanto gritar.

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Ruego por que esta situación termine cuanto antes, pero a la vez espero que los limeños no hayan olvidado su vocación de protesta. En provincias la cosa está fuerte, a veces con saldos materiales tan graves que la pregunta que suele hacerse es “quién provoca a quién”. No deseo tampoco que las marchas en Lima se vuelvan una masacre. Menos aún voy a apelar al discurso de exigir “mártires” ni esas cosas.

Se preocuparon en casa cuando les dije lo de la marcha. Pero pensé en ellos cuando estaba caminando en la manifestación. Mi padre marchaba con el sindicato en Cusco en los sesenta años. Mi madre lo hizo en los setenta aquí en Lima como estudiante y luego como profesora. Somos de clase media, tenemos nuestras comodidades y nuestras carencias. Mis hermanas y yo tenemos ambiciones y sueños. Esto no nos marca necesariamente como revoltosos, pero tampoco podíamos callarnos.

Y no tengo porqué obligar a nadie a que esté de acuerdo, ni siquiera a mis amigos, aunque sé que lo entenderán.

Trabajo en un medio “banalizable” como la Internet y me dedico al entretenimiento. Y no lo considero incompatible. Si Susan Sarandon o George Clooney hubieran ido también a la protesta de ayer, quizás no los hubieran tocado (Bueno, Sean Penn o Danny Glover hubieran sido considerados “humalistas de plató”)… también si aguantaban la marcha entera como aquellos que estuvieron desde el mero inicio. Estuvieron varios actores nacionales como Pablo Saldarriaga, Magali Solier, la germana de nacimiento Q’orianka Kilcher etc., algunos más enfrentados con la policía que los otros. No todos los que fueron me caen ni me tienen que caer bien… pero en algo teníamos que coincidir.

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Hay muchos ejemplos de héroes con los que estamos familiarizados y a los cuales nos ponen como ejemplos, pero que a su vez nos objetan si es que queremos imitarlos. Siento que es así. Y lo peor es que se confunde “mesura” con “sumisión”, “mano firme” con “represión”, y así seguimos agrediéndonos entre nosotros. Si les parece realmente pernicioso el Che Guevara como ejemplo a seguir (junto con Alfonso Barrantes, los únicos socialistas a los que les tengo respeto), entonces, no comercialicen más su imagen, que habrá siempre alguien preguntando “¿Y porqué se lo considera un ejemplo…?”, porque fue consecuente y murió por lo que creía.

Protestar e indignarse no significa ser sólo de izquierdas. Yo sé que estoy inmerso en un sistema como éste que es necesario cambiar, pero no será todo de la noche a la mañana. Nos movilizamos en transportes que dependen del petróleo y eso cambiará con los años. Igual, ni Alan ni ningún gobernante o político va a estar activo toda su vida ni por toda la eternidad. Siempre habrán acuerdos y desacuerdos. Me seguirá gustando el fútbol y tomaré gaseosa como también tomaré agua, pero no sé si en el futuro pueda decir lo mismo.

Pero creo que al menos algotrascendente se puede hacer, amigos.

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Crítica: LA MUERTE DEL ATENEO INMORTAL

Mayo 29, 2009 · Dejar un comentario

Nota: Esta es la crítica que ha realizado el actor y director teatral Fernando Montenegro acerca de la puesta en escena de una obra del conocido dramaturgo Sergio Arrau. El texto ha sido publicado originalmente en el blog “El Oficio Crítico“, del actor y periodista Sergio Verlade, donde ha recibido dos comentarios. Al finalizar este artículo expondré mi breve apreciación como actor y espectador de esta obra.

ateneo inmortal
La muerte del ateneo inmortal

Elenco: Jane Yogi, Sergio Velarde, Eileen Céspedes y Julio Navarro
Dramaturgia y dirección: Sergio Arrau

Que una obra dependa de la invasión al público para poder desarrollarse, me parece, desde ya, un pésimo punto de partida como dirección, sin embargo el oficio y talento de los bien elegidos actores (los cuatro intachables, caracterización, interpretación, composición) hace que la obra funcione. El problema no está en la mala dirección, ni la ausencia de luces o música, sino en el mismo texto.

