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LA MARCHA DE AYER JUEVES

Nota 1: ¿Qué posición hubieran tomado Miguel Grau Seminario o Don Manuel González Prada en este problema? Ya saben sus biografías y dudo que huieran postulado por alguna opción de izquierda actualmente. Pero igual, ¿qué hubieran hecho ellos dos?

Nota 2: Es curioso. El mes de Mayo pasado estuve en el elenco de “Causa Común“, obra estrenada en la AAA donde se mostraba a un grupo de estudiantes que se manifestaba contra las injusticias del gobierno. Yo interpretaba a uno de esos estudiantes. La obra comenzaba con la recreación de una marcha estudiantil reprimida con bombas lacrimógenas. La última función fue hace menos dos semanas…

Ayer, 11 de Junio de 2009, ocurrió la marcha de apoyo a las comunidades nativas de la Amazonía. Arrancó a las 2pm, desde la Plaza Dos de Mayo y atravesó la Av. La Colmena y la Plaza San Martín. Yo llegué a las  3:30 aproximadamente. Llegué solo, cuando el grueso de la manifestación estaba alejándose de la sede del Congreso, en la Av. Abancay, conversando con otros dos jóvenes que también estaban llegando recién y a los que perdí de vista entre la multitud. No he visto directamente los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía que pasaron en la tele, pero alcancé a ver las bombas lacrimógenas cayendo cerca, en la pista, obligando a la gente a replegarse hasta la Plaza San Martín.

Debo decir que es la primera marcha de este tipo en la que participo. Durante mucho tiempo no era dado a meterme a este tipo de protestas porque creía que no darían resultado: Fujimori renunció por un vladivideo, cosa que no consiguieron tantas marchas. Ahora tengo mucho más por perder que antes, pero también tengo más conciencia de todo, más allá del arrojo de la edad y todo eso. Sin embargo, los sucesos de Bagua me dan a pensar que esta puede ser la última gran oportunidad de la gente de expresar su indignación. Se nos vienen las elecciones del 2011 y dicen que nuestras opciones se reducen a estar entre el cáncer y el sida. ¿Es que nosotros no podemos producir alternativas nuevas? Y si efectivamente, estamos entre la espada y la pared,entonces, ¿quedará algo por rescatar?

Regresando a la plaza San Martín, todos quedamos concentrados allí como dos horas. Y digo “todos quedamos concentrados” porque me incluí en ese momento en un conjunto de gente que incluía nativos, estudiantes, artistas (músicos, malabaristas), grupos a los que no estoy afiliado (Fonavistas, CGTP), o simplemente con los que no suelo comulgar: socialistas, feministas, homosexuales, humalistas, etc. Sin embargo, en ese momento, más allá de la oportunista arenga política que algunos han lanzado por allí, todos hemos estado concentrados para expresar algo en común: HAY UNA INJUSTICIA EN LA AMAZONÍA QUE NO PUEDE SEGUIR: Injusticia con los nativos, injusticia con los demás ciudadanos, injusticia con la aplicación de leyes a la fuerza con las que se depredaría la selva peor de lo que está.

Así, se sucedieron discursos de representantes de los diversos grupos. Los policías estaban rodeando la Plaza. Había mucha expectativa, aunque también había gente que parecía atravesar la plaza como si hiciera turismo: me refiero a los mismos limeños.

Sentí fastidio por lo de la “suspensión” del Decreto 1090 (que no me parece la solución adecuada). Y para qué lo niego: también sentí miedo. Miedo de que esto degenere en más muertes, miedo de que esta protesta caiga en saco roto, miedo de que de repente yo ya no pueda regresar a casa, miedo incluso de quedarme sin chamba (que creo es uno de los mas fuertes hoy por hoy), miedo de enemistarme con algunos amigos. Pero los miedos hay que enfrentarlos alguna vez y listos para sobreponerse. Me acuerdo de Aldo Gil Crisóstomo, quien quedó tuerto e indignado con el resultado de la marcha de los 4 suyos. ¿Servirá esta vez?

A eso de las 5 y media se sumó un amigo, ‘K’ (me reservo el derecho de llamarlo así para no exponerlo. Como yo, también trabaja con la imagen), quien vino de su universidad particular para unirse a la marcha. Nunca frecuentó el centro de Lima, pero lo fue conociendo de la manera más ruda, en las calles. La concentración tomó rumbo hacia la Plaza Francia, camino al Ministerio de Defensa. Marchamos junto con un grupo de nativos que estaban tocando música junto con un acompañamiento de estudiantes.

