Archivo mensual: agosto 2009

It’s All Too Much

La parte de “It’s all too much”, parte de una de las películas más alucinantes y más alucinadas que deben existir: Yellow Submarine. Cuando The Beatles ya han rescatado a  Jeremy y a Pepperland de los amargados Blue Meanies y restablecen la música y todos vuelven a ser amigos, incluyendo a los ahora contentos Blue Meanies, se escucha este tema compuesto por George Harrison. La canción de por sí es un alucine tremendo. Ahora, el clip en mención es aún más alucinante, con ese “YES” amaneciendo y la gente reconciliada con la música. Bueno, es una entre cada joyita audiovisual de esta película.

Y dicen que la van a rehacer en 3D. Si Zemeckis anda en este proyecto, pues puede ser 😉 El comentario natural a noticias como esa es: ¿Qué hubiera sido si en 1967 hubieran tenido la tecnología de animación que existe ahora? Si de por sí ya era psicodélico y experimental, un 3D o un flash de ahora con la psicodelia propia de 1967 hubiera sido algo como para digerirlo en el cine con tres hemisferios derechos en meditación permanente.

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¿…Pero “Blogstar”?

En este momento, justo ahora, hay una premiación a los blogs (twitter, facebook y hasta youtube incluidos) con una categoría de “blogstar”, una acusación a un “blogstar” por un ex-ministro aprista, el reconocimiento de un periodista “blogstar” como profesor universitario y el más influyente de la web, hay otro “blogstar” que bla, y otro “blogstar” que bla bla bla…

No me vacila ni estoy de acuerdo con la denuncia a Godoy por parte de Mufarech. Es curioso cómo viene todo esto con la “ley de censura” que se viene discutiendo. No sé toda la dimensión que puede tener esto, pero parece que un blogger cualquiera podría estar en peligro incluso con rebotar un link…

Lo que sí me vacila es que con esto, efectivamente, los blogs aún no han muerto. Y que justo ahora se ponga otra vez en relieve que los blogs son valioso como herramienta de comunicación  y que hasta pueden poner en jaque a un gobierno y todo ese rollo. Y lo que más me vacila, encima, es que justo esto le ocurra a uno de los “blogstars” de la misma manchita que se rebotan links unos a otros y se felicitan los unos a otros y que anuncian que “Los blogs han muerto“.

Y justo todos ellos son “los blogstars”. Ya saben quiénes son: Sifuentes, Burneo, Bustamante, Godoy, etc. Los que se rebotan unos a otros, ¡Qué buen equipo de baloncesto harían si tuvieran pinta de practicar algún deporte!

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¿…Pero “Blogstar”?

-WTF…

Nunca me sentí cómodo con el término. Primero, porque nunca lo entendí. Se supone que el blog y la internet representan, más que la democracia, una especie de “socialismo” en la web. Y hasta me causa gracia que se basen en un afiche soviético para graficar lo que es la Web 2.0. Sin embargo, el hecho de que una persona tenga una existencia como “blogstar” como que da a entender que su opinión está por encima de la del resto en una dimensión que vá más allá del mero respeto a su enfoque personal de las cosas, a sus méritos para obtener fama y al conocimiento que maneja y que lo ha llevado al sitial donde está. Pero no entiendo porqué estar orgulloso de ser “blogstar”, si se supone que todos tenemos las mismas oportunidades de ser leídos, comentados, aportar nuestras ideas, algún video novedoso, alguna imagen graciosa…

Segundo, cuando era conductor de Telúrica.com, algunos me decían “pero tú eres un blogstar…”. Sí, muy bonito todo, pero si era un blogstar por estar en un videoblog, entonces ¿qué venía con eso? ¿Había beneficio con eso más allá que te comentaran dentro de Telúrica? Ya ví que la fama no es para siempre ni es absoluta: No todos los que me veían en Telúrica entraban a mi blog. Para algunos sólo era un tipo que además de “conducir” hacía algo llamado “editar”, cosa que no parecía tan interesante como hablar del negocio de clicks, los egotrips y matizar política con chongo y palabras en inglés. Y claro, no parecería un sujeto de atención para sus comentarios acostumbrados entre sí.

No entendía porqué “los blogstars” acá son blogstars más que todo por hablar de política o entrevistar gente famosa, ya que, se suponía que la Web 2.0 servía para abrir ventanas. Para qué quiero que me vendan como novedoso algo que siempre he visto todo el tiempo (hablar de política, ser chismoso o irreverente y misceláneo a la vez, eso lo veía desde hace años en la TV). Y si se abrían ventanas, pues, ¿ventanas para quién? ¿Para escritoras eróticas, chismosos incorregibles? Pasa en la tele, pasa en las películas. Además, mucho tiene que ver el soporte: Díganme si los blogs “Busco novia” o “Busco novio” hubieran tenido ese arrastre que han tenido si no hubieran tenido una plataforma como El Comercio que los alojara. Si alguien como Renato Cisneros causó la sensación de la Feria del Libro del año pasado con la versión escrita de su blog, pues no sé qué habría pasado si no hubiera tenido la iniciativa (o el encargo, eso no lo sé ni me consta) de haber lanzado justo ese contenido con ese título en la web de El Comercio. Intuyo que si hubiera lanzado un blog realmente por su cuenta hubiera sido distinto (no digo lo contrario, sólo distinto).