Un autor responsable habla de si mismo, pero cuando empieza a hablar del otro, sin conocerlo, merece ser sepultado. Según la obra “La muerte del ateneo inmortal” no hay nada que aprender del hombre provinciano solo por el pecado de no conocer Lima. Eso lo demuestran los personajes “Gualberto” y “Eleuteria” que lejos de ser plasmados como inocentes, son irracionales provincianos que mientras más cultos quieren ser, más se les retrata como bestias. ¿Es eso lo único que conoce del Perú el Sr. Arrau?

El ridículo limeño “Sócrates” dictará una conferencia, antes de empezar lo interrumpen y nunca más sucede nada. Este escaso argumento es rellenado por textos que solo resaltan la barbarie mental de los provincianos y la incapacidad del limeño. El mensaje es el siguiente señores: “De la provincia o de la capital, los peruanos dan risa” acotemos que el inspirado autor no nació aquí. Y claro, la obra es una comedia sobretodo para él, pero que podría generar un drama en la platea si algún público perceptivo va a verla, ya que es una representación injusta, y a uno lo hace preguntarse, si quiere crear un personaje torpe ¿Por qué sacrificar el chullo peruano? Hay muchas maneras de hacer reír a la gente sin meterse con nadie.

Quizá mi interpretación sea riesgosa por tratarse de un autor respetado, y quizá el público no advierta lo mismo gracias al talento de los actores, pero me llama la atención que la obra se siga llevando a escena sin la objeción de nadie, ya que es claro, que existe un prejuicio racial dentro de ese caballo de Troya, y si no es así, creo que el autor debió molestarse en aprender un poco más de éste país antes de escribirla.

Fernando Montenegro

Director teatral

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Mi opinión personal sobre esta obra:

He visto y me he entretenido con esta obra, más que todo por el trabajo de los cuatro actores y su química en escena y la empatía con la que han capturado al público presente. Pero también debo decir que la crítica que el Sr. Montenegro expone ha sido contundente en cuanto a señalar la dramaturgia como el problema central, y bien se resume en la frase “caballo de Troya”.

Para empezar, la disfruté como público. Y en parte estoy de acuerdo con el modo en cómo se satiriza a los dirigentes en sí, pretendiendo aparentar ser más cultos de lo que en realidad son y que no deja títere con cabeza. En eso creo que hay consenso.

Sin embargo, lo que Montenegro señala es que es preocupante cómo quedamos nosotros ante nosotros mismos. Nos reímos, vemos retratados algunos de nuestros arquetipos… y no salimos de burlarnos de nuestros arquetipos, y parece que no tenemos más de dónde escoger.

Salvando las distancias, me recuerda a ciertos talk shows locales donde solía mostrarse a los hombres de una manera espantosamente maniquea: O son unos machistas abusadores y bestias, o eran unos cándidos que se dejaban pegar y sacar la vuelta por sus esposas. E igualito se les aplicará la pena o generarán pena, dependiendo de su perfil. Pero no se muestran más modelos de comportamiento masculino.

Del mismo modo, aquí nos reímos de nuestros defectos exagerados casi al límite, pero no vemos algo más nutritivo para nuestro imaginario. Y esta tendencia se suele dar en todos los niveles. No vemos más matices en la representación de nuestra gente. Y lo que hay que tomar con cuidado es la tendencia del texto a aglutinar los componentes provincianos casi a la prepo Por ejemplo, la mención de una cebichería de tipo costeño en un apartadísimo pueblo serrano, que no es de lo más típico ni lo más lógico, y sin embargo quien lo lea o lo vea y no esté familiarizado con nuestras referencias puede hacerse una imagen equivocada.

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De todos modos, es mejor ir a ver teatro independiente peruano de cuando en cuando. Nos vemos allí.