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En la Plaza Francia, marchando, reconocí al poeta Rodolfo Ybarra preparando unos stenciles con una chica. Me acerqué a saludarlo y me presenté como un “blogger comercial”, que, de algún modo me define un poco, pues usualmente saco contenido “fresa”, “banal” y bastante pop, muy aparte que tengo algo como FAQTV, que es entretenimiento puro y humor del absurdo. En verdad, me emocioné. No he leído sus libros todavía, pero frecuento su blog desde el año pasado. Es curioso cómo lo conocí y en qué circunstancias. Ybarra correspondió al saludo muy amablemente. La verdad creía que podría ser en Quilca, pero no me he dado tiempo de ir al Centro Cultural “El Averno”, con Los Poetas del Asfalto. Pero así ocurrió. Y justo cuando estaban con los stenciles, se acercan por lo menos unos 10 policías con sus escudos y sus palos y nos separaron. La chica que estaba con Ybarra cayó al suelo e iba a ser apaleada por tres guardias. Yo estuve cerca como para ella que gane tiempo y se escape, aunque a mí mismo casi me agarran también. Los uniformados estaban avanzando. Nos dispersamos todos y al volver la cabeza ya les habíamos perdido el rastro al poeta y a la chica. Ojalá no les haya pasado nada sórdido.

Avancé con ‘K’ dentro de un grupo pequeño que incluía nativos y estudiantes de la Villareal, todos a manifestarse hasta el frente de la misma “Casa del Pueblo”, la sede del partido aprista en la Av. Alfonso Ugarte. Otro grupo llegó hasta el Ministerio de Defensa. Los que estuvimos en Alfonso Ugarte no duramos mucho: Se hizo sentir una comezón en la nariz por un olor como a pimienta. Los ojos empezaron a enrojecer y la gente tuvo que dispersarse.

Luego de comer un poco en el camino, llegué a casa sano y casi ileso (me refiero a los golpes recibidos en mi pierna y en mi brazo allí en la Plaza Francia), esto a las 9 mas o menos. ‘K’ ya estaba en su casa también, sin novedad pero con la voz ronca de tanto gritar.

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Ruego por que esta situación termine cuanto antes, pero a la vez espero que los limeños no hayan olvidado su vocación de protesta. En provincias la cosa está fuerte, a veces con saldos materiales tan graves que la pregunta que suele hacerse es “quién provoca a quién”. No deseo tampoco que las marchas en Lima se vuelvan una masacre. Menos aún voy a apelar al discurso de exigir “mártires” ni esas cosas.

Se preocuparon en casa cuando les dije lo de la marcha. Pero pensé en ellos cuando estaba caminando en la manifestación. Mi padre marchaba con el sindicato en Cusco en los sesenta años. Mi madre lo hizo en los setenta aquí en Lima como estudiante y luego como profesora. Somos de clase media, tenemos nuestras comodidades y nuestras carencias. Mis hermanas y yo tenemos ambiciones y sueños. Esto no nos marca necesariamente como revoltosos, pero tampoco podíamos callarnos.

Y no tengo porqué obligar a nadie a que esté de acuerdo, ni siquiera a mis amigos, aunque sé que lo entenderán.

Trabajo en un medio “banalizable” como la Internet y me dedico al entretenimiento. Y no lo considero incompatible. Si Susan Sarandon o George Clooney hubieran ido también a la protesta de ayer, quizás no los hubieran tocado (Bueno, Sean Penn o Danny Glover hubieran sido considerados “humalistas de plató”)… también si aguantaban la marcha entera como aquellos que estuvieron desde el mero inicio. Estuvieron varios actores nacionales como Pablo Saldarriaga, Magali Solier, la germana de nacimiento Q’orianka Kilcher etc., algunos más enfrentados con la policía que los otros. No todos los que fueron me caen ni me tienen que caer bien… pero en algo teníamos que coincidir.

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Hay muchos ejemplos de héroes con los que estamos familiarizados y a los cuales nos ponen como ejemplos, pero que a su vez nos objetan si es que queremos imitarlos. Siento que es así. Y lo peor es que se confunde “mesura” con “sumisión”, “mano firme” con “represión”, y así seguimos agrediéndonos entre nosotros. Si les parece realmente pernicioso el Che Guevara como ejemplo a seguir (junto con Alfonso Barrantes, los únicos socialistas a los que les tengo respeto), entonces, no comercialicen más su imagen, que habrá siempre alguien preguntando “¿Y porqué se lo considera un ejemplo…?”, porque fue consecuente y murió por lo que creía.

Protestar e indignarse no significa ser sólo de izquierdas. Yo sé que estoy inmerso en un sistema como éste que es necesario cambiar, pero no será todo de la noche a la mañana. Nos movilizamos en transportes que dependen del petróleo y eso cambiará con los años. Igual, ni Alan ni ningún gobernante o político va a estar activo toda su vida ni por toda la eternidad. Siempre habrán acuerdos y desacuerdos. Me seguirá gustando el fútbol y tomaré gaseosa como también tomaré agua, pero no sé si en el futuro pueda decir lo mismo.