Y no sé cómo será ser un “blogstar” en EEUU o en otros países, pero aquí es más de lo mismo, como los famosos: usualmente pertenecen a cierta argolla. Si revisan la clase política, es muy raro que salgan nuevos, pero esos nuevos que salen surgen en el seno de argollas o se asimilan a una o se crean una (vean cómo llegó al congreso Luciana León, no se habla de más congresistas chibolos). Lo malo es que el Perú suele ser un país de “pocos”. Así, “pocos”, porque hay muchos, pero se privilegia siempre a los “pocos” que, a eso que se llama “el sistema”, le conviene. Por eso no ves varias argollas poderosas como en otros países. Aquí suele concentrarse todo en “pocos” puntos, en “pocas” corporaciones, “pocos” candidatos presidenciales, “pocos” equipos grandes, “pocos” pintores famosos, “pocos” novelistas de prestigio, “pocos” canales peruanos, “pocas” misses, “poco” de todo. Por eso, como son “pocos”, hay que “apoyarlos y cuidarlos”, porque son “nuestros créditos”, porque “no hay otros”.

O sea, el pez grande en el estanque pequeño. Así también, hay “pocos” Blogstars en una blogocosa aún pequeña, que “matan” a los blogs cuando les conviene (los ignoran), y cuando les conviene, están más vivos que nunca (hasta que les incomodan). Que rebotan links, parafrasean información, y si conviene, le echan flores al del post de origen, pero si no les conviene, pues lo ignoran con todo. Quieren hablar donde les interesa pero ponen sus tweets en privado para que no los fastidien, no atienden mails así nomás, no van a eventos que no les importa. Pero eso sí, repórtense con todo inmediatamente si algo les trae beneficio. Y no necesariemente en clicks.

Claro. Ya consiguieron lo que querían: De criticar al otro medio pasar a formar parte de él. Si youtube es el la TV del futuro, ¿porqué diablos no se quedan allí? Se van a un medio obsoleto como la TV aún analógica en Perú… que tal “downgrade” (¡Wow! ¡Qué cool es esto de meter palabras en inglés así nomás!). Si el Twitter mató a los blogs que a su vez dizque están matando a los diarios o algo así, ¿porqué diablos aparecen como columnistas en los periódicos impresos? ¿No que el periodismo ciudadano y cuidar los árboles y todo eso? Y si tanto les interesa la Internet para hacer amigos, ¿porqué diablos no manifiestan su diversidad aumentando su cholósfera en lugar de restringirla?

Obvio, yo no soy ningún santurrón y no me las puedo dar de intelectual. Sé muy bien que mi metas pasan por entrar al establishment como que de algún modo estoy en ese mercado, aunque ahora tenga un perfil muy bajo. Si eso ocurre, tendré que negociar y tendré mis conflictos. Además, soy de lo más fresa que existe: 1) hablo japonesadas en un videoblog para los otakus; 2) yo mismo resalto que un actor que diga que no quiere difundir abiertamente su trabajo es un mentiroso (que es muy distinto de querer ser famoso o no); 3) me gustan las telenovelas koreanas, brasileras, mexicanas y colombianas, los programas de humor argentinos y las películas de Hollywood (y me gustaría actuar en los mismos); 4) y si alguien me ubica en Google es gracias a que he estado cierto tiempo en un videoblog muy concurrido como Telúrica. Pero…

…Creo que mi experiencia ha sido distinta de “los blogstars”, pues he tenido que interactuar directamente con distintas variables de expresión (teatro, baile, expresión corporal, conducción de eventos), escenarios variados (teatros, auditorios, internet, video, etc.), y más aún con diversos tipos de público en lugares delimitados: amas de casa en mercados de barrio (teatro aplicado al marketing BTL), niños en el parque, reclusos en Castro-Castro, funciones vendidas a universitarios, eventos en idioma japonés, etc. Si hubiera empezado desde muy arriba o si hubiera tenido toda una maquinaria atrás casi desde el saque, pues, conociéndome, creo se me hubieran subido los humos como para no tomar en cuenta que el público también interactúa con uno. Porque uno mismo se debe a ellos y si tienen la oportunidad de responderte y aportar algo a un diálogo escénico entre público y actor (que se supone está en un nivel distinto y tiene que llevar el espectáculo), pues imagínate qué sería en un lugar como Internet, donde nos venden la idea que todos participamos como iguales, por igual, donde no hay preferencias.

Y eso no puede ser, porque como en todo, siempre habrá gente que destaque, y es inevitable. Lo que no debería ser, tampoco, es que los que destacan traten de acaparar toda la atención. La web permite la existencia de gurúes en todo (programacion, sexo, espectáculo, etc.), casi en la misma forma que en los medios tradicionales. De hecho, si no fuera por el ámbito de la Internet local yo no habría sabido quién es José Alejandro Godoy. Pero quienes tienen cierto peso en la Internet local no deberían promover sólo a cierta gentita tipo José Alejandro Godoy, por ejemplo. Y como dije antes, si a estos señores les interesara el fútbol, pues, albergarían entre ellos a alguien que le guste el fútbol o, de hacerlo, mencionarían al fútbol como algo natural en nuestra sociedad. Y algunos lo hacen, caso Manrique. Pero igual, Manrique como los otros siguen con los mismos chistes sobre los mismos bloggers… Un foro es, creo, mucho más comunitario en ese sentido.

