Archivo mensual: agosto 2010

MICHAELS!

El apellido más rock’n’nroll que conozco, por encima de “CUBA” (cosa que hasta Fidel Castro debe estar reconsiderando). Definitivamente, el apellido más rockn’n’roll que sepa es… MICHAELS!!!!!

Y lo digo por dos hombres a los cuales me gustaría alcanzar alguna vez: Bret Michaels y Shawn Michaels.

Es un hecho que ninguno de los dos nació con ese apellido,sino que es parte de su “stage name”, y con ello se hicieron famosos y construyeron su identidad ante todo el mundo. Pero no me importa. Si alguna vez pudiera ser una estrella de rock y escoger con qué nombre pasar a la eternidad, incluiría un apellido como “M-I-C-H-A-E-L-S”. ¡Es que no hay apellido más rock’n’nroll sobre la tierra!

Primero, hablaré sobre el bueno de Bret. Nació como “Bret Michael Sychak“, pero se hizo conocido como vocalista de POISON, con el nombre de “BRET MICHAELS“, con su pléyade de groupies, sus fotos inyectándose insulina pareciendo otra cosa (un pequeño roce con el otro mundo, propio de un rockstar), su pelo largo y su actitud de pleno desenfado. Es alucinante su participación en “Rock of Love“. Pucha, cuántos no desearía tener apenas un poco de su fama y su sensatez para decir con quién quedarse y cómo comenzar su siguiente temporada en el reality. Wow! Sería poco menos que genial ser anglosajón y escoger un apellido así para su nombre artístico. Pocos pueden igualar un apellido así: Haggar, Van Halen, Bon Jovi… Pero si escoges para tu nombre algo que suene a ROCKSTAR, pues tienes que sonar como a ROCKSTAR. Y eso es lo que suena un “MICHAELS“.

Y aquí entra Michael Shawn Hickenbottom, a.k.a “SHAWN MICHAELS“. Pucha, quizás el luchador con quien más me he identificado en toda la historia: delgado, bajo en estatura comparado con otro monstruos de la WWE, técnico (dominador de las bases elementales y secretos del wrestling) pero, sobre todo, picón. Sí, picón, que no se da nunca por vencido, que nunca da un “me rindo” por respuesta, aún haciéndole el job a otro, que siempre vendió cara su derrota y que siempre ha dado grandes momentos Wrestlemania a todos. Perderme su última pelea en vivo es algo que hasta ahora no puedo perdonarme (bueno, estuve con una chica, pero nunca será excusa suficiente ante la despedida de un grande). Pero al menos vi una de las más grandes peleas de TODOS los Wrestlemania en vivo y en directo frente a Undertaker en Wrestlemania  XXV. ¡Wow! Y su último match fue un reflejo de los que nos gusta a los chicos que siempre quieren ganar y nunca perder: morir peleando, a lo macho, encarándole a su verdugo para luego salir del ring en medio del respeto absoluto por su entrega. De hecho su imagen pública fue un reflejo de su vida personal: antipático por momentos, impulsivo en otros, corajudo, hombre de familia ya más maduro, pero, sobre todo, un luchador en cuyo diccionario nunca estaba la palabra “perder” y que siempre ganaba por algún detalle polémico, pero nunca exento de técnica. Y por supuesto, bajo un stage name como “MICHAELS”. No en vano integró “The Rockers” en los 80’s.

Intrínseco a que suene bacán en cualquier idioma (porque lo es), “MICHAELS” debería ser un apodo digno para cualquiera que desee llevar el rock como insignia. Por lo tanto, debería vivir como tal, como un ROCKSTAR, de la manera más plena, llena de violencia, vicios y sexo en el escenario. No menciono las drogas porque drogarse arranca desde que uno fuma o toma. Y eso, en un rockstar, es muy, pero muy probable.