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Spot de la obra teatral “Los Profesores”, ahora en el CAFAE

Octubre 3, 2008 · 1 comentario

La comedia magisterial “LOS PROFESORES“, de Juan Rivera Saavedra y con la dirección de Mary Oscátegui, está nuevamente en el Centro Cultural CAFAE-SE, Av. Arequipa 2985 San Isidro, los viernes y sábados a las 8:00 p.m. hasta el 18 de octubre.

“Los Profesores” narra la historia de un grupo de maestros de un colegio estatal que progresivamente va perdiendo la razón ante la difícil situación económica y social por la que atraviesan. Es entonces que decidirán realizar disparatadas acciones que los meterán en mil y un problemas.

Elenco (en orden alfabético):

  • Roberto Cuba
  • Olger Dávila
  • Aldo Leveroni
  • Fernando Montenegro
  • Ángel Morante
  • Kike Saco Vértiz
  • Jorge Silva
  • Sergio Velarde
  • Jane Yogi

Temporada: Del 19 de septiembre al 18 de octubre
Funciones: Viernes y sábados 8:00 p.m.

Centro Cultural CAFAE-SE
Av. Arequipa 2985 en San Isidro.

Precios:
Sector Educación y jubilados: 6 nuevos soles
Estudiantes: 10 nuevos soles
Público General: 15 nuevos soles

Blog de “Los Profesores”
http://profesoresjrs.blogspot.com/

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Los árboles mueren de pie (Vayan a verla!!!!)

Junio 16, 2008 · 18 comentarios

Ayer, día del padre, fuí al Mocha Graña ver “Los árboles mueren de pie”, obra de Alejandro Casona y producida por el gurpo LuBios. Ésta trata acerca de un abuelo que recurre a una organización especializada en maquillar eventos, con el objetivo de sostener una mentira que ocultó por muchos años a su anciana esposa. Allí se entrelazan varias historias personales acerca de la verdad, la mentira, el amor, la razón de vivir, la soledad…

Cuenta con un elenco joven, pero bastante empeñoso. Entre ellos está mi amigo de la PUCP, Renzo Cruz. El nivel es bastante parejo entre ellos, y es buen marco para la actuación de dos grandes maestros que tengo el gusto de conocer personalmente.

Primero me voy a referir a Ricardo Cabrera, quien es como si fuera mi tío y a quien fui a saludar. Él es un gran actor que, aunque ha guardado algo de perfil bajo, les puedo decir, proque me consta, que las obras en las que ha intervenido son muy buenas. Y cuando las ha dirigido, han salido con un nivel tremendamente espectacular. Se los digo porque tuve el gusto y honor de compartir el camerino con él en “Una Rosa para Lima”, en el ya difunto teatro Montecarlo, donde lo conocí, y desde allí, sólo puedo decir que tiene presencia, clase y un trabajo muy profesional. Es un gram artista y mejor amigo :)

La otra estrella del elenco es la Primera Actriz Rosa Wunder, madre de Gustavo Bueno. Aunque ya la conocía, sólo había oído que hacía un trabajo genial. Pero ayer, para ser sinceros, fue la primera vez que pude verla actuando. Y les digo, fue una clase magistral de cómo hacer teatro: compuso muy bien su personaje de abuela sin emplear disfuerzos ni esterotipos de ninguna clase, mantuvo el nivel y el ritmo de actuación en todos momento y lideró muy bien el clímax de la obra, así como su desenlace.

Esta obra fue muy buena, y me dió rabia que tanto esfuerzo no sea promocionado. Yo les digo: Teatro Mocha Graña Av. Saenz Peña 105,  Viernes a Domingo a las 8pm. Las entradas a S/. 20 y S/. 15. en Teleticket.

¿Quieren una lección de teatro? ¡Vayan a verla!