Y las caras nuevas tienden a veces a parecerse un poco a las anteriores, al menos un poco en la forma. Me vacila leer al Malapalabrero por sus contenidos y hasta por su léxico, pero incluso ya me parece mucho cuando escribe todo el tiempo en su propio lenguaje. Sobrepasó a Sifuentes en el uso de anglicismos aunque, bueno, también es estilo de uno y de otro, y lo del Malapalabrero en sí es auténtico. Lo que sí me parece hasta el perno es que hay cada geek, cada friki, cada comentarista político, etc., o en resumen, cada aspirante a “blogger” que se mata escribiendo lo que el adsense les pueda dar, imitando a “los blogstars” su manera de emplear la licuadora, y meter comics, gadgets, calatas y congresistas en un mismo blog, y cuya línea es “yo también quiero ser famoso como ellos y si me rebotan, entraré en la gloria y llegaré a las cuchucientas mil vistas”. Están en su derecho, aunque su horizonte me parezca torcido (que no retorcido, son más bien inocentes, diría yo).

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Hace años no creí que iba a decir esto, pero ahora me pregunto… ¿Tener blog o twitter te convierte en alguien?

Pues ya no.

O bueno, quizás sí… si es que tu existencia está basada en la web que, como todo medio, no es más que una proyección de uno mismo. De repente uno no es tan cool, tan maluco o tan agudo como suele representarse, 0 de repente más. Pero igual se proyecta algo que sólo personas como uno mismo podría hacer. Pero el blog es algo impreciso. No lleva parámetros como en un espectáculo. Ni siquiera estás obligado a enfrentar a una audiencia. La audiencia puede ser selectiva y buscas o te buscan y de algún modo lleva a una restricción a ver ciertos contenidos. Y si no sabes dónde buscar, la “viralidad” o la publicidad te proponen opciones.

Y aquí va: ¿Quién auspiciaría un blog de cocina novoandina? Pues alguien que esté interesado en la cocina o que vea una oportunidad en el actual boom de la alta cocina en Perú. Y a si un patrocinador importante se le ocurre auspiciar un blog de cocina malgache es porque cree en la cocina de Madagascar… o porque prepara o come comida malgache. Ahora, nadie así nomás en Perú consume cocina de Madagascar, pero basta con que a una gentita que maneje cierto arrastre en opinión (auspiciadores o “famosos”) le guste como para que a los demás les interese conocer. Y si no presentas más opciones, pues asumes que lo que te dan suele ser bacán, adecuado, preciso.

El problema es que hay muchos tipos más de cocina. Y si te gustaba la comida tibetana y quieres exhibirla del mismo modo y si no hay ningún auspiciador o “blogstar” que le interese la comida tibetana, pues simplemente no te considera, aunque hagas un blog completísimo al respecto. A menos que te hayas dedicado a tu blog toooooodo el santo día para obtener las visitas suficientes como para que te consideren. Pero, vamos. Si has tenido harta y vasta experiencia con la cocina tibetana, anime koreano, fútbol de Uzbekistán o sombreros australianos, pues de hecho algo tienes que contar. Alguna vivencia que compartir.

El problema surge cuando no hay nada que contar. Por eso hay cada persona que rebota y rebota todos los días, quiere salir de su anonimato hablando de gadgets por aquí, Paris Hilton por allá. Quiere buscar un estilo cool como sea y postea a diario como puede. Si no tienes algo consistente qué contar, pues menos vas a poder bloguear o twittear o facebooksear. Por lo tanto, tener un blog, por el mero hecho de tenerlo no te hace alguien. No postear también te pasa la factura.

Y haber sido famoso desde antes ayuda (todo el mundo que está pendiente del Twitter de Gianmarco, por ejemplo). Y ser guapo o guapa (o hablar sólo de puros guapos y guapas), ufff, ni se diga…

La vivencia de cada persona se trasluce en lo que uno muestra. Es una proyección de sí, desde las más expresiones más banales hasta las trascendentes. De lo minimalista y sencillo hasta el orquestar a multitudes. Pero si todo lo que pones en Twitter es “no sé si echarle 2 ó 3 cucharaditas al café”, pues, es lo mismo que “habló la vaca y dijo mu”. Y si tu blog es puro rebote para ganar clicks por el ad-sense, pues estás acaparando el tiempo que algún otro blog realmente interesante puede merecer. Peor aún se le quitas la chance a la gente cuando la pasas por encima ninguneándola, no citando fuentes, o no recurriendo a otras fuentes nuevas.

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Un premio al mejor blog en el día del blog, pues, se ha respeta la decisión. Es legítimo el derecho de organizarlo. En otra ocasión me vacilaba. Pero ahora siento que es como premiar a un ser humano en un concurso de “20 seres humanos”, en el que te postulan por el mero hecho de ser un humano, un homo sapiens. Y premias “mejor niño”, “mejor cuerpo”, “mejor cerebro”… Naturalmente los que hayan hecho méritos para hacerse famosos destacarán porque definitivamente van a tener más votos, sean méritos por sus actividades o porque se movilizan para captar clicks. Si no eres Homo Sapiens, fuiste. ¿Pero qué si alguno de los rankeados no ha llegado ni siquiera a Neandertal?