Quizás la única profesión que pueda compararse con la de un rockstar sea la de un actor, porque comparten virtudes y vicios parecidos. Sin embargo, el ROCKSTAR tiene un glamour que pocos actores pueden igualar, ya que ser un ROCKSTAR implica un peso distinto al intérprete teatral o cinematográfico, puesto que, creo, está destinado a ser un canal PERMANENTE de la conexión entre el artista, el público y “eso” que se suele denominar como “mensaje”. Aquel que desee cargar algo similar al ROCKSTAR deberá cargar con un peso similar, puesto que, ante su público, habrá de darlo todo de sí, vivir al máximo lo que significa ser un “canal” entre el público y la música, ejecutando lo que se llama “virtuosismo”, o lo que da lo mismo, técnica estudiada y ejecutada a plenitud, con conciencia de lo que se hace y que se disfruta haciendo por la técnica en sí. Pero, sobre todo, ser un ente que sea la personificación misma del DESEO. No hablo del “deseo” por algo así nomás. Simplemente es el “deseo”, que es como el “poder”, y que uno debe asumir como un pesado caballo al cual pretenderá manejar, pero que a la  larga terminará manejándolo a uno.

Cargar con algo similar a ser “ROCKSTAR” sólo implica vivir como un “ROCKSTAR” o emular al “ROCKSTAR”, con todo lo que significa, comenzando por la imagen misma, ni más ni menos: Cabello largo, desenfado como mandamiento en sus días, confianza ante lo absoluto como quien bromea con un familiar, chanzas con la vida y la muerte mismas… Y sentir que los excesos no son más que atribuciones obligadas del oficio mismo que se ostenta: ROCKSTAR.

Entre ellas, llevar un nombre rock’n’roll es de ley… ¿y qué mejor apellido que MICHAELS? Suena bien, aquellos que lo usaron como un “stage name” le sacaron un brillo inusitado, aún sin ser rockeros, es de grata recordación siempre… ¿porqué no? Bueno, mi apellido verdadero es “Cuba”, y siento que primero debería sacarle el brillo que se merece. Pero, si pudiera renacer como un músico de rock (ojo, “músico” de rock), sin dudarlo me pondría el “Michaels”.

Al menos, si renaciera como sudamericano otra vez, me pondría “GIARDINO”, que es un apellido (real, eso sí) que creo puede hacerle frente a “Michaels”. De todos modos, con uno u otro apellido o nombre o lo que sea, tendría que ser un verdadero monstruo en técnica. “Michals” no es un nombre que pudiera llevar cualquier persona…

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Egoísmo / Me aventuro a extrañarte

EGOÍSMO / ME AVENTURO A EXTRAÑARTE

Miro tu rostro más bello que nunca.

Y no podría mentirte

si alguna vez pudiera decirte,

frente a frente, que

extraño tu mirada

severamente dulce.

Deseo, como cuando recuerdo

tu gesto torcido ante mis travesuras

y tu censora voz de conciencia,

como ninguna, creo, se quiebran

cuando tus ojos te traicionan

y se visten de rojo rubor

como pidiendo perdón

por incurrir en el vicio

de haber querido

a un insano como yo.

Ojalá pudiera haberte

contestado sin manías,

sin más sueños que

los que a diario me prodigabas,

los mismos con que me arrullabas

sin fin durante tantos días.

Ojalá pudiera haberte

adorado como al sol

poniente en mi horizonte,

como a mi meta final,

mi sueño total.

No tengo derecho ya a reclamarte.

No. Y si aún se me fuera la vida

creo que ya es vano pensar, diría,

y que no hay otro remedio

que soñarte.

Tan sólo veo tu imagen en una foto

y es la misma de todos los días.

Y no sé que sería, desde hace poco,

que siento el atroz castigo

de haberte hecho ir.

Una lágrima muda es lo único,

la medida de este oasis de recuerdos.

Ya he sido muy canalla en dejarte,

y no soy menos, al estar lejos,

por palpar mi egoísmo

de tan sólo mencionarte.

Me aventuro a extrañarte.

Te veo tan linda y tan triste,

y así miro tu rostro en esa foto,

y diré que ya no más… y otra vez más…

Roberto Cuba

01/08/2010

PD.-Yo también tengo un corazón, aunque lo maltrate y maltrate el tuyo.