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Y se fue Telurica…

A una semana del cierre formal de Telurica.com… Bueno, no podía antes por tiempo y algunas obligaciones. Ahora no hay mucho que decir.

Todo tiene un ciclo, los medios también. Algunos especulan con nuevos proyectos de parte de Inventarte, la casa matriz del videblog.

Yo ya había terminado mi ciclo con Telurica.com el 2008, a casi dos años de creado el videoblog y con alguito más de 500 programas, la mayoría de los cuales los he redactado, editado, uno que otro dirigido, y generalmente, generado temas en conjunto con Raúl Bastante. Fue una etapa donde aprendí mucho. Y así discrepe de manera íntima o abierta con muchas cosas sobre cómo se maneja el micromundo de la denominada “cholósfera”, como mencioné en el video de la cena de despedida (que sale en el último programa), pasé allí dos años de mi existencia, y no digo esa frase así porque así. Me permitió hacer muchas cosas que puedo mostrar ahora. Y además ha permitido que varias propuestas que se le asemejan empiecen a destacar, cada una con un éxito distinto pero al menos el estilo era bien televisable.

Pero quizás, ahora la gente está avocada a conocer más contenidos más diversos. Hablar en internet sobre la internet misma es interesante, pero a estas alturas ya hay una serie de temas que han desbordado las conversaciones en torno a la red, todo se hace a través de redes y hasta ahora no he visto a la web 3.0 que se venía esperando. Quizás se quede por más tiempo del que se creía, pero al final, pasará, y la web 3.0, muy probablemente, sea muy diferente de lo que creían sus profetas.

Pero de momento, no pienso hablar de ello. Aunque en su día, eso pudo haberse tornado inevitable a la hora del lonche.

Ahora se dice mucho que el blog, definitivamente, ya fue. Demasiado epistolar para una masa que sólo puede dedicar concentración suficiente a mensajes como los del celular. No hay dedicación suficiente a largos textos, hay vocación por la inmediatez, etc., amén de otras cosas más. Dudo que haya un próximo concurso de blogs. Quizás de entren más al concurso de tuiteros o facebookseros, pero ello es más difícil de definir. La red recicla su lógica, sus reglas, su emisión y su digestión de contenidos…

No creo que haya un Telurica 2.0, como algunos expresaron por allí. O al menos, no como lo imaginan. El presente ya está en HD, 3D. ¿Cómo sería el futuro, entonces?

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Quiero agradecer a toda la gente que ha seguido el programa, al menos, a los que se acordaron de mí cuando salí. También a la gente que acogió a mi amigo Gustavo en la conducción. Por supuesto estoy agradecido de los amigos que conocí a través de los blogs, y cómo no, a Raúl Bastante y también a Javier Albarracín, por haber ideado y desarrollado el proyecto. A la gente de Inventarte, a los primeros en comentar los primeros programas. Y a la gente que de allí me vió en FAQTV. Gracias a todos.

Gracias.

Carta sobre la Buena Muerte

Lima, 06 de Agosto de 2009

Estimados amigos,

Deseo tener una Buena Muerte. Morir en Paz, o mejor dicho, saber que la muerte va a llegar cuando esté seguro que después de cerrar los ojos nunca más los voy a abrir. Y en ese momento, saber que ya no le debo nada a este mundo y que me puedo ir con la conciencia tranquila. Lo comento con ustedes porque creo que quería decir algo al respecto durante estos días.

Detesto cuando la gente dice “quisiera morir durmiendo, sin dolor”, porque denota el deseo de ocultarse de la muerte y el no querer enfrentarla. De hecho la muerte es uno de los misterios más grandes de la existencia y provoca unterror natural. Yo, por ejemplo, me he asustado cuando mi vida se ha puesto en riesgo por diversas razones, y he pensando, antes que nada, en que no me podría ir así nomás, porque el susto pasa a ser terror cuando te acuerdas de tus seres queridos. Ese mismo terror lo asalta a uno si, por algún motivo, idea una forma de quitarse la vida. Pero sería el terror de sentirse, con su propia ejecución, ejecutor de las vidas de los padres y de los amigos que no tienen nada que ver. Si existe ese lazo, “morir en paz” es imposible, sabiendo que algunos morirán del dolor y otros se sentirán culpables de no haber podido evitarlo, así no sean responsables ya de nada.