Igualito, es inevitable mirar arriba de la pirámide de credibilidad. Los que estén arriba pueden cerrarle el caño a cualquiera que le de la gana y admitir a quienes les interese. Y claro, puedes llamar la atención por cualquier cosa. Pero creo que hay blogs (y blogs peruanos) con infinitamente más calidad que el utero o que la habitación, que el piso, etc. Pero bueno, si hubiera alguien como la Madre Teresa de Calcuta cuya labor empezara hoy mismo y registrara sus impresiones diarias en un blog, al cabo de un tiempo podría mover cierta sensibilidad social, apoyo, y fama como algo colateral. Pero alguien así no buscaría cimentar su blog en base a rebotes de los “blogstars”, por más eco que buscara para que se conozca su labor social, puesto que, además, sería desinteresada. Los intereses, más bien, son de prestigio, visitas, credibilidad.

Además, los “blogstars” aquí suelen preocuparse por otras cosas más importantes: Política, internet, demostrar que son cultos, que ser como ellos es ser bacán y, claro, lo que dicen entre ellos mismos. No entendía porqué Gustavo Faverón (o como siempre escuchaba, “Faverón”, así a secas) causaba tanto revuelo (y luego lo ví y tampoco estoy de acuerdo con él). Pero resulta que en su blog el tema principal es la literatura además de sus opiniones sobre la blogósfera y todo eso. Pero no me llamaba la atención leerlo sólo porque la gentita lo mencionara. Es más, me diera la impresión que destacan sus pleitos blogosféricos sólo porque entraban al terreno de lo “in“, de lo “cool“, de “los bloggers” (los famositos, claro). Si alguien alaba a Iván Thays en la blogósfera es porque alguien como él, además del prestigio que tiene, se animó a sacar su blog. Y hubo un pleito en la blogsósfera sobre escritores, del que me enteré demasiado tarde (conocí la blogósfera cuando el pleito ya había terminado), que llamó la atención de todos esos programadores, periodistas, chismosos y politólogos sólo porque, me parece, se manifestó dentro del ámbito de “los blogs”. Es como esa gente que de repente se dió cuenta que las mujeres también podían pelear en un ring sólo desde que vieron a Kina Malpartida con la foto de campeona (a gente que antes no le interesaba si existía boxeo femenino o les parecía exótico) y sólo desde entonces la asumen como un ícono nacional. “Los blogstars”, siempre con “lo ultimito”, con “la novedad”, ¿n0?

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“La novedad”.

Hasta cierto punto, sería lo normal eso de “la novedad” y el interés. Me pongo de abogado del diablo: Si en un inicio hubiera sabido que “Tony Roma’s” había sido propiedad de Hristo Stoichkov (el ex delantero del Barcelona), hubiera ido hace años. Ahora ya no me llama tanto la atención porque en el mismo artículo que leí eso me enteré también que él tuvo que vender la franquicia porque le iba mal. Además no voy a restaurantes especializados en carnes simplemente porque no me llaman la atención. Por el contrario, suelo ir a comer chifa y pizzas. Sin embargo, siendo yo alguien metido en oficios calificados hasta de “angurrientos” como la actuación y los audiovisuales, no creo que lo de “la novedad” me enajene tanto como a “los blogstars”. Yo no me pavoneo de saber comer sushi como “la novedad” porque sé lo que es la comida japonesa años antes de que se implantara la moda del sushi, incluso años antes de conocer Japón.

Apuesto que si Magaly Solier no hubiera aparecido en las películas de Claudia Llosa, no creo que ni Burneo ni Sifuentes le hubieran dedicado siquiera una línea. Y si hubiera sido actriz de películas independientes nacionales, de las misias pero pujantes, ni siquieran se enterarían de su existencia. Sin desmerecerla, en el teatro peruano y en las producciones independientes hay muchas chicas de su mismo tipo físico, pero no hay quien les interese entrevistarlas, porque al fin y al cabo, no han sido tocadas por la varita mágica de la gentita. No aparecen en las obras de la Plaza ISIL ni les proponen destacar en cosas que no se parezcan a las miniseries folclóricas. Pasa lo mismo que toda la vida. Claro, podrían ser tomadas en cuenta por algún director con oficio, pero como hay buenos directores que también guardan perfil bajo, pues dudo que esas actrices noveles sean ubicadas por Chela de Ferrari, Juan Carlos Fisher o Raquel en Llamas. Por lo tanto, no entrarán a formar parte de la “gentita” que siempre tiene chamba y a la que no les cuestionan nunca nada en voz alta… a menos que surja algo demasiado rochoso, claro (como a Jimena Lindo y esa nota de vender chullos en Cannes). O sea, no serán “la novedad”, la cual, al final de todo, termina encerrándose en torno a cierto sector socio-económico, cierta formación, ciertos apellidos, etc. Ergo, será muy difícil que “los blogstars” se acerquen a indagar de manera constante por la calidad del trabajo de los teatristas independientes. Noooo. Ellos siempre con “la novedad”, son “la novedad” y siempre serán “la novedad”, pero nadie más que ellos o lo que digan ellos puede ser “la novedad”, aún si otros, aún ignotos, producen algo de calidad.

Y en nombre de “la novedad” se cumple aquí, como siempre, eso de que más vale malo conocido que bueno por conocer…

La Tierra de Chocolate… a lo Pepperland

Muchas gracias a la gente que me ha escrito mails a partir de los últimos post que he escrito. Me han escrito hasta de México, y que entiendan las cosas que voy contando me llena de alegría.

