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Para entender coreano… ¡Coma queso!

Ahora que hay cierta onda con los grupos pop Made in Korea por estos lares, yo quiero contribuir con la gente que desee entenderlos. Para este propósito, me valgo de una animación flash que encontré en Youtube, en el canal de Shamankaro, y animado por Helsic y subtitulado por él y por Rukia (tal cual sale en los créditos), tomando como base el tema “U” de Superjunior (el video original aquí), y que… está como si lo oyeras en español 😛

¡Coma queso!

Mirándome el ombligo: Soy friki

Aprovecho, dicho sea de paso, para arrancar una serie de posts cuyo nombre no creo que requiera de mayor explicación: Mirándome el ombligo.

A ver, soy “freak” o “friki”. Mejor dicho, “pop friki“.

La cultura actual permite mayor apertura de tendencias en pensamiento, moda, estilos de vida, etc. Todas son opciones que la gente escoge, a veces queriendo diferenciarse de los demás por razones varias. Ejemplo de ello son los que se visten como se les venga la regalada gana sin preocuparse por el qué dirán.
Otras veces es la realización del dicho “Dios los cría y ellos se juntan”: comparten aficiones comunes. He allí a los fanáticos de todo: Los fanáticos de Star Wars, la Iglesia Maradoniana, los que ven Saint Seiya, etc…


Otras veces son válvulas de escape de gente que no tiene cómo diferenciarse del resto: Los emos, por ejemplo. Pobres individuos sin mayor personalidad que deambulan pro la vida, y en el caso peruano, son tan falsos que son capaces de meterse a un festival japonés con tal de hacerse laciar el cabello y confundirse con la gente que se quiere peinar como su anime favorito. Debería ser prudente, pero con ellos no hay prudencia que valga. Losersotes por default. Pero ese no es el tema aquí.


El caso es que lo que ahora me vanagloria era una cruz en la secundaria. No es que fuera un freak total, pero en ésa época, hablar japonés cuando nadie lo hacía, entre otras cosas afines: J-Pop, manga, anime… ¡cuando a nadie se le ocurría! Hablar de temas que escapan a cualquier conversación “normal”, ya sea sobre tus series favoritas, evocar comparaciones extrañas, etc… ¿eso no te volvería freak? Yo considero que sí. Y es recién ahora cuando he hallado mi nicho espacio temporal.

Esto es Jpop!!!!!

Porque puedo expresarme sobre todas estas cosas en una época en la que hay conciencia sobre una sociedad del conocimiento: Lo hago por internet (messenger, blog, etc), con temas que ya no son tan ajenos (idiomas, dibujos animados, cultura pop, etc.), encima puedo volcarlas en un videoblog (Telúrica), y me encuentro con gente que habla mi mismo idioma: Star Wars, historia universal, humor (desde Monty Python hasta los chistes del Yayo), algo de literatura, algo de manga, Chespirito, Los Simpson, etc.

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Esos son pasatiempos compartidos por gente no tan freak, como por los geeks. Aquí hago un deslinde:
-Ser geek (cuyo estilo de vida está relacionado con la informática y la tecnología), puede ser friki. Y conozco a varios. Pero un friki no es necesariamente un geek. No me interesa ser geek, aunque, de hecho, les debo y se les debe el soporte de nuestras herramientas de trabajo ahora. Pero igual.
Un friki no es necesariamente un geek. Prefiero depender de ellos un poco, a ser totalmente uno. Eso es un comentario muy personal y no me voy contra ellos (tengo amigos así), ¡pero vamos! ¡Salgamos afuera, brilla el sol, Vitehhh!

Luego, el look. Sí, el Look Skywalker (el que no haya hecho ese chiste…). Es un rezago de mis viajes al Japón. Sólo que hace unos años teñirme el pelo era poco prudente. ¡Qué muchacho andaría con el pelo teñido y el laciado japonés por la calle allá en el S.J.M. de principios de milenio! Además, aquí la moda tardó un poco en desplegarse. Es un tema que me interesa sobremanera. Ahora puedo andar como los Johnny’s Jr. o los Superjunior sin mayor roche.

https://i2.wp.com/content.answers.com/main/content/wp/en/thumb/2/24/300px-Superjunior_12.jpgDe aquí saco mi próximo look… (pero igual ando por allí)

Algunos se derriten por una buena película europea, otros van a galerías de arte conceptual. Yo prefiero hablar de temas más profanos. Me gusta ver cine comercial y enfrascarme en discusiones sobre superhéroes con mis amigos. Por supuesto que aprecio una buena exposición de pintura o una muestra de danza (con una hermana artista gráfica y el baile como parte de mi chamba, ¿cómo no?). Pero eso no me quita irme a lo profano, lo que los catedráticos no quieren hacer por no ensuciarse los ojos. Por eso no ven TV. No elevan a sus esferas algo que podría serles de provecho, y tampoco se dedican a bajar al llano, a ver esas producciones “vulgares”, que son el éxito generado por tipos tan cultos como ellos, y que han aceptado su lado friki: Matt Groening, George Lucas, Roberto Gómez Bolaños, los Monty Python, etc… Frikis generando frikis…