Hay muchas muertes violentas que no siempre provocan los hombres: accidentes caseros o desastres naturales. Existen guerras. Y nada de eso es una buena muerte. Ni hablemos de las que suelenocurrir en las guerras, donde los hombres son sólo carne de cañón, y la bala o el cuchillo no saben de méritos, sentimientos ni lazos familiares. No hablemos tampoco de enfrentar a un familiar, a un amigo o incluso a un transeúnte agonizando. “Agonía” significa “lucha” en griego. La agonía es la lucha contra la muerte, uno aferrándose a seguir viviendo. Atravesar ese estado o presenciarlo es una de las experiencias más traumatizantes del ser humano. Imaginar a un pariente en esa peleacontra lo inevitable es algo deprimente. Sin embargo, y sin contradecirlo, imagino vagamente cómo debió de haber muerto Ludwig Van Beethoven, agonizando en plena tormenta, como si diera por sentado ante el mundo quién era él y cómo habría se irse, intenso como había vivido.

Morir durmiendo, por ejemplo, es algo que quizás sea más aterrador de lo que uno podría imaginar: ¿Qué pasaría si tuvieras una pesadilla antes de morir? Tampoco me fiaría mucho de la eutanasia porque, aunque sea válido para algunas personas, no creo que sea un “buen morir”: Uno se encuentra tan disminuido y en unasituación lamentable que es más que todo un “no sufrir más”.

Eso, si lo vemos bien, es muy distinto del descanso final, al menos como yo lo imagino. Yo al menos consideraría 2 alternativas de Buena Muerte, pero manteniendo un elemento esencial que es EL SER CONSECUENTE CON UNO MISMO. La gente podrá juzgarme como le de la gana, pero si en el fondo de mi corazón sé que he hecho las cosas sincerándome conmigo mismo, entonces no hay remordimiento que quepa. Si entendiste eso, entonces, aunque no me conozcas, podrás haberme comprendido todo lo que hice, cómo lo hice, qué hice de bueno, en qué fallé y cómo tuve que expiar mis faltas.

Con eso, puedo proponer dos alternativas para tener una buena muerte :

1) La Buena Muerte cumpliendo el deber : En este caso, no interesa incluso cómo se muere mientras uno muera en su ley. Por alguna razón los antiguos en casi todas las culturas glorificaban al que caía en combate. Muy aparte que fuera una motivación para perder el miedo a morir, esto conllevaba a reafirmar la propia realidad de cada uno, puesto que un guerrero se dedica a pelear porque ha asumido seguir ese camino, aún sabiendo que existen maneras de dar un paso al costado o de ponerse a salvo escapando. Entonces, cumple el deber que te ha sido asignado. ¿Ejemplos? Miguel Grau, Francisco Bolognesi, Alfonso Ugarte y José Antonio Quiñónez, por citar algunos héroes peruanos. Todos ya sabían que iban a morir. Todos sabían que estaban en algún grado de desventaja o que ya no había chance de regresar con vida; todos habían rechazado el deshonor de regresar vivos pero humillados. Y sufrieron muertes violentas, pero honorables y gloriosas. Prefirieron morir como leones antes que resignarse a vivir como borregos. Este ejemplo se ha repetido en otros en diversos niveles. Como Ramón Castilla, quien falleció en el desierto sabiendo que aún podía aportarle alPerú, o como Daniel A. Carrión, quien decidió experimentar en su propio cuerpo lo que pasaba con la verruga peruana; sabía en lo que se metía y murió en medio de inmensos dolores, pero en sus últimos momentos consciente, estoy seguro que habrá realizado que estaba haciendo lo correcto. Y todos esos ejemplos nos permiten aún seguir adelante.

No todos los doctores ni todos los combatientes mueren con la certeza de hacer lo correcto. Pero morir peleando por algo debe ser el superlativo de buscar e intentar por ese algo hasta saber si se va a poder conseguir o no. Todos lo hacemos durante nuestra vida y a veces conseguimos metas que son muy caras a nosotros. Pero es mejor buscarlo que ni siquiera intentarlo.