Es más, ya ni siquiera la “fama” me interesa. Así de “anónimo” me sienta mejor, aunque no lo parezca. Bueno, y si no lo crees, lee algo sobre Siddartha Gautama. Bueno, es que también con cada cosa…

Ahora puedo llevar mejor la soledad que tengo. Es curioso, pero como que llegué al level de no tener nada sentimental con ninguna de mis ex (sí amigos, digamos que tienen el terreno libre :P), aunque aprecio los momentos gratos que he pasado y varias de ellas ahora sólo son mis amigas o por lo menos llevo cierta diplomacia. Otras, no tanto y tampoco las veo. Uno no siempre puede llevarse bien con todo el mundo y a veces hay gente a la que no quieres ni ver ni te quieren ver, te quieren matar o simplemente te quieren joder. Eso lo cuento porque una ex que ahora es mi amiga está con un director de teatro. Por mí, normal, pero hay cada persona que me dice “¿Y qué te parece eso?”. Ya pues. “Que está bien, ¿porqué no iban a estar?”, digo yo. Que si me dejaron solo o terminé con alguien es una nota que sólo yo voy a sobrellevar.

Actualización al 02/01/11: De lo anterior, ahora pienso, simplemente que hay códigos. Si un pata no respeta ciertos códigos, no es. Punto. Normal hasta cierto punto si un pata tuyo sale con tu ex. Ahora si es sólo conocido y te ofuscas por cosas, no seas paranoico. Pero igual, hay códigos entre patas, y eso se respeta.

Bueno, y me entiende la gente que me conoce bien y desde hace tiempo, como El Ekeko… acuérdense del Ekeko y no se pierdan la próxima producción de Rafo Arévalo 😉

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Últimamente he estado escuchando “The Land of Chocolate” del video juego de los Simpson, que está basado en la visión ideal de la tierra de Chocolate que tuvo Homero en un capítulo (la famosa alucinada de “La Tierra de Chocolate”), sólo que en el videojuego se oye una música bien a lo “Pepperland”. Es una nota instrumental bien relajante como psicodélica y alucinante a la vez.

Para que los escuchen:

La música de la visión de “La Tierra de Chocolate”, de Los Simpson (el capítulo en inglés se titula “Burns Verkaufen Der Kraftwerk”).

The Land Of Chocolate” del videojuego “The Simpsons Game”, compuesto por Christopher Lennertz

Y aquí está “Pepperland“, de “Yellow Submarine”, de The Beatles.

Pero más bien…

Lokita…

Una entrevista de trabajo, curiosa por demás

Esta semana he tenido la entrevista de trabajo más curiosa que te tenido. Fui, me entrevisté con quienes dirigían cierto proyecto audiovisual, y no obtuve el trabajo porque mi perfil no encajaba con un trabajo que ya estaba puesto en marcha. Sin embargo, la entrevista se tornó en una conversación nutritiva y bastante entretenida tanto para ellos como para mí. Fui sincero y directo al decir que mi perfil no era el de un periodista y que mi experiencia se restringía a la internet y los videoblogs, sin embargo les comenté que tenía mis motivos para enviar. Me quedé con la más grata de las impresiones por parte de ellos. Al regresar a casa sentí una satisfacción muy extraña a pesar de no haber obtenido el empleo, que no iba a cortar mis actividades con Perromostro y FAQTV entre otras cosas. Aunque, a decir verdad, ese trabajo me hubiera caído bien.

Nadie está en condiciones de desechar un trabajo así nomás en esta crisis. Pero tampoco es para uno echarse al piso tratando de fingir que sabe algo que no va a poder demostrar con hechos. En ese caso, fui más directo y sincero con ellos y les comenté mis razones para haber enviado mi curriculum, aunque no se corresponda con el perfil que buscaban. Les comenté qué habría hecho yo de estar al mando del proyecto y algunas ideas como para experimentar y demás cosas. De todos modos no podrían habérmela dado: el proyecto ya estaba trazado y requería a alguien especializado en otras áreas. Yo soy más bien creativo. Pero en la conversación hubieron muchos contrapuntos que nos ayudaron a entendernos mejor. La despedida fue muy cordial y con buena atmósfera.

Saliendo, como les comenté, sentí una extraña satisfacción. Salí tranquilo conmigo mismo, porque al exponer qué no podía y qué sí podía hacer, estaba sincerándome delante de ellos y creo que han percibido eso. Quizás si hubiera entrado, ahora estaría rompiéndome la cabeza de cómo acoplarme a un nuevo modo de hacer las cosas, pero preocupado además por forzarme a mí mismo a hacer algo nuevo demasiado rápido. Yo trabajo también con presión, pero prefiero explorar y empaparme del ambiente de trabajo, del tema en cuestión. Aquí entendí que no hubiera podido hacerlo como yo lo imaginaba y fueron muy sinceros en decirme que mi perfil no calzaba, aunque también me comentaron que era idóneo para otras cosas. Y les agradezco la ocasión, porque empaticé con ellos en base a la sinceridad. Me dijeron sus impresiones de mí, positivas. Me dijeron que no podían contar conmigo de modo amable, sin pasearme ni postergarme como suelen hacer muchos empleadores y gerentes acá. En una palabra, conversé con gente que se portaba como gente.

