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Los amantes: Teoría y práctica del amor escondido. (Via Supay-666)

*Este debe ser el mejor post que he leído en tiempo. Me gusta porque lo que dice es algo que parece ideal pero es real: Una pareja de amantes ejerciendo es algo a la vez romántico, carnal, sexual, sensual, aventura… Con ustedes, el ensayo de Luis J. Torres, “el Supay”: “Los amantes: Teoría y práctica del amor escondido”.

Los amantes: Teoría y práctica del amor escondido.

No cualquiera puede ser amante, es un trato con uno mismo y con la otra persona, es la promesa constante de hacer feliz, de estar siempre allí,  de hacer sonreír. Ser amantes es brindarse un amor desinhibido, es, en palabras de Sir Oscar Wilde: el amor que no quiere decir su nombre.

Son justamente estos amores los que dan vida a aquellos y aquellas que se pensaban fríos y sensatos. Estos amores siempre en juego son el lado oscuro de la luna, son el aceite que hace girar la rueda del progreso, son la vela encendida en la oscuridad del hogar, en el frio de la cama.

Los amantes son los que se obedecen por fin a si mismos, los que escuchan recién a sus cuerpos y a sus almas. Son ejemplos  de civilización humanista, la negación de la maquina y de la álgida razón. Es, la negación de lo establecido, una revolución del espíritu, una lucha por los derechos a el placer y la satisfacción. Es atreverse a cambiar todo lo conocido y acostumbrado.

Pero, es también volver loco de placer al otro en ese juego eterno y constante, pero siempre cambiante, jamás aburrido, que es el abrazo perfecto.

Ustedes no quieren palabras sensatas cuando se habla de los amantes, quieren pasiones desbordadas, escenas increíbles de destreza y técnica, de resistencia y potencia, de alquimia sexual.  Los amantes son más que eso, hablare de los amores furtivos, los amores negados y que son los más disfrutados, que son fuertes por la fuerza que produce lo difícil de su situación. De lo excitante que es amar así por lo que entraña el peligro de ser descubiertos. De esconderse y amarse profundamente, desesperadamente, ese aprovechar las pocas horas que se tienen juntos para poder besar esos labios que esperaron pacientemente, languideciendo de calor y deseo ante esa persona que si nos despierta calores terribles, tropicales. Calores que no apagan ni siquiera los inviernos mas crudos ni las ocupaciones mas cansadas, amantes que se imaginan durante la vigilia, que se translucen por entre los rayos de sol y que se sueñan en las noches de luna y estrellas.

Los amantes no duermen jamás, ellos esperan, sueñan siempre con un próximo encuentro y sus labios buscando los labios del amado, besando el aire o la almohada, esperando que algún dios sea benévolo y cumpla el milagro del encuentro y el extravió. Para la unión completa y total de espíritu y  materia, de sudor y saliva, de pericia y paciencia.

Ellos no han de ser jamás egoístas, ambos se buscan en el otro, y mientras retozan y retuercen, ambos se buscan en la mirada y tratan de ver su reflejo en los ojos ansiosos y excitados. No pueden permitirse que esos escasos momentos se pierdan y por eso dan todo de si para que todo sea perfecto. No anteponen jamás su placer, buscan el máximo placer de su compañera o compañero, por que saben que en el placer de la otra persona esta la clave del amor verdadero, y por eso saben que el verdadero nirvana reside en las emociones que despiertan y en las sensaciones que hacen florecer. Ellos no pueden ser egoístas, ambos tratan de dar el máximo placer que la carne y la imaginación puedan darse y por eso mismo aplican toda su sapiencia y control, toda la armonía necesaria para lograr el ideal; el abrazo perfecto y profundo que se desencadena en ese vendaval, ese remolino y ese mareo, en ese grito ahogado,  oh, como dicen en Paris, esa sabio pueblo de amantes inmemoriales, buscar Le petit mort.

Pero, no, no piensen mal, ellos ha sido estigmatizados por los que no sonríen, por los reprimidos, por las sociedades aburridas, por las hipócritas.

