Archivo mensual: junio 2007

Y un saludo tremendo… PARA BOCA JUNIORS, CAMPEÓN DE AMÉRICA!!!!!!!!!!!!!!!!


EL CLUB ATLÉTICO BOCA JUNIORS ES CAMPEÓN DE LA COPA LIBERTADORES 2007!!!!!!!!!!!!!!

BOSTEROS, SOMO’ CAMPEONES OTRA VEZ!!!!!!!!!!!!!!

Aunque con algo apretado de tiempo, pero al menos con el suficiente aliento para decir: DALE CAMPEOOONNNN DALE CAMPEOONNN!!!!!!!!!!!!!!
AGUANTE BOQUITA, CAMPEÓN DE LA LIBERTADORES 2007!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
RIQUELME, IDOLO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

GRANDE RIQUELME!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Y acá algunos cánticos de LA 12 para que vayan celebrando!!!!
(Sea en youtube o lo escuches en donde sea, no importa! A celebrar! Y ya lo vé, y ya lo vé, es para river que lo mira en la interné!!!!!)

AGUANTE XENEISE!!!!!!

Y hablando de Napoleón…

Si por si acaso alguien tuviere acceso a los mangas de “Heroica” de Riyoko Ikeda, la misma autora de “Versailles no Bara” (o “Lady Oscar“), léanlo. Yo sólo pude alcanzar a leer algunos mangas originales (tres o cuatro) en la Biblioteca del Centro Cultural Peruano Japonés. De veras, es bastante interesante, pues la historia es acerca de Napoleón a partir de la Revolución Francesa, y está conectada a “Versailles no Bara”, ya que aparecen algunos personajes. Véanla.

Me pego un tiro por algo así…

He visto lo que aparece en el blog Filosofando… entre otras cosas lo de la subasta de las cartas de Napoleón a Josefina. Lo ví mientras buscaba posts, a la vez que estaba en el messenger con Carlos y con Micky, dos amigos del grupo Teatrino-Abedul. Justo encontré el artículo acerca de las cartas de Napoleón subastadas en Christie’s. Y no podía dejar de meditarlo. Siempre aluciné que Napoleón Bonaparte era un hombre bastante apasionado, pero creo que en sus cartas se percibe mucho del verdadero espíritu romántico de la época.

El primer amor que tuvo fue Désirée Clary, mujer que lo ayudó cuando él aún era un militar en ascenso. Se cuenta mucho de lo ardiente que fue esa relación, la cual sacrificó el pequeño corso para seguir su carrera militar en París (con los resultados que todos conocemos)… y por Josefina.

Josefina era una mujer criolla (nacida en Martinica), mayor que Napoleón, viuda y con dos hijos. De sus amores con Napoleón, eso ya es historia de dominio público. Pero cada nueva evidencia de la pasión que había desatado en el que sería el Emperador de los Franceses no deja de sorprender.

“Te envío tres besos: uno a tu corazón, otro a tu boca y otro a tus ojos”.

(¡Wow! Si no te derrites con algo como esto, seas quien seas, sorry pero no sientes lo que lees…)

En el blog de Filosofando…, Karina pone algunos textos atribuidos a Napoleón que encontró en un libro. Leyéndolas, no sería nada raro que fueran del Pequeño Corso

Para Josefina, en Milàn

Verona 17 de Julio de 1796.

“He recibido su carta, mi adorable amor; èsta ha llenado mi corazon con alegrìa. Le estoy obligado, por el dolor que usted recibiò al darme noticias suyas. Su salud debe estar mejor hoy. Estoy seguro que se ha recobrado. Le insto encarecidamente para que vuelva a cabalgar. Esto no puede fallar para hacerla sentir bien.

Desde que la dejè, he estado triste todo el tiempo. Mi felicidad es estar cerca de usted. Intensamente recuerdo sus besos, sus làgrimas, sus deliciosos celos; y los encantos de la incomparable Josefina encienden una llama en mi corazòn y sentido, que se quedan sin cesar. Cuando libre de todo alboroto, de todos mis asuntos pueda yo ser hàbil de pasar cada instante de mi tiempo cerca de usted; podrìa yo no hacer nada, salvo amarla, nada en que pensar, salvo el placer de contarle mi amor y probàrselo

Le enviarè su caballo; pero espero que usted pueda unìrseme pronto. Hace algunos dìas pensaba que la amaba, pero, desde que la he visto nuevmente, siento que la amo aùn mil veces màs. Desde que la conozco, la he adorado cada dìa màs que el anterior, lo cual prueba que la màxima de La Bruyère, “el amor vive todo de un golpe”…es falsa. Cada cosa, en la naturaleza tiene su propia forma de crecimiento. Ah! yo le ruego: dèjeme ver algunos de sus defectos; sea menos bella, menos graciosa, menos tierna y sobre todo, menos buena; nunca sea celosa, nunca solloce; sus làgrimas me privan de la razòn, queman mi sangre. Puedo muy bien asegurarle que, dentro de poco, no serè capaz de tener un pensamiento que le pertenezca; una ida que no le sea sumisa.

Descanse bien, restablezca su salud. Venga y ùnase a mi; asì que, a cualquier precio, antes de morir, nosotros podamos decir: ¡Fuimos felices por muchos dias!

Millones de besos, alguno aùn para “Fortuna” a despecho de su mal temperamento.

(“Fortuna” se llamaba el perrito de Josefina. Imagínense…)

Y esta otra…

Para la ciudadana Josefina, en Milàn.

Verona 20 de noviembre de 1976.

Voy a la cama, mi pequeña Josefina, mi corazòn lleno de su adorable imagèn y apesadumbrado por tener que permanecer lejos de usted por largo tiempo; pero yo espero que, dentro de unos pocos dìas, mi situaciòn serà màs fèliz y yo podrè fàcilemente darle pruebas del ardiente amor que usted me inspira.

Usted no me ha escrito màs; ¡Mujer cruel, ya no piensa en su amante! Es que no conoce que sin usted, sin su corazòn, su amor, no habrà felicidad, ¡ni aùn vida, para su esposo? ¡Buen Dios! Cuàn feliz yo podrìa ser si pudiera asistir a su encantador arreglo; hombros pequeños, los pechos blancos y pequeños, extàticos y muy firmes; màs arriba, una pequeña cara, con un pañuelo “a la creòle”, que uno quisiera morder. Usted sabe muy bien que yo no he olvidado ciertas visitas; y conoce a que me refiero: La pequeña foresta negra. Le doy miles de besos, y espero con impaciencia el momento de estar allà. soy todo suyo: la vida, felicidad, todo lo que usted hace placentero.

Vivir con Josefina, es vivir en El Eliseo. Besos en la boca, los ojos, los hombros, los pechos. ¡Perdòn! ¡Por todas partes!

Como diría Bart Simpson: Me dejó de a diez…

Con permiso. Me iré a cortar las venas un ratito. Es increíble. No voy a poder dormir con calma estos días. No me interesa en qué cosa lo convertiría el poder años más tarde. Simplemente Napoleón fue un romántico en el más amplio sentido de la palabra. En el concepto original y en el que la gente de ahora cree que conoce. Esa manera de desvivirse por alguien se ha vuelto cada vez más ajena a nuestra época. Y ojo, ese es sólo un aspecto del verdadero romanticismo, en el que cada persona estaba comprometida con lo que creía, y sentía una verdadera pasión por lo que hacía: Llevaba el sufrimiento y el gozo por lograr hacer realidad lo que creía, por su arte, por su misión, por su amor. De eso pregúntenselo a Beethoven o a Goethe… o a Napoleón Bonaparte.