De hecho, si hay la ocasión de trabajar en algo, trabajas, pues. Chamba es chamba y no estamos para lujos en estos días. Pero también es cierto que no voy a forzarme a mí mismo a ingresar a trabajar a un banco por más plata que necesite, ya que a la larga me sentiría insatisfecho. El banco, por ejemplo, no es un entorno en el que me sienta cómodo, y al final terminaría renunciando temprano o demasiado temprano. Además estoy a la expectativa de conseguir cosas en lo que yo considero mi vocación. Esta entrevista estuvo cerca. Pero prefiero mil veces esto a ser admitido en una oficina estatal o en una fundidora, porque aún creo estar en la brega por conseguir mis metas, mi sueños. Si trabajas en un negocio que va con tu línea, sabiendo aún que es corrupto o va contra tus principios, tienes un conflicto. Y si lo que haces, así no sea corrupto, tampoco te llena, el conflicto puede ser igual o peor. Y hay varios conflictos más. Queda en cada uno el modo de resolverlos.

En esta oportunidad sentí muchas ganas de hacer bien las cosas por parte de los que me entrevistaron. Hubiera sido un reto, pero bueno. Siempre hay retos. Y aún si no haya salido la chamba, estoy tranquilo porque he sido consecuente con mi manera de proceder. Ya buscaré cómo. Por ahora estoy repleto de cosas, pero después de la entrevista regresé a mi casa feliz.

Regresé caminando a mi casa con esa sensación de “pobre, pero honrado“, de haberme sentido consecuente conmigo mismo. Y de ese modo sé que llegará la plata e igual la seguiré luchando. Por ahora, al menos, me siento bien.   ^_^

Carta sobre la Buena Muerte

Lima, 06 de Agosto de 2009

Estimados amigos,

Deseo tener una Buena Muerte. Morir en Paz, o mejor dicho, saber que la muerte va a llegar cuando esté seguro que después de cerrar los ojos nunca más los voy a abrir. Y en ese momento, saber que ya no le debo nada a este mundo y que me puedo ir con la conciencia tranquila. Lo comento con ustedes porque creo que quería decir algo al respecto durante estos días.

Detesto cuando la gente dice “quisiera morir durmiendo, sin dolor”, porque denota el deseo de ocultarse de la muerte y el no querer enfrentarla. De hecho la muerte es uno de los misterios más grandes de la existencia y provoca unterror natural. Yo, por ejemplo, me he asustado cuando mi vida se ha puesto en riesgo por diversas razones, y he pensando, antes que nada, en que no me podría ir así nomás, porque el susto pasa a ser terror cuando te acuerdas de tus seres queridos. Ese mismo terror lo asalta a uno si, por algún motivo, idea una forma de quitarse la vida. Pero sería el terror de sentirse, con su propia ejecución, ejecutor de las vidas de los padres y de los amigos que no tienen nada que ver. Si existe ese lazo, “morir en paz” es imposible, sabiendo que algunos morirán del dolor y otros se sentirán culpables de no haber podido evitarlo, así no sean responsables ya de nada.

Hay muchas muertes violentas que no siempre provocan los hombres: accidentes caseros o desastres naturales. Existen guerras. Y nada de eso es una buena muerte. Ni hablemos de las que suelenocurrir en las guerras, donde los hombres son sólo carne de cañón, y la bala o el cuchillo no saben de méritos, sentimientos ni lazos familiares. No hablemos tampoco de enfrentar a un familiar, a un amigo o incluso a un transeúnte agonizando. “Agonía” significa “lucha” en griego. La agonía es la lucha contra la muerte, uno aferrándose a seguir viviendo. Atravesar ese estado o presenciarlo es una de las experiencias más traumatizantes del ser humano. Imaginar a un pariente en esa peleacontra lo inevitable es algo deprimente. Sin embargo, y sin contradecirlo, imagino vagamente cómo debió de haber muerto Ludwig Van Beethoven, agonizando en plena tormenta, como si diera por sentado ante el mundo quién era él y cómo habría se irse, intenso como había vivido.

Morir durmiendo, por ejemplo, es algo que quizás sea más aterrador de lo que uno podría imaginar: ¿Qué pasaría si tuvieras una pesadilla antes de morir? Tampoco me fiaría mucho de la eutanasia porque, aunque sea válido para algunas personas, no creo que sea un “buen morir”: Uno se encuentra tan disminuido y en unasituación lamentable que es más que todo un “no sufrir más”.

Eso, si lo vemos bien, es muy distinto del descanso final, al menos como yo lo imagino. Yo al menos consideraría 2 alternativas de Buena Muerte, pero manteniendo un elemento esencial que es EL SER CONSECUENTE CON UNO MISMO. La gente podrá juzgarme como le de la gana, pero si en el fondo de mi corazón sé que he hecho las cosas sincerándome conmigo mismo, entonces no hay remordimiento que quepa. Si entendiste eso, entonces, aunque no me conozcas, podrás haberme comprendido todo lo que hice, cómo lo hice, qué hice de bueno, en qué fallé y cómo tuve que expiar mis faltas.