No son solo copula y éxtasis, no, desengáñense, no todo es solo una unión salvaje y continua, no, ellos se quieren de la manera en que deberían quererse todos, pensando siempre en que la otra parte no sufra ni padezca por nada ni por nadie. Haciendo que esas horas o días que estarán juntos sean casi eternos, haciendo que cada segundo valga la pena y que cada palabra sea un poema. Observando el sueño y velando su descanso, esperándolo con una gran sonrisa y ofreciéndole sus amorosos brazos abiertos, el cabello limpio y perfumado de incienso y mirra, de especias orientales y rosas recogidas en la tarde.

Ellos sufren, y de ese dolor terrible es culpable el destino, ellos, ellos no tienen la culpa de estar ya casados, o con hijos. No tienen la culpa de haber encontrado a sus almas gemelas en tiempos diferentes, en otras latitudes, en países exóticos, en mares extraños. El destino es el que hace que conozcan sus amores en años diferentes, en tiendas de libros, en bares alegres, en hoteles de paso.

Se aman, y su amor tiene el encanto de las calles que ellos cruzan fuertemente abrazados. A veces, temiendo ser reconocidos, y entonces ellos se van, a paso rápido, donde su amor no sea interceptado, y ya solos, explotan en besos y miradas, y se buscan las bocas envolviéndose las lenguas en capullos de seda y corales. Se acarician, se observan detenidamente, como si temieran cerrar las pestañas y perder esa imagen adorada. En la cama de hotel, en la cama desordenada, el le canta viejos boleros, baladas, romanzas. Ella le habla con cariño infinito en lenguas desconocidas, mientras saborea su piel con los dedos, recorriéndolo palmo a palmo, como haciendo un mapa de su cuerpo, como para reconocerlo hasta en las noches mas oscuras.

Los amantes pueden ser de diferentes países, de colores y lenguas, pueden pensar diferente, pero nada de eso logra impedir que ellos se busquen ávidamente, que se extrañen y se esperen, no hay distancia para los hilos de plata que se trazan entre ellos, no hay razón que valga para su amor de adolescentes, por que no importa que edad tengan, ellos siempre serán dos niños que se necesitan como solo un niño y una niña pueden necesitar de un abrazo y un te quiero.

No importa cuantas vidas o parejas estén en su pasado, el amado siempre será el primero, y, en sus corazones, serán también los últimos, y los únicos de ese universo que es la vida de una mujer y un hombre enamorados.

Amantes, hombres y mujeres acoplados perfectamente, en el abrazo perfecto, unidos en un solo corazón, latiendo a la distancia, haciendo planes de encuentros, de besos volados, de cartas ardientes, de deseos lejanos.

Los amantes, tocándose los dedos bajo las sabanas, mirándose profundamente, sabiendo que quizás esa sea la última vez que se ven.

Lloran a escondidas, lamentando no poder ni siquiera rozar una mano, apreciar quizás, su imagen a lo lejos. Por eso urden planes, trazan planos, fijan horas, buscan excusas, escapan por unos días. Las miradas cómplices de los hosteleros los acogen. Afuera, la ciudad gris camina su paso cansado, con su suave garua humedeciendo las aceras y avenidas.

Dentro del hotel, un hombre y una mujer están absortos en su ritual mágico, adorando el Lingan y el Yoni, Tantra de los sentidos, de los despertares. Yoga del aire, del cielo, de la tierra. Buscando los ángulos no buscados, reencarnándose en los Nirvanas del mareo y la maestría del beso de kamala, ahogándose en el Kundalini, alimentando la serpiente mágica del orgasmo continuo.

Oh, divinos amantes siderales, oh incansables centauros de los caminos, oh bellas ninfas de los ríos, princesas europeas e Incas citadinos. Le escribo a la que esta lejos, a la que suspira, tan dulce y ardiente, y de pies fríos.


25 julio de 2010 – Luis J. Torres

¿…Pero “Blogstar”?