Pero creo que al menos algotrascendente se puede hacer, amigos.

Crítica: LA MUERTE DEL ATENEO INMORTAL

Nota: Esta es la crítica que ha realizado el actor y director teatral Fernando Montenegro acerca de la puesta en escena de una obra del conocido dramaturgo Sergio Arrau. El texto ha sido publicado originalmente en el blog “El Oficio Crítico“, del actor y periodista Sergio Verlade, donde ha recibido dos comentarios. Al finalizar este artículo expondré mi breve apreciación como actor y espectador de esta obra.

ateneo inmortal
La muerte del ateneo inmortal

Elenco: Jane Yogi, Sergio Velarde, Eileen Céspedes y Julio Navarro
Dramaturgia y dirección: Sergio Arrau

Que una obra dependa de la invasión al público para poder desarrollarse, me parece, desde ya, un pésimo punto de partida como dirección, sin embargo el oficio y talento de los bien elegidos actores (los cuatro intachables, caracterización, interpretación, composición) hace que la obra funcione. El problema no está en la mala dirección, ni la ausencia de luces o música, sino en el mismo texto.

Un autor responsable habla de si mismo, pero cuando empieza a hablar del otro, sin conocerlo, merece ser sepultado. Según la obra “La muerte del ateneo inmortal” no hay nada que aprender del hombre provinciano solo por el pecado de no conocer Lima. Eso lo demuestran los personajes “Gualberto” y “Eleuteria” que lejos de ser plasmados como inocentes, son irracionales provincianos que mientras más cultos quieren ser, más se les retrata como bestias. ¿Es eso lo único que conoce del Perú el Sr. Arrau?

El ridículo limeño “Sócrates” dictará una conferencia, antes de empezar lo interrumpen y nunca más sucede nada. Este escaso argumento es rellenado por textos que solo resaltan la barbarie mental de los provincianos y la incapacidad del limeño. El mensaje es el siguiente señores: “De la provincia o de la capital, los peruanos dan risa” acotemos que el inspirado autor no nació aquí. Y claro, la obra es una comedia sobretodo para él, pero que podría generar un drama en la platea si algún público perceptivo va a verla, ya que es una representación injusta, y a uno lo hace preguntarse, si quiere crear un personaje torpe ¿Por qué sacrificar el chullo peruano? Hay muchas maneras de hacer reír a la gente sin meterse con nadie.

Quizá mi interpretación sea riesgosa por tratarse de un autor respetado, y quizá el público no advierta lo mismo gracias al talento de los actores, pero me llama la atención que la obra se siga llevando a escena sin la objeción de nadie, ya que es claro, que existe un prejuicio racial dentro de ese caballo de Troya, y si no es así, creo que el autor debió molestarse en aprender un poco más de éste país antes de escribirla.

Fernando Montenegro

Director teatral

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Mi opinión personal sobre esta obra:

He visto y me he entretenido con esta obra, más que todo por el trabajo de los cuatro actores y su química en escena y la empatía con la que han capturado al público presente. Pero también debo decir que la crítica que el Sr. Montenegro expone ha sido contundente en cuanto a señalar la dramaturgia como el problema central, y bien se resume en la frase “caballo de Troya”.

Para empezar, la disfruté como público. Y en parte estoy de acuerdo con el modo en cómo se satiriza a los dirigentes en sí, pretendiendo aparentar ser más cultos de lo que en realidad son y que no deja títere con cabeza. En eso creo que hay consenso.

Sin embargo, lo que Montenegro señala es que es preocupante cómo quedamos nosotros ante nosotros mismos. Nos reímos, vemos retratados algunos de nuestros arquetipos… y no salimos de burlarnos de nuestros arquetipos, y parece que no tenemos más de dónde escoger.

Salvando las distancias, me recuerda a ciertos talk shows locales donde solía mostrarse a los hombres de una manera espantosamente maniquea: O son unos machistas abusadores y bestias, o eran unos cándidos que se dejaban pegar y sacar la vuelta por sus esposas. E igualito se les aplicará la pena o generarán pena, dependiendo de su perfil. Pero no se muestran más modelos de comportamiento masculino.

Del mismo modo, aquí nos reímos de nuestros defectos exagerados casi al límite, pero no vemos algo más nutritivo para nuestro imaginario. Y esta tendencia se suele dar en todos los niveles. No vemos más matices en la representación de nuestra gente. Y lo que hay que tomar con cuidado es la tendencia del texto a aglutinar los componentes provincianos casi a la prepo Por ejemplo, la mención de una cebichería de tipo costeño en un apartadísimo pueblo serrano, que no es de lo más típico ni lo más lógico, y sin embargo quien lo lea o lo vea y no esté familiarizado con nuestras referencias puede hacerse una imagen equivocada.

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De todos modos, es mejor ir a ver teatro independiente peruano de cuando en cuando. Nos vemos allí.