Archivo mensual: enero 2008

Carta de Miguelito a Mafalda

“La carta de Miguelito a Mafalda” la encontré en Cambalache de Ideas, donde la referencia la remiten así:

(No se quien es el autor, está dentro de los monólogos de Lalo Mir y lo traje desde un foro, donde lo puso un amigo)

Cuando leí este post, me dejó con la misma sensación que deben de haber sentido los demás: un limbo de ideas, donde a veces desearías que la suerte hubiera sido más benévola con todos ellos, pero, por otro lado, no te imaginarías un destino distinto. Pero vamos al grano. Les dejo con esta carta de Miguelito a Mafalda… ¡Ah, Miguelito! Tan zanahoria y tan bueno como siempre…

Carta de Miguelito a Mafalda, para sus 40 años.
La comparto porque es algo que me emociona y sigue tan vigente…

Querida Mafalda:

En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños… ¡Cómo pasa el tiempo!

Nacimos en el corazón de un país que soñaba.

¡Cuántas utopías!

¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!

Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza…

Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar del Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres…
Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero.
¿Dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata….
Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive?¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de La vida?

¿Que fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre? La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto, realizada como tantas comunes mujeres…

Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido como tantos…
Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires…

A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja…

Y vos, querida amiga, ¿como estás? Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas.

Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que leés los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush. Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo…

En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre…

De parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sincerida, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas.
Algunos días estoy triste deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza… El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria.
A veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia..

Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida amiga, por otros cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.

Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.

Miguelito.

Miguelito.gif (8443 bytes)

(;_;)

Bueno, pero Miguelito es lo máximo.

PS.- Y pensar que una vez me compararon con Susanita 😛

Ayúdame con mi nuevo look…

Ahora que ya me dió cosa el post anterior (y mi insomnio se va prolongando), pues sólo puedo estar saltón a que ni siquiera una mosca se me acerque. Y justo como ahora necesito resetear mi cabello, estoy buscando otro look, pero no sé cuál sería mejor… recomiéndenme uno…

Para no dejarlos tan en la calle, aquí lanzo ciertas propuestas…
//www.uksport.gov.uk/assets/Image/newsArchive/Pier_C_main.jpg” porque contiene errores.//www.funshop.com/images/fs_pe9700_l.jpg” porque contiene errores.//g.sheetmusicplus.com/Look-Inside/covers/8061347.jpg” porque contiene errores.

https://i1.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7d/Dreadlocked_rasta.jpgCualquier sugerencia, dejen un comentario…

Mirándome el ombligo: Picantes y el ají de la casa made in Metro

Metro, cadena peruana hasta hace poco (ahora pertenece a un grupo chileno) tiene sus cosas como cualquier otra empresa. Tiene buen servicio, de cuando en cuando -me parece- se le podrán escapar algunos lotes de productos algo desfasados, pero en general, cumple. Están en varias zonas, y yo ahora suelo hacer algunas compras en el que queda en Barranco, que me provoca sentimientos encontrados, pero el tema central no es ése…

Se trata del “ají de la casa” que venden en Metro. Si alguno tiene la experiencia de haber comprado salsas en alguno de los supermercados de Metro (la que venden a granel, de las envasadas con su tapa amarilla que dice “Metro”), y la ha saboreado, verán que, a diferencia del ají de casa de otros supermercados, el de Metro presenta un sabor muy agradable. No estoy haciendo propaganda, por si acaso, pero describo algo que me parece que les puede o les debe de haber pasado con ese ají de la casa: sentirlo adictivo.

Los que lo han probado habrán sentido el picor propio del ají, no tan fuerte como para rechazarlo, pero tampoco tan leve como para despreciarlo. Para ser de fabricación industrial, han balanceado bien los ingredientes. Tiene el toque de sal preciso, el color y aspecto se asemejan al de la salsa de ocopa y, por eso mismo, su contextura es así de cremosita, espesa y se sienten las hojitas de culantro. Wow! Lo puedes comer con cualquier plato. Y como no es fuerte, puedes incluso pensar en sacrificar gradualmente tus papilas gustativas si es que estas van a ser destrozadas lentamente por tan generosa asesina.

Todos los días en la oficina, a la hora del almuerzo, esperamos a que alguno de nosotros, el que haya ido a comprar cosas para la hora del almuerzo, no se haya olvidado del ají de la casa. Raúl Bastante, mi jefe, y yo, así como nuestros demás amigos, depredamos el pote de ají de la casa a cucharadazos. Esa costumbre nos acompaña desde que estábamos trabajando en Jesús María, y no pensamos cambiarla, al menos hasta que mis papilas se cansen de tanto gusto… pero es que se lo echo al arroz, a las papas, a los guisos… ¡Y todo le queda!!!

Yo no soy ni experto ni devoto de las comidas picantes. Paso, pero no soy hincha del ceviche, no soy conocedor de picantes, pero tengo dos manías al respecto: 1) Tomar una sopa hirviendo tras haber ingerido un poco de rocoto segundos antes y 2)Echarle el ají de casa de metro a todo lo saladito que me haya cocinado mi madre.

Ahora me van a querer pasar la factura mis papilas, je je je…