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Teatro en el Pabellón 2B – Cuando estuve dentro del penal Castro Castro

Diciembre 24, 2007 · 6 comentarios


La semana pasada realizamos la muestra de “La Manzana Prohibida”, obra de Gonzalo Rodríguez Risco, como examen final de mi amigo Enrico Méndez para su curso de dirección en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENSAD). Ese fue el punto final de casi cuatro meses de proceso para preparar la obra, junto con Adelaida Cabana, mi ex y mi compañera de elenco. Ahora estamos atentos a la oportunidad de realizar una temporada.

Pero como parte del entrenamiento, presentamos, a modo de pre-estreno, la obra en una cárcel, como parte de un acuerdo entre el INPE y la ENSAD para llevar teatro a los reclusos en el penal Castro Castro.

Enrico nos consultó si podíamos aceptar esta propuesta, a modo de preparación para la muestra final. Yo me sorprendí. Nunca había imaginado una oportunidad así. Y no sabríamos qué clase de reclusos irían a ver la obra, siendo reclusos de seguridad intermedia. Más aún, siendo de temática homosexual: ¿La recibirían bien? ¿La entenderían? Además, sería el debut absoluto, con lo que eso conlleva (tensiones, apuros, arreglar marcaciones, texto, etc.).

Pero, ¿porqué no hacerla? Justamente allí estaba el reto: Hacer que la entiendan, fueran quienes fueran. Adelaida y yo aceptamos con tranquilidad. Pero seguíamos con la curiosidad. ¿La entenderán?

“La Manzana Prohibida”, por si acaso, trata de dos amigos: una chica que busca amor en su mejor amigo, quien es homosexual, pero que se lo ha ocultado siempre. O sea, la pregunta era siempre: ¿la entenderán?. Enrico nos comentó al ensayo siguiente que se trataba de reclusos de seguridad intermedia o alta, así que posiblemente se trataría de presos por narcotráfico, ex-funcionarios corruptos o presos políticos. Así que iban a ser, de algún modo, presos “leídos” o al menos con cierta “cultura” o “modales”. Yo comenté algo que aún sostengo: Entre llevarle teatro a un reo común o a algún ex-congresista corrupto, mil veces preferiría actuar frente a un reo común, porque los que han cometido desfalco, los congresistas corruptos y todos esos que le robaron el dinero al Estado y matado las esperanzas de la gente… todos esos rateros de saco y corbata no merecen ver nada de nada. No lo merecen.

Pero antes de la función, nos enteramos quienes iban a ser nuestro espectadores: los presos por terrorismo del Pabellón 2B de Castro Castro.
Bueno, a lo hecho, pecho. Conversando con Adelaida y con Enrico, comentamos que al menos, era gente que sí era leída. Generalmente los presos políticos caen en esa condición por cómo aplican su ideología. Y eso implica un nivel cultural superior al resto de reclusos, fuera cual fuera su color político. Al menos ya estabamos tranquilos por ese lado. Faltaba que llegara el día del estreno.

Y el miércoles 28 estuvimos allí, previo ensayo en la ENSAD. Llegamos a las puertas del Penal alrededor del mediodía, con la instrucciones básicas: No más papeles que el DNI, no celulares, no cámaras, etc. Llegamos con Fernando Ramos, quien es el coordinador de este programa. Fernando, a todo esto, ya estaba llevando teatro a las cárceles por más de 20 años. Fuimos también con otro elenco pequeño compuesto de otros tres alumnos, quienes llevaban un número cómico sobre el muqui, un duende peruano. Así, dejamos afuera encargadas las cosas que no podíamos hacer pasar al penal.