Con eso, puedo proponer dos alternativas para tener una buena muerte :

1) La Buena Muerte cumpliendo el deber : En este caso, no interesa incluso cómo se muere mientras uno muera en su ley. Por alguna razón los antiguos en casi todas las culturas glorificaban al que caía en combate. Muy aparte que fuera una motivación para perder el miedo a morir, esto conllevaba a reafirmar la propia realidad de cada uno, puesto que un guerrero se dedica a pelear porque ha asumido seguir ese camino, aún sabiendo que existen maneras de dar un paso al costado o de ponerse a salvo escapando. Entonces, cumple el deber que te ha sido asignado. ¿Ejemplos? Miguel Grau, Francisco Bolognesi, Alfonso Ugarte y José Antonio Quiñónez, por citar algunos héroes peruanos. Todos ya sabían que iban a morir. Todos sabían que estaban en algún grado de desventaja o que ya no había chance de regresar con vida; todos habían rechazado el deshonor de regresar vivos pero humillados. Y sufrieron muertes violentas, pero honorables y gloriosas. Prefirieron morir como leones antes que resignarse a vivir como borregos. Este ejemplo se ha repetido en otros en diversos niveles. Como Ramón Castilla, quien falleció en el desierto sabiendo que aún podía aportarle alPerú, o como Daniel A. Carrión, quien decidió experimentar en su propio cuerpo lo que pasaba con la verruga peruana; sabía en lo que se metía y murió en medio de inmensos dolores, pero en sus últimos momentos consciente, estoy seguro que habrá realizado que estaba haciendo lo correcto. Y todos esos ejemplos nos permiten aún seguir adelante.

No todos los doctores ni todos los combatientes mueren con la certeza de hacer lo correcto. Pero morir peleando por algo debe ser el superlativo de buscar e intentar por ese algo hasta saber si se va a poder conseguir o no. Todos lo hacemos durante nuestra vida y a veces conseguimos metas que son muy caras a nosotros. Pero es mejor buscarlo que ni siquiera intentarlo.

Y dentro de esta idea, considero una variante del bien morir cumpliendo con el deber : Si la muerte te sorprende cuando estabas haciendo una actividad o buscando algo por lo que dabas tu vida o que era tu vida misma.  La muerte te puede sorprender después de una fiesta donde estabas tan bien con tus amigos y te vas en paz. Te puede sorprender después de haber hecho el amor y gozado y amado intensamente. Te puede sorprender de anciano tras regresar a tupueblo natal y sentir una dicha inmensa. Te puede sorprender tras ganar el combate de tu vida. Te puede pasar tras haber salvado a tu hijo del frío o mientras estabas rescatando a alguien del fuego. O simplemente tras haberte reconciliado con algunapersona en especial y compartido un té, una gaseosa o una cerveza para luego no volverse a ver.

Aquí creo que  puedo mencionar el caso de Michael Jackson…

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Lo que me “tranquilizó” con respecto a Michael Jackson fue saber que había muerto regresando de ensayar para su gira de retorno. Ver el video de su último ensayo y la vitalidad y el profesionalismo con el que practicaba. Lo que creo debe haberle ocurrido es que regresó agotado, tomó sus sedantes contra el dolor que solía tomar, se echó a descansar pensando en el ensayo del día siguiente y cayó en sueño profundo (y dudo que haya tenido pesadillas, pues el cansancio es profundo en esas condiciones), cosa normal en toda persona después de un ensayo exhaustivo. Nunca más se despertó. Y con todo lo que se haya afirmado de él, nadie podrá decir que ha hecho una presentación mediocre o a media máquina. Ensayó para dar un show espectacular cuando todos especulaban distinto sobre cómo le saldría. Murió bailando, o mejor dicho, murió mientras buscaba dar el mejor espectáculo, como siempre lo hizo. Esto, hasta donde yo puedo imaginar. Es una variante del descanso del guerrero después de una batalla o del caminante tras llegar a una posada. Murió en su ley y haciendo lo que mejor sabía y lo que más le gustaba hacer.

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2) La Buena Muerte como el verdadero descanso final : Esta alternativa debe ser aún más difícil que la anterior, puesto que creo que uno mismo ha de merecerla y labrársela. Vivir es más duro que morir, y uno debe de haber concluido todos los compromisos con la Vida. Esto debe ser tras haber vivido ni mucho ni poco, sino lo suficiente. Probablemente esto ocurra si uno ha alcanzado sus metas más importantes y la sabiduría necesaria para darse cuenta que uno ya hizo su deber a lo largo de su vida. No creo que haya cosa más frustrante que morir sabiendo que aún faltó por hacer, algo de modo que a uno le duela elúltimo interminable minuto previo al deceso.

Quizás, en la naturaleza, el paralelo del bien morir lo establezca la figura del león. Como la comenté líneas arriba, un héroe muere combatiendo como un león cumpliendo el deber. Pero si el león ha cumplido su ciclo tras haber sabido guiar a su manada, pues al llegar la vejez ve que ese ciclo ya se ha cumplido y su propósito para con su especie ya ha sido realizado, entonces se retira a morir. Hasta donde tengo entendido, el león se junta con otros leones viejos para luego aislarse y finalmente morir en soledad.

Esa soledad final no tendría que ser infeliz en un ser humano si es que uno mismo la ha labrado como un camino de preparación hacia lo desconocido. Si ya he conseguido lo que quería e hice lo que supe que tenía que hacer, entonces dejo a mi familia, a mis hijos o nietos ya jóvenes y a mis viejos amigos que me hayan acompañado para buscar la dignidad del bien morir.

