Archivo mensual: abril 2007

Lleno/vacío

Vaya. No podía creerlo. Desde el post “Hambre” de diciembre pasado hasta ahora han transcurrido como 4 meses mas o menos. Impresionante. Siento que ha pasado más un año, y aunque blogueo una a las quinientas (formalmente, pues lo hago a cada rato como conductor del vlog telurica.com), igual siento hambre, aunque las circunstancias son distintas.

La semana pasada visité mi viejo barrio, en San Juan. No lo hacía desde Navidad. Fíjense. Eso deja un cargo de conciencia. Como en todo. Casi no he tenido tiempo de orar por mis muertos ni de vivir con la mayoría de gente con la que aún cuento en este mundo. Vivir con el mensaje de Emily, personaje de “Nuestro Pueblo” de Thorton Wilder. Qué genial es disfrutar cada momneto con los seres que queremos, en las cosas simples de la vida. Sí, sé que puede sonar cursi. Soy capaz de deprimirme tomando el desayuno, mojando el pan en el café con leche como lo hacía cuando niño (eso ya le pasó a cierto escritor francés), pero hay que ver cómo es este mundo como lo veo ahora…

Tengo trabajo, chamba, laburo, como sea. Telúrica me da una pequeña ayuda a mi familia. Aprendo cada vez más con cada obra que hago. Apenas tendré cinco obras teatrales como actor, pero me gusta aprender. Llego molido y hambriento después de cada función de “Los Profesores” al igual que los ensayos con Jorge Olivari en el grupo Teatrino-Abedul, junto con un gran equipo. Llego muerto a casa cada día, como varios de ustedes. A veces muy contento, otras veces tenso. Pero en general, bien, porque sé que di de mí para lograr algo más.

Y a qué precio…

A veces sacrifico horas de lectura en mi casa si es para conversar con mi madre. Dios mío. Ahora son raros los días en los que puedo conversar largo y tendido con ella. No es que no haya estado ocupado antes, pero ahora solo llego a casa a comer y dormir. No veo a mis padres y es raro que hable con ellos. Aún no vivo aparte de ellos, pero eso duele. A mis hermanas las quiero, y sin embargo hay días en los que lo único que puedo hablar con ellas es “hasta luego”. Nadie para en casa.

Quizás he logrado reconciliarme con ellos a tiempo. Ahora siento que me voy yendo poco a poco. Ya cerraron las heridas y perdoné el pasado para con ellos y ellos para conmigo (como suecede en cualquier familia), pero debería gozarlos más tiempo. Hace poco murió mi tía Videla. No me arrepiento de no haber podido visitarla en sus últimos días por una sola razón que puede perdonarme: Fue genial haber compartido gratos momentos con ella en familia. Y eso quisiera lograrlo con los míos aún más.

Por otras cosas, casi no veo fútbol porque no tengo cable y porque no tengo tiempo. Extraño. Cómo extraño eso. Extraño escribir cartas. Extraño los amigos que dejé ir y los amigos con los que aún queda pendiente conversar. Todo está tan cerca y voy muy por mi ruta.

Hay cosas que he conseguido y que me han llenado enormemente. Ojalá no todo eso no sea una ruta de escape para huir de vacíos que yo mismo no he ayudado a prevenir…

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Par de cosas…

Primero, gracias por comentar sobre mi post acerca de la infortunada columna de Alonso Alegría acerca de los blogs. Concuerdo con ustedes. Y lo que me parece más alucinante de todo es que a veces ciertos dinosaurios han mostrado también su entusiasmo ante los tiempos (que no tiene que ser incondicional, ojo). Acabo de recordar que hace años, a fines de los 90’s, cuando el Sr. Alegría escribía en El Comercio, en uno de sus artículos expresaba su admiración ante el e-mail. Se daba tiempo para escribir cosas interesantes. Una importante lección de actuación la aprendí con uno de sus artículos: eso de “si eres actor, llora ahorita mismo. Si no puedes, no lo eres” fue un tema que me orientó mucho. El “llora ahorita” es la cosa más absurda que se puede pedir a un actor, y es un grave error en el que incurre mucha gente. Eso se lo agradezco, ¿porqué no?

Pero ello no quita que desde hace tiempo vaya dando tumbos con sus comentarios. El detonante para varios bloggers fue su “autocomplaciente” desliz. Es una manifestación de los manotazos de ahogado de la gente que no se puede adaptar. Yo me vacilo con las gracias de Melcochita, para qué lo niego. Pero a veces, él, como varios de su hornada, sean cómicos, periodistas, artistas, comentaristas,, etc., se ríen de lo que no pueden hacer: internet, tecnología, humor negro, breakdance, anime… Cosas que la gente ya está aprendiendo a ver. Hay más variedad de todo y más acceso. Tienen su level de respeto, pero ya no pueden seguir siendo esas instituciones monolíticas llamados “líderes de opinión” como lo eran antes. Su mismo público ya se está reduciendo.

Ojalá no no sigamos su ejemplo cuando nos coja la edad (si esta generación sobrevive al 2012, a un desastre ecológico o al último año de Bush en la Casa Blanca…)