En este momento, justo ahora, hay una premiación a los blogs (twitter, facebook y hasta youtube incluidos) con una categoría de “blogstar”, una acusación a un “blogstar” por un ex-ministro aprista, el reconocimiento de un periodista “blogstar” como profesor universitario y el más influyente de la web, hay otro “blogstar” que bla, y otro “blogstar” que bla bla bla…

No me vacila ni estoy de acuerdo con la denuncia a Godoy por parte de Mufarech. Es curioso cómo viene todo esto con la “ley de censura” que se viene discutiendo. No sé toda la dimensión que puede tener esto, pero parece que un blogger cualquiera podría estar en peligro incluso con rebotar un link…

Lo que sí me vacila es que con esto, efectivamente, los blogs aún no han muerto. Y que justo ahora se ponga otra vez en relieve que los blogs son valioso como herramienta de comunicación  y que hasta pueden poner en jaque a un gobierno y todo ese rollo. Y lo que más me vacila, encima, es que justo esto le ocurra a uno de los “blogstars” de la misma manchita que se rebotan links unos a otros y se felicitan los unos a otros y que anuncian que “Los blogs han muerto“.

Y justo todos ellos son “los blogstars”. Ya saben quiénes son: Sifuentes, Burneo, Bustamante, Godoy, etc. Los que se rebotan unos a otros, ¡Qué buen equipo de baloncesto harían si tuvieran pinta de practicar algún deporte!

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¿…Pero “Blogstar”?

-WTF…

Nunca me sentí cómodo con el término. Primero, porque nunca lo entendí. Se supone que el blog y la internet representan, más que la democracia, una especie de “socialismo” en la web. Y hasta me causa gracia que se basen en un afiche soviético para graficar lo que es la Web 2.0. Sin embargo, el hecho de que una persona tenga una existencia como “blogstar” como que da a entender que su opinión está por encima de la del resto en una dimensión que vá más allá del mero respeto a su enfoque personal de las cosas, a sus méritos para obtener fama y al conocimiento que maneja y que lo ha llevado al sitial donde está. Pero no entiendo porqué estar orgulloso de ser “blogstar”, si se supone que todos tenemos las mismas oportunidades de ser leídos, comentados, aportar nuestras ideas, algún video novedoso, alguna imagen graciosa…

Segundo, cuando era conductor de Telúrica.com, algunos me decían “pero tú eres un blogstar…”. Sí, muy bonito todo, pero si era un blogstar por estar en un videoblog, entonces ¿qué venía con eso? ¿Había beneficio con eso más allá que te comentaran dentro de Telúrica? Ya ví que la fama no es para siempre ni es absoluta: No todos los que me veían en Telúrica entraban a mi blog. Para algunos sólo era un tipo que además de “conducir” hacía algo llamado “editar”, cosa que no parecía tan interesante como hablar del negocio de clicks, los egotrips y matizar política con chongo y palabras en inglés. Y claro, no parecería un sujeto de atención para sus comentarios acostumbrados entre sí.

No entendía porqué “los blogstars” acá son blogstars más que todo por hablar de política o entrevistar gente famosa, ya que, se suponía que la Web 2.0 servía para abrir ventanas. Para qué quiero que me vendan como novedoso algo que siempre he visto todo el tiempo (hablar de política, ser chismoso o irreverente y misceláneo a la vez, eso lo veía desde hace años en la TV). Y si se abrían ventanas, pues, ¿ventanas para quién? ¿Para escritoras eróticas, chismosos incorregibles? Pasa en la tele, pasa en las películas. Además, mucho tiene que ver el soporte: Díganme si los blogs “Busco novia” o “Busco novio” hubieran tenido ese arrastre que han tenido si no hubieran tenido una plataforma como El Comercio que los alojara. Si alguien como Renato Cisneros causó la sensación de la Feria del Libro del año pasado con la versión escrita de su blog, pues no sé qué habría pasado si no hubiera tenido la iniciativa (o el encargo, eso no lo sé ni me consta) de haber lanzado justo ese contenido con ese título en la web de El Comercio. Intuyo que si hubiera lanzado un blog realmente por su cuenta hubiera sido distinto (no digo lo contrario, sólo distinto).

Y no sé cómo será ser un “blogstar” en EEUU o en otros países, pero aquí es más de lo mismo, como los famosos: usualmente pertenecen a cierta argolla. Si revisan la clase política, es muy raro que salgan nuevos, pero esos nuevos que salen surgen en el seno de argollas o se asimilan a una o se crean una (vean cómo llegó al congreso Luciana León, no se habla de más congresistas chibolos). Lo malo es que el Perú suele ser un país de “pocos”. Así, “pocos”, porque hay muchos, pero se privilegia siempre a los “pocos” que, a eso que se llama “el sistema”, le conviene. Por eso no ves varias argollas poderosas como en otros países. Aquí suele concentrarse todo en “pocos” puntos, en “pocas” corporaciones, “pocos” candidatos presidenciales, “pocos” equipos grandes, “pocos” pintores famosos, “pocos” novelistas de prestigio, “pocos” canales peruanos, “pocas” misses, “poco” de todo. Por eso, como son “pocos”, hay que “apoyarlos y cuidarlos”, porque son “nuestros créditos”, porque “no hay otros”.