Tras esperar a que Fernando acabe con el trámite de la autorización, entramos. Eso fue atravesar la puerta externa del Penal, la revisión a la entrada del Penal propiamente dicho y a la de los pabellones. Acabamos cada uno con un sello en el brazo, y a Adelaida, además, le marcaron con un número. En la revisión de adentro de la cárcel estuvimos tranquilos. A Adelaida no le hicieron problemas por haber ido con pantalones, cosa prohibida para las mujeres que visitan un penal. Tampoco lo tuvimos con la utilería que llevamos. Hablando de visitas, habían señoras de diversas edades, llevando incluso niños menores de 5 años. Había una mujer algo voluptuosa que supusimos iba a visitar a algún “afortunado” reo por narcotráfico. Luego nos dirigimos hacia la entrada a los pabellones. En ese momento fue cuando realmente me asusté, al menos por unos instantes, porque entraba a lago desconocido. De allí, tras el último sello de registro, nos recibió uno de los reclusos, con la serenidad del hermano convertido, lo que me sorprendió. Con toda amabilidad nos guió hasta la rotonda, que estaba vacía de gente, pues a esa hora los presos estaban dentro de sus pabellones. Ellos, al reconocer a Fernando, lo saludaron, pues como lo dije, lleva teatro a las cárceles de hace 20 años.

Cuando entré al pabellón 2B con mis amigos, todo lo que me sorprendía del penal hasta antes de ese momento quedó, incluso, hasta insignificante. Ese pabellón era una verdadera sorpresa.

Los reclusos por terrorismo que estaba a la entrada tenían unos rostros serenos y nos saludaban. Al adentrarnos vimos su tienda de abarrotes en perfecto orden, y no sentí hacinamiento. Entonces nos llevaron al comedor del primer piso, que antes era un locutorio: las mesas y asientos eran de cemento, y siendo la 1pm, tocaba la hora del almuerzo. En las paredes veía periódicos murales con las marchas senderistas escritas en papelógrafos, recortes de periódicos con noticias relacionadas al Presidente Gonzalo y la lucha popular, ahora con un discurso más moderado. Obviamente las “notas sociales” trataban acerca del cambio en la sociedad según ellos. Y quienes estaban allí nos saludaban con total amabilidad y nos invitaron a la mesa, a conversar mientras iban a servir el almuerzo.

Yo estaba tranquilo, aunque desde el saque no dejaban de exponerlo todo según su punto de vista. Hablamos de varias cosas. Uno de ellos, con aspecto de provenir de la clase media alta, claro y canoso, hablaba de Antígona y su mensaje sobre el cumplimiento del deber. Otro, llamado Wilfredo, nos explicaba muchas cosas. Él fue con quien más hablé en esa cárcel, fue un poco el Virgilio de ese extraño “infierno”, donde ví condenados, pero a ningún “infeliz“.

Wilfredo tenía cinco años de reclusión en Castro Castro, tras haber sido trasladado del penal de máxima seguridad de Yanamayo, como varios de sus compañeros, en donde estuvo como diez años. Varios estaban así. Él me expuso la situación dentro del partido, que por orden del Presidente Gonzalo ya se había terminado la guerra contra el Estado Peruano y que había que continuar la lucha popular a otro nivel. Me dijo que ya se habían dado cuenta de su error y de todo el daño que se generó de una guerra en la que nadie puede atribuirse en sí gloria alguna. Toda esa devastación que provocó Sendero Luminoso será muy difícil de reparar, así como los abusos cometidos por parte del Estado, en una compleja vorágine cuyos huérfanos, viudas y todos los que sufrimos de algún modo sus consecuencias nunca vamos a entender del todo. Nunca.

Nos contó acerca de otros presos que habían salido de la cárcel tras 19 años, y que, apenas salieron, sufrían de mareos. Esto era por haber vivido tanto tiempo con el panorama visual y el desplazamiento físico reducidos a pocos metros, cercado por paredes inmensas, y a ver el cielo casi como una pared más. Algunos, dijo, no podían dormir en una cama, producto de la costumbre del encierro. Wilfredo contó también cómo en Yanamayo los reclusos se las ingeniaron para hacer cultivar un maíz a partir de un grano, recogiendo todos tierra para la maceta y fertilizándolo con sobras de comida. Esa planta, que les alegró el paladar por varias jornadas, fue destruída por una granizada ante la pena general.

Lo que me asombró a todo momento fue la serena convicción con la que Wilfredo y sus camaradas estaban contando sus experiencias, viviendo su ideología. Cualquiera que estuviera en esas condiciones de reclusión se volvería loco. Con más de una década sin libertad, tras haber visto el fracaso de su doctrina entre los peruanos y el derrumbe del modelo comunista en el mundo, con su líder preso… y se comportaban tan, no sé cómo describirlo. Pero hasta diría que nos estaban evangelizando. Salvando las distancias, claro está.

