A-n-i-m-a-l

Y ni siquiera eso.

El ser humano (Homo Sapiens) es un animal racional, que se supone que “sabe lo que hace”, y eso lo diferencia y lo hace superior del resto de animales “irracionales”. Parece que el hombre ha basado su poder, en gran medida, en aprovechar su “superioridad” mental, llevándolo al desprecio por la vida de sus “hermanos menores”.

Leyendo “El Escudo de Orlac” me topé con esta nota. Aquí. Se trata de un tipo que se enorgullece de ser cazador aficionado de palomas y venados… y es ejecutivo de atención al cliente. Cuenta con cierto éxtasis cómo fue cazar por primera vez y cómo se relaja con esa actividad. La caza “alteró por completo su idea de distensión“. ¡Vaya una manera de distenderse!

Comprobado entonces que el ser humano es el único ANIMAL que mata por placer. Y así, “ANIMAL”, ni siquiera a los que llamamos “bestias”, “fieras”, “salvajes”…

Yo también tengo la idea que la caza, las artes marciales y los deportes de riesgo sacan algunos de los instintos más básicos del ser humano, especialmente en los varones, cuya fisiología está más predispuesta a estas actividades (obviando el hecho que las mujeres también las realizan con éxito). Es más, si de instintos se trata, las diversas técnicas de combate, los partidos de fútbol, las discusiones en el congreso y hasta los programas concurso serían como el “siguiente paso” de nuestros ancestrales ritos de enfrentamiento por el territorio y la comida, de demostración de fuerza ante la hembra, de ganarse el sitial de macho alfa, etc…

¿Pero la caza qué?

El fin original de la caza era matar al animal. Pero, ¿con qué propósito?

Al leer lo del individuo que caza palomas y venados y ver en la foto su rostro satisfecho mientras sostiene a sus pequeñas víctimas aladas, pues me doy cuenta que simplemente lo lleva el instinto de matar por placer. Ni siquiera es cazar para sobrevivir o como esas variantes de caza deportiva donde  atrapas al venado, pero lo mantienes con vida. Nada de eso. No es el cazador que vive en el bosque y se entiende a sí mismo como uno más de ese medio. Por último, si practicas tiro con arco (es un gran deporte, me consta), con rifle o afines pues sabes su propósito original en la guerra y en la caza, y asumes que esa posibilidad existe, pero no dejas de tener aunque sea un poco de respeto por todo lo que hay en juego, los relatos de caza se cuentan y se escuchan con cierta sobriedad, y hay cierto orgullito cuando el experto cuenta cómo enfrentó un reto, pero no lo cuentan con toda la pana que se manda el ejecutivo que cuestiono en este artículo.

Por alguna razón, los hindúes han considerado a los guerreros como una casta “permitida” de pelear en guerras y cazar animales. Si uno toma en cuenta sus preceptos religiosos, se ve que matar no es bueno para el progreso espiritual, pero es una posibilidad que puede darse. Un tigre caza un venado para comer y ninguno de los dos tiene mayor conciencia de ello, además que el tigre realmente necesita comer toda esa carne. Pero un humano ya no necesita carne o al menos no tanta. Sin embargo, al existir el instinto y la posibilidad de combatir, los que estén señalados para hacerlo (los guerreros) necesitan entrenarse, pero aún en esas circunstancias el hombre tendría que tener en cuenta que se trata de vidas que están bajo responsabilidad de uno.

Los nativos en la selva aquí nomás, cazan con la idea que sus presas también son hijos de la Madre Tierra. Hay relatos sobre cazadores irresponsables que han matado por puro placer y eso encolerizó a la misma Tierra. Incluso, hasta esa situación de matar un tigre para poder salvar la propia vida me parece más legítima que la manera de ver la caza del ejecutivo del reportaje. Y encima quiere tener hijos para enseñarles su visión privilegiada de lo que es relax: matar para botar las tensiones. ¡Genial!

Porque lo que más me aterra es cómo ese ejecutivo describe el placer que le causaba. Y todavía es “ejecutivo en atención al cliente”…

Es innegable que esa adrenalina y ese sabor están en una actividad así de peligrosa y novedosa, pero no se nota el respeto a la vida o a la muerte que le tocan a él como cazador y a sus víctimas también. Para este tipo, sólo se tratan de objetos de caza menor y caza mayor. Para ese tipo, la vida de una paloma vale algo más que un disco.

Broer, si te encuentras en una situación de “o era el tigre o era yo“, allí recién te voy a escuchar…

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3 Respuestas a “A-n-i-m-a-l

  1. Gracias por la mención de este humilde blog.

    Saludos

  2. Y este post está más vigente que nunca gracias a Rafael Rey, tremendo “ser humano”.

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