O sea, el pez grande en el estanque pequeño. Así también, hay “pocos” Blogstars en una blogocosa aún pequeña, que “matan” a los blogs cuando les conviene (los ignoran), y cuando les conviene, están más vivos que nunca (hasta que les incomodan). Que rebotan links, parafrasean información, y si conviene, le echan flores al del post de origen, pero si no les conviene, pues lo ignoran con todo. Quieren hablar donde les interesa pero ponen sus tweets en privado para que no los fastidien, no atienden mails así nomás, no van a eventos que no les importa. Pero eso sí, repórtense con todo inmediatamente si algo les trae beneficio. Y no necesariemente en clicks.

Claro. Ya consiguieron lo que querían: De criticar al otro medio pasar a formar parte de él. Si youtube es el la TV del futuro, ¿porqué diablos no se quedan allí? Se van a un medio obsoleto como la TV aún analógica en Perú… que tal “downgrade” (¡Wow! ¡Qué cool es esto de meter palabras en inglés así nomás!). Si el Twitter mató a los blogs que a su vez dizque están matando a los diarios o algo así, ¿porqué diablos aparecen como columnistas en los periódicos impresos? ¿No que el periodismo ciudadano y cuidar los árboles y todo eso? Y si tanto les interesa la Internet para hacer amigos, ¿porqué diablos no manifiestan su diversidad aumentando su cholósfera en lugar de restringirla?

Obvio, yo no soy ningún santurrón y no me las puedo dar de intelectual. Sé muy bien que mi metas pasan por entrar al establishment como que de algún modo estoy en ese mercado, aunque ahora tenga un perfil muy bajo. Si eso ocurre, tendré que negociar y tendré mis conflictos. Además, soy de lo más fresa que existe: 1) hablo japonesadas en un videoblog para los otakus; 2) yo mismo resalto que un actor que diga que no quiere difundir abiertamente su trabajo es un mentiroso (que es muy distinto de querer ser famoso o no); 3) me gustan las telenovelas koreanas, brasileras, mexicanas y colombianas, los programas de humor argentinos y las películas de Hollywood (y me gustaría actuar en los mismos); 4) y si alguien me ubica en Google es gracias a que he estado cierto tiempo en un videoblog muy concurrido como Telúrica. Pero…

…Creo que mi experiencia ha sido distinta de “los blogstars”, pues he tenido que interactuar directamente con distintas variables de expresión (teatro, baile, expresión corporal, conducción de eventos), escenarios variados (teatros, auditorios, internet, video, etc.), y más aún con diversos tipos de público en lugares delimitados: amas de casa en mercados de barrio (teatro aplicado al marketing BTL), niños en el parque, reclusos en Castro-Castro, funciones vendidas a universitarios, eventos en idioma japonés, etc. Si hubiera empezado desde muy arriba o si hubiera tenido toda una maquinaria atrás casi desde el saque, pues, conociéndome, creo se me hubieran subido los humos como para no tomar en cuenta que el público también interactúa con uno. Porque uno mismo se debe a ellos y si tienen la oportunidad de responderte y aportar algo a un diálogo escénico entre público y actor (que se supone está en un nivel distinto y tiene que llevar el espectáculo), pues imagínate qué sería en un lugar como Internet, donde nos venden la idea que todos participamos como iguales, por igual, donde no hay preferencias.