Entonces te aislas, no con pena, sino con la mezcla de alegría y sobriedad que te da el haber cumplido tu deber, y vas a vivir tus últimos días en un lugar nuevo. ¿Cómo? Eso ya está sujeto a la interpretación de cada uno: hay quienes se retiran a ser monjes, otros se van a enseñar en una escuelita de un pueblo tranquilo (algunos más warriors se van a algún distrito maleado o a un pueblo donde la vida es dura), otros se dedican a pescar artesanalmente, a cultivar la tierra o a tener un puestecito en un mercadito de barrio. No interesa la aparente pobreza material. Cuando ya se ha vivido lo que es realmente vivir(esto lo define cada quién), lo otro no es pobreza, sólo frugalidad, como la del pastor o la del beduino, que no necesitan nada más que lo suficiente para ir por la vida y cuidar del rebaño. La vida deja de ser aburrida para ser tranquila. Y se vive esos últimos años conservando cierta plenitud de las facultades físicas y mentales, y sobre todo, espirituales. Se vive en paz.

Pero hay un ingrediente que es esencial: Sabiduría. Un agricultor puede haber vivido una vida despreocupada en el campo y ser “feliz” sin darse cuenta. El sabio, por el contrario, se da cuenta que esa felicidad existe allí donde está él. Más aún si el sabio ha pasado por muchas realidades y escenarios, y escoge en dónde quiere desarrollarse como un ser plenamente feliz. De allí que alguien como Tolstoi haya preferido el campo como refugio. Y uno mismo debería darse cuenta dónde encaja ese ideal para su bien morir.

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Quisiera hacerlo en verano, durante el mediodía y antes de la hora del almuerzo, en una campiña, después de haber hecho algunas cosas en la finca temprano por la mañana. Tras haberme despedido como quien dice “ya vengo”, irme a caminar, sabiendo que en algún lugar del camino, amplio y rodeado de puro verde, habré de sentarme a presenciar el cielo azul y el sol radiante envolviendo el paisaje. Y en esa misma cotidianeidad, saber que ya me iré. Entonces, recordar con cariño a los míos con los que habré de reunirme y desearle el bien a quienes más adelante me darán el alcance. Después de recordar lo que solía hacer desde niño en compañia de mi mamá, contemplando el sol del mediodía, y sabiendo que ya lo hice todo, por fin me dispondré a descansar una siesta por última vez. Y sentir que viene la muerte, cegada ante el Sol de mediodía. Y sentir que me voy,  y que mi conciencia se desvanece de a pocos, que el dolor no me puede hacer nada, que la agonía fue resuelta hace tiempo y que mis últimos pensamientos están en el Universo y en su propia Paz. Y recordando algunas canciones que oía en mi infancia al mediodía, decir “Gracias”…

Es de esa manera como quisiera morir.

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Esta carta no es para nada un manifiesto suicida. Al momento que escribo estas cosas no estoy considerando la muerte como alternativa a mis problemas, puesto que aún no he cumplido ni la mitad de mis metas importantes. Sin embargo me he encontrado con muchas dificultades juntas durante estos meses (creo que desde Octubre del año pasado), que me han sumido en la depresión, incluyendo peleas, dolencias físicas, problemas económicos y otras malas noticias, así como sucesos con los que creo ya he expiado mis errores. Y peor aún, me he topado con situaciones en las que mi integridad física o incluso mi propia vida se han visto en peligro varias veces en los últimos meses, y aún persiste el riesgo de que me sigan pasando otras cosas más, como que nadie está libre de nada. Y eso sumado al deceso seguido de varias personalidades con diversos niveles de trascendencia, a la matanza que ha ocurrido en la Selva, a la epidemia, el friaje y demás eventos dolosos con una continuidad extraña como increíble. Más aún, con varios de mis seres queridos en estado delicado de salud en este mismo momento.

Todo eso ha contribuido a proponerme trabajar, pero no para vivir plácidamente mi vejez (porque tampoco quiero ser un anciano disminuido en sus facultades atentido por el resto), sino para enfrentar a la muerte dentro de un sano retiro, y con algo que no se toma en cuenta ya para morir, que es la dignidad propia y el respeto por la vida hasta su último segundo. Me han dolido algunas cosas, pero ahora me siento tranquilo por otras razones, en parte porque creo que ya alcancé cierta madurez en algunas cosas. Y si logro alcanzar la madurez para vivir, creo que también podré lograr la madurez para morir, encuentre lo que encuentre después. Yo prefiero decirle ir al encuentro con el Padre.

Por eso y por muchas cosas, quería sentir que más que  un post, estaba escribiendo una carta, como de puño y letra, como en los viejos tiempos. Por lo mismo, aunque estoy tentado, no incluiré vínculos. Pero les digo, vean y escuchen a Elvis Presley cantando “My Way” en el concierto “Aloha from Hawaii”. Y a veces imagino que él ha fingido una muerte ante todos para buscar la buena muertepor él mismo…

Gracias por permitirme compartir algo muy íntimo con ustedes. Seguiré haciéndolo cuando pueda y mientras mi corazón lo permita. Gracias de nuevo y hasta luego.

Un abrazo a todos,

Roberto Cuba