El aspecto de dentro del penal no es tan paupérrimo ahora. Más adentro del pabellón veía una biblioteca perfectamente organizada dentro de lo que contaban, muy bien surtida con literatura de diversa índole. Había una pared con una pizarra, que servía para impartir clases de idiomas (El francés se enseña allí). También contaban con un televisor para ver videos. En ese momento, en el salón se estaba impartiendo clases de poesía, y escribiendo una marcha senderista.

El patio estaba despejado. Allí me acordé de un reportaje aparecido en Contrapunto que ví cuando era niño, en plena guerra senderista de inicios de los 90’s, y que mostraba cómo los presos fortalecían su doctrina con representaciones en donde se exaltaba su visión de las cosas, con pintas en las paredes y uniformados de rojo, muy distinto de lo que habíamos de mostrar esa tarde. Ya se había acondicionado una esquina con una inmensa banderola azul que hacía de telón de fondo y que aludía a las actividades artísticas dentro de la cárcel.

A la hora del almuerzo nos sirvieron guiso de carne. He de decir que quien cocina allí tiene buena sazón. Comí dos platos mientras conversaba y veía un pequeño letrero anunciando el festival de teatro en la cárcel, que llevaba como nombre “Festival Aureo Sotelo”, en referencia a ese autor de teatro popular y de clara tendencia social. Mi mamá tiene ese libro como que era complemento a la currícula de profesora y que leí cuando era niño, por eso me acuerdo.

Preguntaba a varios la razón de su condena y el tiempo que tenían allí. Por ejemplo uno me contó que llevaba como 15 años. Le pregunté si era sólo por su ideología, y me dijo que sí. Le dije que me refería a que si había contribuido con Sendero con propaganda, aportar recursos, etc. Y me respondió que era a todo nivel. A todo nivel.

Luego vendría la obra.

A las 2pm empezamos nosotros. Como camerino nos sirvió la esquina de la banderola y nos acomodamos entre las pesas de yeso y los moldes viejos para hacer cerámicas. Los espectadores estaban en sus asientos. Y con un sol impresionante, arrancamos como primer número.

La obra fue bien recibida entre nuestro público. Al ser un mensaje de apertura, iba a generar cierta identificación con ellos, quienes también se rieron con los elementos cómicos de la trama. La ejecución se adaptó a las dificultades de espacio. Cometimos algunos pequeños errores sin mayor trascendencia, pero en general se realizó muy bien. Entendieron la obra. Eso me gustó mucho. Tuvo eco. Valió la pena.

Acabamos con “La Manzana…” y empezó “El Muqui”. Fue una muestra de humor muy simpática. Y al final hubo una declaración de Fernando, agradeciendo la atención de los reclusos y nuestra colaboración con el programa. A todos nos entregaron cerámicas como recuerdo. A los directores de cada obra se les entregó además un presente en forma de puño, presente muy de acuerdo con la gente que lo otorgaba. “II Encuentro de Teatro Popular 2007″.

Después nos llevaron a conocer los otros ambientes del Pabellón. Y les digo que, a la primera impresión, nadie creería que se tratan de presos por terrorismo. Había un taller de cerámica donde hacían platos y tazas para vender con distintos motivos, incluyendo navideños. Este taller tenía dos hornos, y uno de ellos fue fabricado por los mismos internos. En los pisos de arriba estaban las celdas, reducidas en tamaño. Nos explicaron que antes había un hacinamiento terrible, y que antes recibían comida sólo por una pequeña entrada, a través de la cual también usaban para iluminar sus textos y poder leer, ya que no había luz eléctrica. Los baños estaban limpios, cerca de los talleres para pintar las cerámicas. Había también un pequeño taller de pintura. No es que mostraran una técnica demasiado depurada, pero había cierto manejo de los elementos. Los cuadros que salen de allí cuentan con temática senderista, y ví uno inspirado en la cara gritando de The Wall, Pink Floyd. He visto allí un tópico, la cocina y hasta una pequeña panadería así como una celda con una pequeña biblioteca, en donde uno de los internos ayudaba a su hija a hacer su tarea de matemáticas.