Y eso no puede ser, porque como en todo, siempre habrá gente que destaque, y es inevitable. Lo que no debería ser, tampoco, es que los que destacan traten de acaparar toda la atención. La web permite la existencia de gurúes en todo (programacion, sexo, espectáculo, etc.), casi en la misma forma que en los medios tradicionales. De hecho, si no fuera por el ámbito de la Internet local yo no habría sabido quién es José Alejandro Godoy. Pero quienes tienen cierto peso en la Internet local no deberían promover sólo a cierta gentita tipo José Alejandro Godoy, por ejemplo. Y como dije antes, si a estos señores les interesara el fútbol, pues, albergarían entre ellos a alguien que le guste el fútbol o, de hacerlo, mencionarían al fútbol como algo natural en nuestra sociedad. Y algunos lo hacen, caso Manrique. Pero igual, Manrique como los otros siguen con los mismos chistes sobre los mismos bloggers… Un foro es, creo, mucho más comunitario en ese sentido.

Y las caras nuevas tienden a veces a parecerse un poco a las anteriores, al menos un poco en la forma. Me vacila leer al Malapalabrero por sus contenidos y hasta por su léxico, pero incluso ya me parece mucho cuando escribe todo el tiempo en su propio lenguaje. Sobrepasó a Sifuentes en el uso de anglicismos aunque, bueno, también es estilo de uno y de otro, y lo del Malapalabrero en sí es auténtico. Lo que sí me parece hasta el perno es que hay cada geek, cada friki, cada comentarista político, etc., o en resumen, cada aspirante a “blogger” que se mata escribiendo lo que el adsense les pueda dar, imitando a “los blogstars” su manera de emplear la licuadora, y meter comics, gadgets, calatas y congresistas en un mismo blog, y cuya línea es “yo también quiero ser famoso como ellos y si me rebotan, entraré en la gloria y llegaré a las cuchucientas mil vistas”. Están en su derecho, aunque su horizonte me parezca torcido (que no retorcido, son más bien inocentes, diría yo).

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Hace años no creí que iba a decir esto, pero ahora me pregunto… ¿Tener blog o twitter te convierte en alguien?

Pues ya no.

O bueno, quizás sí… si es que tu existencia está basada en la web que, como todo medio, no es más que una proyección de uno mismo. De repente uno no es tan cool, tan maluco o tan agudo como suele representarse, 0 de repente más. Pero igual se proyecta algo que sólo personas como uno mismo podría hacer. Pero el blog es algo impreciso. No lleva parámetros como en un espectáculo. Ni siquiera estás obligado a enfrentar a una audiencia. La audiencia puede ser selectiva y buscas o te buscan y de algún modo lleva a una restricción a ver ciertos contenidos. Y si no sabes dónde buscar, la “viralidad” o la publicidad te proponen opciones.

Y aquí va: ¿Quién auspiciaría un blog de cocina novoandina? Pues alguien que esté interesado en la cocina o que vea una oportunidad en el actual boom de la alta cocina en Perú. Y a si un patrocinador importante se le ocurre auspiciar un blog de cocina malgache es porque cree en la cocina de Madagascar… o porque prepara o come comida malgache. Ahora, nadie así nomás en Perú consume cocina de Madagascar, pero basta con que a una gentita que maneje cierto arrastre en opinión (auspiciadores o “famosos”) le guste como para que a los demás les interese conocer. Y si no presentas más opciones, pues asumes que lo que te dan suele ser bacán, adecuado, preciso.

El problema es que hay muchos tipos más de cocina. Y si te gustaba la comida tibetana y quieres exhibirla del mismo modo y si no hay ningún auspiciador o “blogstar” que le interese la comida tibetana, pues simplemente no te considera, aunque hagas un blog completísimo al respecto. A menos que te hayas dedicado a tu blog toooooodo el santo día para obtener las visitas suficientes como para que te consideren. Pero, vamos. Si has tenido harta y vasta experiencia con la cocina tibetana, anime koreano, fútbol de Uzbekistán o sombreros australianos, pues de hecho algo tienes que contar. Alguna vivencia que compartir.

El problema surge cuando no hay nada que contar. Por eso hay cada persona que rebota y rebota todos los días, quiere salir de su anonimato hablando de gadgets por aquí, Paris Hilton por allá. Quiere buscar un estilo cool como sea y postea a diario como puede. Si no tienes algo consistente qué contar, pues menos vas a poder bloguear o twittear o facebooksear. Por lo tanto, tener un blog, por el mero hecho de tenerlo no te hace alguien. No postear también te pasa la factura.