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Pero ese es un círculo benignamente vicioso. A menos que seas Dios, no puedes crear cosas de la nada. La creatividad de esos monstruos del frikismo tiene ciertos elementos esenciales: una cultura general amplísima, un grado de intuición y desarrollo del hemisferio derecho, cierto nivel de educación así como de trabajo de campo. Alguna vez ellos se gozaron ser público, y han disfrutado de tantas cosas en su anonimato, como que son gente como uno. George Lucas fue un friki por Flash Gordon, veía las exóticas películas de Samurais de Kurosawa, el trasgresor western spaghetti y estaba encantado por la mitología y el análisis Jungiano de ésta. Chespirito, como su apodo lo indica, era un Shakespeare chiquito, no sólo por su producción como escritor, sino por su grado cultural. Si no, ¿a quién más se le ocurriría reírse de tantos clásicos de la literatura de un modo tan elaborado y tan popular a la vez? Además, por sus referencias se ve que le fascina Disney. Matt Groening debe haber visto a esos otros dos, y todo lo freak que puede ser la familia Simpson no es más que un reflejo de lo que él mismo vivió.

Y la cultura pop es tan vasta que puedes ser friki en casi cualquier cosa, pero bien vivido, si no no se vale. Si no sientes tu frikismo, no tienes un trasfondo, sólo te quedas en la forma. Y si la forma es lo único que tienes, cuando se te vaya la forma o la moda, estarás sin piso. Como los emos.

Ser friki, a mi modo de ver las cosas, es aceptarse como tal y además reírse como niño de uno mismo. Darse cuenta que haces eso como lo harías si aún tuvieras cinco años y vieras al Chavo del 8 haciendo “¡zás, zás… y que yo… y que era Enrique Borja… y que anotaba un gol… y.. zás, zás”…

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Y a propósito de frikadas…

“Alejo y Valentina: El día que Alejo conoció a Maradona”. Como fanático del Chavo, del Chapulín Colorado, de Maradona, de las series ochenteras y las películas de ciencia ficción… ví este episodio y me gustó demasiado, de una serie que me gusta demasiado, viteh.

Kinki Kids cantando Flower

KinKi Kids – Flower

En este momento estoy escuchando “Flower”, un tema de los “KinKi Kids” (dúo de Jpop conformado por Tsuyoshi y Koichi Domoto) que sonó fuerte en el verano de 1999, en Japón (ellos siempre sacando muy buenos temas de verano hasta donde recuerdo). La verdad, nunca creí que iba a sentir el verano japonés de nuevo, a pesar son kilómetros, años y centígrados de diferencia. Recuerdo cosas de allá como si hubiera sido un sueño, y de esto ha pasado mucho más que varios años. No he visto la NHK en mi casa durante 5 años, cosa que acabó hace dos meses: No tendría tiempo ni para verlo. No converso en japonés desde la última vez que me encontré con Nakandakari Sensei cerca del Centro Cultural, camino a casa. Ya ni siquiera veo anime para ensayar. El Telúrica Japan Edition nos dió a Leandra y a mí la chance de practicarlo con todo. No me habia sometido a un nivel de exigencia tal desde la época de los concursos de oratoria. Y ciertamente, Leandra y yo agradecemos esa oportunidad.

Y después de todo lo pasado, con años de ansiedad por ir, por no ir o por regresar… sencillamente me parece que todo ha sido como un sueño. La cuestión del viajar a Japón es algo que no suelo comentar con la gente. No me parece tan relevante mencionarlo, a diferencia de 1998, cuando estaba muerto por decirle a todo el mundo que estaba aprendiendo japonés.
En esa época sólo estaba estudiando en INICTEL y ni siquiera estaba seguro qué quería hacer en la vida. Quería conseguir algo pero no quería pagar el precio, a menos que me super-interesara, como el idioma japonés. Eso me llenó muchísimo. No habré sido un gran alumno, pero me esforzaba bastante. Entonces me interesé por el Jpop, cosa que los jóvenes nikkei, el incipiente colectivo de otakus que se manifestaba en ese momento y los reducidos y “locos” estudiantes de idioma japonés llegaban a comprender. Y con lo poco o mucho que sabía, llevaba mejor los rankings de música japonesa que los que pasaban en la radio local.

Aprendí a comer con palitos cualquier plato, aunque tuviera en frente un churrasco con papas.

Cuando regresé me deprimí. Eso era normal. Cuando pasé meses procastinando, o como decimos en Lima-Perú, en “plan webing”, mi salvación vocacional y psicológica fue aprender otros idiomas. Después de pasar por las aulas (no dije que hubiera acabado, sólo que he pasado) de la universidad y llegar al punto en el que estoy ahora, creo que si hubiera agarrado una beca al Japón para estudiar años o si me hubiera quedado allá, no hubiera llegado a la tranquilidad que tengo ahora: Hubiera perdido la chance que tengo ahora de haber hecho teatro y de hacer todo lo que ahora me define como “Población Económicamente Activa”, “Actor en proceso” y “estrella de tv” (cuándo no tú, Ocram 😛 ).

8 años se han pasado volando, y ahora me siento más joven. Aunque claro, mi conocimiento en Jpop ahora se reduce a fines de los 90 🙂