Viendo a la distancia a los otros pabellones, distinguí uno muy limpio, que hasta tenía piso de cerámica, con macetas y con aspecto de albergar gente “pudiente”. Me dijeron que era el pabellón de presos por narcotráfico. Definitivamente los dos pabellones más ordenados eran ese y el de los terroristas. Sólo que en uno el orden lo ponía el dinero y en el otro, la organización de sus internos.

Antes de irnos, nos despedimos de todos ellos en el comedor. Ellos nos despidieron cantando. Todos a una sola voz con una marcha en cuyo coro se entonaba “jóvenes son nuestras esperanzas”. Allí fue cuando realmente me asusté. ¿Qué era lo que los mantenía en pie dentro de su reclusión?

Me dí cuenta que se puede perder la libertad, pero si uno cuenta con un norte definido, con una cosa en la que creer o con la suficiente cultura como para hacerse un refugio dentro de uno mismo, entonces no se pierde la libertad interna, porque aún se decide en qué creer. Y esto le ha ocurrido a muchos reclusos, sin importar ya qué es lo que cree. Le pasó a Cervantes, quien escribiía en la prisión. Le paso a Hitler, quien preso escribió el Mein Kampf o a Solyenitzin, quien resitió la cárcel en Siberia. No importa ya el propósito o lo que crea uno. Yo no comparto la ideología en la que creen ellos, pero no dejo de asombrarme ante su convicción. Y no me parece que hayan montado un número para impresionar, porque si hubiera sido así, no mencionaría el miedo que sentí. Miedo porque podían decir “presente”. Es una fe desgastada la de ellos, pero aún es muy fuerte.

Por algo, además, digo que su existencia podrá ser de todo, menos infeliz. Obviamente nadie puede resistir tanto tiempo preso sin sufrir algún problema, pero por lo visto en ellos, la vida la hace uno. Hay gente que vive en libertad y no la aprovecha. O peor aún, pueden estar en sus casas, libres, sin haber cometido crímenes ni nada, pero que tienen existencias amargadas, como un lastre inmenso.

Durante esos días regresaba a casa muy tenso, y me preguntaba muchas cosas sobre mis actividades, en las que siempre me meto. En medio del stress, me di cuenta que soy libre y que debo de estar feliz por eso. Aún puedo decidir por mí mismo, aún puedo escoger si voy o no a donde me guste, pero el sólo hecho de regresar a casa a pie o en carro es una cosa que yo decido, nadie controla mi sueño y mis ganas por hacer las cosas. Nadie más.

Ese mismo día regresé muerto a la oficina de Telúrica, a seguir trabajando.


Esta foto con los sellos es uno de los pocos testimonios que tengo para probar nuestra estancia allí. Pero razón de ello te puede dar Fernando Ramos, Enrico Méndez y Adelaida Cabana, además de los otros tres actores que hicieron “El Muqui”. También está ese puño.

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Los Profesores (fotos del Club de Teatro)

Mayo 7, 2007 · Dejar un comentario

Algunas fotos del Club de Teatro de Lima, en la penúltima función de “Los Profesores” del mes de Abril (recién las puedo postear, pero es válido para que vean lo que se viene en Mayo en el Auditorio de la Biblioteca de San Isidro).

Gaugin tras una de sus artistadas: “Tu hermana no opina igual de él” (¿A qué se referirá? Vayan al teatro y lo sabrán).

Curi vs Vigil. El cholo y el criollo.

El elenco de “Los Profesores”

Con Adelaida

Con Fernando Montenegro (el anterior Gaugin/Curi en la obra), y con Gustavo Bartra (cómo no se mete de actor este man…)

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