Y haber sido famoso desde antes ayuda (todo el mundo que está pendiente del Twitter de Gianmarco, por ejemplo). Y ser guapo o guapa (o hablar sólo de puros guapos y guapas), ufff, ni se diga…

La vivencia de cada persona se trasluce en lo que uno muestra. Es una proyección de sí, desde las más expresiones más banales hasta las trascendentes. De lo minimalista y sencillo hasta el orquestar a multitudes. Pero si todo lo que pones en Twitter es “no sé si echarle 2 ó 3 cucharaditas al café”, pues, es lo mismo que “habló la vaca y dijo mu”. Y si tu blog es puro rebote para ganar clicks por el ad-sense, pues estás acaparando el tiempo que algún otro blog realmente interesante puede merecer. Peor aún se le quitas la chance a la gente cuando la pasas por encima ninguneándola, no citando fuentes, o no recurriendo a otras fuentes nuevas.

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Un premio al mejor blog en el día del blog, pues, se ha respeta la decisión. Es legítimo el derecho de organizarlo. En otra ocasión me vacilaba. Pero ahora siento que es como premiar a un ser humano en un concurso de “20 seres humanos”, en el que te postulan por el mero hecho de ser un humano, un homo sapiens. Y premias “mejor niño”, “mejor cuerpo”, “mejor cerebro”… Naturalmente los que hayan hecho méritos para hacerse famosos destacarán porque definitivamente van a tener más votos, sean méritos por sus actividades o porque se movilizan para captar clicks. Si no eres Homo Sapiens, fuiste. ¿Pero qué si alguno de los rankeados no ha llegado ni siquiera a Neandertal?

Igualito, es inevitable mirar arriba de la pirámide de credibilidad. Los que estén arriba pueden cerrarle el caño a cualquiera que le de la gana y admitir a quienes les interese. Y claro, puedes llamar la atención por cualquier cosa. Pero creo que hay blogs (y blogs peruanos) con infinitamente más calidad que el utero o que la habitación, que el piso, etc. Pero bueno, si hubiera alguien como la Madre Teresa de Calcuta cuya labor empezara hoy mismo y registrara sus impresiones diarias en un blog, al cabo de un tiempo podría mover cierta sensibilidad social, apoyo, y fama como algo colateral. Pero alguien así no buscaría cimentar su blog en base a rebotes de los “blogstars”, por más eco que buscara para que se conozca su labor social, puesto que, además, sería desinteresada. Los intereses, más bien, son de prestigio, visitas, credibilidad.

Además, los “blogstars” aquí suelen preocuparse por otras cosas más importantes: Política, internet, demostrar que son cultos, que ser como ellos es ser bacán y, claro, lo que dicen entre ellos mismos. No entendía porqué Gustavo Faverón (o como siempre escuchaba, “Faverón”, así a secas) causaba tanto revuelo (y luego lo ví y tampoco estoy de acuerdo con él). Pero resulta que en su blog el tema principal es la literatura además de sus opiniones sobre la blogósfera y todo eso. Pero no me llamaba la atención leerlo sólo porque la gentita lo mencionara. Es más, me diera la impresión que destacan sus pleitos blogosféricos sólo porque entraban al terreno de lo “in“, de lo “cool“, de “los bloggers” (los famositos, claro). Si alguien alaba a Iván Thays en la blogósfera es porque alguien como él, además del prestigio que tiene, se animó a sacar su blog. Y hubo un pleito en la blogsósfera sobre escritores, del que me enteré demasiado tarde (conocí la blogósfera cuando el pleito ya había terminado), que llamó la atención de todos esos programadores, periodistas, chismosos y politólogos sólo porque, me parece, se manifestó dentro del ámbito de “los blogs”. Es como esa gente que de repente se dió cuenta que las mujeres también podían pelear en un ring sólo desde que vieron a Kina Malpartida con la foto de campeona (a gente que antes no le interesaba si existía boxeo femenino o les parecía exótico) y sólo desde entonces la asumen como un ícono nacional. “Los blogstars”, siempre con “lo ultimito”, con “la novedad”, ¿n0?

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“La novedad”.

Hasta cierto punto, sería lo normal eso de “la novedad” y el interés. Me pongo de abogado del diablo: Si en un inicio hubiera sabido que “Tony Roma’s” había sido propiedad de Hristo Stoichkov (el ex delantero del Barcelona), hubiera ido hace años. Ahora ya no me llama tanto la atención porque en el mismo artículo que leí eso me enteré también que él tuvo que vender la franquicia porque le iba mal. Además no voy a restaurantes especializados en carnes simplemente porque no me llaman la atención. Por el contrario, suelo ir a comer chifa y pizzas. Sin embargo, siendo yo alguien metido en oficios calificados hasta de “angurrientos” como la actuación y los audiovisuales, no creo que lo de “la novedad” me enajene tanto como a “los blogstars”. Yo no me pavoneo de saber comer sushi como “la novedad” porque sé lo que es la comida japonesa años antes de que se implantara la moda del sushi, incluso años antes de conocer Japón.

Apuesto que si Magaly Solier no hubiera aparecido en las películas de Claudia Llosa, no creo que ni Burneo ni Sifuentes le hubieran dedicado siquiera una línea. Y si hubiera sido actriz de películas independientes nacionales, de las misias pero pujantes, ni siquieran se enterarían de su existencia. Sin desmerecerla, en el teatro peruano y en las producciones independientes hay muchas chicas de su mismo tipo físico, pero no hay quien les interese entrevistarlas, porque al fin y al cabo, no han sido tocadas por la varita mágica de la gentita. No aparecen en las obras de la Plaza ISIL ni les proponen destacar en cosas que no se parezcan a las miniseries folclóricas. Pasa lo mismo que toda la vida. Claro, podrían ser tomadas en cuenta por algún director con oficio, pero como hay buenos directores que también guardan perfil bajo, pues dudo que esas actrices noveles sean ubicadas por Chela de Ferrari, Juan Carlos Fisher o Raquel en Llamas. Por lo tanto, no entrarán a formar parte de la “gentita” que siempre tiene chamba y a la que no les cuestionan nunca nada en voz alta… a menos que surja algo demasiado rochoso, claro (como a Jimena Lindo y esa nota de vender chullos en Cannes). O sea, no serán “la novedad”, la cual, al final de todo, termina encerrándose en torno a cierto sector socio-económico, cierta formación, ciertos apellidos, etc. Ergo, será muy difícil que “los blogstars” se acerquen a indagar de manera constante por la calidad del trabajo de los teatristas independientes. Noooo. Ellos siempre con “la novedad”, son “la novedad” y siempre serán “la novedad”, pero nadie más que ellos o lo que digan ellos puede ser “la novedad”, aún si otros, aún ignotos, producen algo de calidad.

Y en nombre de “la novedad” se cumple aquí, como siempre, eso de que más vale malo conocido que bueno por conocer…

¿Los blogs han muerto? Entonces, se murió el “sigue blogueando”. Total, pa’ lo que importa…

Daaaaale otra vez…

Toda la vida, desde que entré al mundo de los blogs, me habían dicho eso de que “los blogs son el futuro”, “que los blogs cambiaron mi vida”, “que si no estás en el ranking de Blogalaxia, no eres”. Pucha. Tanta vaina si algunos de los que se han roto la boca con esa frase ahora sólo twittean o facebooksean. Ya, lo que interesa es difundir una idea, un sentimiento o quieres compartir algo con alguien, y para ello cualquier medio es válido, sea escrito, hablado, en soporte analógico o electrónico, como quieras.

Sucede que ahora algunos “blogstars”, ya establecidos como “gurús” del mundo virtual peruano, ya hablan de la muerte del blog, que como ahora el Twitter se ha vuelto el medio de expresión de moda, bla, bla, bla. O sea, que después de haber estado en torno a una argolla que se basaba en la idea de “nosotros hemos llegado primero a los blogs y por lo tanto lo que decimos entre nosotros es mucho más importante que lo que tú podrías decir”, ahora ha mutado en “bueno, como nosotros sabemos de Internet, lo que decimos va a misa”.

Esa es otra idea como para decir que es aargolla, definitivamente, se mira al ombligo.

Como andan taaaaan ocupados en el microblogging ad Twitter pues ya no les interesa lo que otros pongan en sus blogs, parece…

¿Así que “blogger”, no?

Twitter, considero, es un medio.Como medio puede resultar interesante. No tengo Twitter, pero puede servirme si tengo una comunidad que puede estar pendiente de ello. Empero, odio el Twitter en cuanto se torna en la fatuidad por excelencia, todo por culpa de cierta periodista que para posteando hasta el hartazgo si tenia o no lápiz, que si estaba leyendo, que si estaba comiendo, etc. What are you doing? (¿Qué estás haciendo?) Webbing!!!!!

Esto es tanto como alabar, más que nunca, la forma por sobre el contenido. Si eres cool, todos los de tu círculo (tus amix de la clase o tus fans que siguen tus conciertos) asumirán que lo que hagas o pongas, puede ser cool. No sería inválido esto, pero pretender que todo lo que haces nos importa te leva a una sobreexposición que harta, sobre todo cuando no nos interesa estar al tanto. Es casi como spamear sobre tí mismo. Y twittear por el mero hecho de twittear puede ser bacán a veces… Pero es difícil ponerle límites a ciertas gentes.

Pero es un medio.

El Facebook es oootrooo. Me gusta más. Aprovechó y desarrolló muchas ventajas que la gente de Hi5 y Myspace no había considerado y allí lo tienen. Me parece bacán. A veces (cierta gente) aburre con sus aplicaciones, pero fuera de eso me engancha más.

¿Y?

¿Van a matar a los blogs, a los periódicos o la TV sólo porque esos tipos viven en el Twitter todo el día y el resto no?

¿Y cuando salga otra cosa…?

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Me recuerda a un comercial de 1997 en donde se promocionaba a una margarina que no necesitaba refrigerarse. Y tan chévere era eso que terminaban derribando un refrigerador. La acción de los (¿ex-?) “blogstars” me recuerda lo mismo: Tan bacán es estar en nuevos medios que ya no necesitas del blog. Y cuando nos hacían alabar los blogs, pues ya dabas a todo lo demás como obsoleto. ¡Obsoleta tu vieja!

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Y tanta vaina con “sigue blogueando”. Y me la creí. ¿Dónde fue todo eso? ¿Qué pasó con el periodismo ciudadano? Ahora muchos de los que denunciaban a los medios como “echados” están en esas empresas a las cuales denunciaban. ¿No que adopta un periodista? ¿No que solidaridad con Alvarez Rodrich? Hay medio mundo que se pregunta cosas así en sus blogs (Gran Combo, Malaspalabras, El Hígado de Aquiles, etc), pero claro, a los blogstars no les importa. Pucha, digo. Me la creí. No lo niego, algunos de esos blogstars a los cuales mencioné cuando era conductor en Telurica.com no me parecen malos chicos, pero caramba… Esto es demasiado.

“…LOS BLOGS SIRVEN PARA TODO, PUEDES PONER TUS RECETAS DE COCINA, AYUDAN A TU EMPRESA, PUEDES HACER LO QUE NO TE DEJARIAN EN OTROS MEDIOS, TE AYUDAN A CONSEGUIR CHAMBA, GANAS PLATA…”

Y yo, como un reverendo paparulo lo repetí y por un momento me la creí, como casi me trago lo de la Web 2.0, que Spencer es un entrevistador agudo, que Godoy es famoso, que cietos blogs son lo máximo en el ranking de Blogalaxia, aún cuando llevaban varios días sin postear nada o nada interesante…

¿Se murieron los blogs? Entonces ya no sigas blogueando.

Como estoy loco digo:

Deja que te vea. (Entra al archivo) ¡Ay, pobre blogstar! Yo le conocí, Horacio: era un hombre de una, ejem, gracia infinita y de una fantasía portentosa. Mil veces me llevó a cuestas alabarlo, y ahora, ¡qué horror siento al pensarlo!, a su vista se me revuelve el estómago. Aquí pendían aquellos post que yo he referenciado no sé cuantas veces. ¿Qué se hicieron tus denuncias, tus posts, tus campañas, tus rasgos de “buen humor“, que hacían prorrumpir en una carcajada a toda la argolla? ¿Nada, ni un solo chiste siquiera para burlarte de tu propia mueca? ¿Qué hace ahí el Morsa con la boca abierta? Vete a la laptop de mi dama, y dile que, aunque se ponga a bloguear como enferma, ha de venir forzosamente a esta linda figura. Prueba a hacerla reír con eso.

Ojalá nomás que esos jeropas ex-blogstars no pontifiquen twitteando de cómo hacerla en un tono porque allí sí los mato…