Y dentro de esta idea, considero una variante del bien morir cumpliendo con el deber : Si la muerte te sorprende cuando estabas haciendo una actividad o buscando algo por lo que dabas tu vida o que era tu vida misma.  La muerte te puede sorprender después de una fiesta donde estabas tan bien con tus amigos y te vas en paz. Te puede sorprender después de haber hecho el amor y gozado y amado intensamente. Te puede sorprender de anciano tras regresar a tupueblo natal y sentir una dicha inmensa. Te puede sorprender tras ganar el combate de tu vida. Te puede pasar tras haber salvado a tu hijo del frío o mientras estabas rescatando a alguien del fuego. O simplemente tras haberte reconciliado con algunapersona en especial y compartido un té, una gaseosa o una cerveza para luego no volverse a ver.

Aquí creo que  puedo mencionar el caso de Michael Jackson…

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Lo que me “tranquilizó” con respecto a Michael Jackson fue saber que había muerto regresando de ensayar para su gira de retorno. Ver el video de su último ensayo y la vitalidad y el profesionalismo con el que practicaba. Lo que creo debe haberle ocurrido es que regresó agotado, tomó sus sedantes contra el dolor que solía tomar, se echó a descansar pensando en el ensayo del día siguiente y cayó en sueño profundo (y dudo que haya tenido pesadillas, pues el cansancio es profundo en esas condiciones), cosa normal en toda persona después de un ensayo exhaustivo. Nunca más se despertó. Y con todo lo que se haya afirmado de él, nadie podrá decir que ha hecho una presentación mediocre o a media máquina. Ensayó para dar un show espectacular cuando todos especulaban distinto sobre cómo le saldría. Murió bailando, o mejor dicho, murió mientras buscaba dar el mejor espectáculo, como siempre lo hizo. Esto, hasta donde yo puedo imaginar. Es una variante del descanso del guerrero después de una batalla o del caminante tras llegar a una posada. Murió en su ley y haciendo lo que mejor sabía y lo que más le gustaba hacer.

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2) La Buena Muerte como el verdadero descanso final : Esta alternativa debe ser aún más difícil que la anterior, puesto que creo que uno mismo ha de merecerla y labrársela. Vivir es más duro que morir, y uno debe de haber concluido todos los compromisos con la Vida. Esto debe ser tras haber vivido ni mucho ni poco, sino lo suficiente. Probablemente esto ocurra si uno ha alcanzado sus metas más importantes y la sabiduría necesaria para darse cuenta que uno ya hizo su deber a lo largo de su vida. No creo que haya cosa más frustrante que morir sabiendo que aún faltó por hacer, algo de modo que a uno le duela elúltimo interminable minuto previo al deceso.

Quizás, en la naturaleza, el paralelo del bien morir lo establezca la figura del león. Como la comenté líneas arriba, un héroe muere combatiendo como un león cumpliendo el deber. Pero si el león ha cumplido su ciclo tras haber sabido guiar a su manada, pues al llegar la vejez ve que ese ciclo ya se ha cumplido y su propósito para con su especie ya ha sido realizado, entonces se retira a morir. Hasta donde tengo entendido, el león se junta con otros leones viejos para luego aislarse y finalmente morir en soledad.

Esa soledad final no tendría que ser infeliz en un ser humano si es que uno mismo la ha labrado como un camino de preparación hacia lo desconocido. Si ya he conseguido lo que quería e hice lo que supe que tenía que hacer, entonces dejo a mi familia, a mis hijos o nietos ya jóvenes y a mis viejos amigos que me hayan acompañado para buscar la dignidad del bien morir.

Entonces te aislas, no con pena, sino con la mezcla de alegría y sobriedad que te da el haber cumplido tu deber, y vas a vivir tus últimos días en un lugar nuevo. ¿Cómo? Eso ya está sujeto a la interpretación de cada uno: hay quienes se retiran a ser monjes, otros se van a enseñar en una escuelita de un pueblo tranquilo (algunos más warriors se van a algún distrito maleado o a un pueblo donde la vida es dura), otros se dedican a pescar artesanalmente, a cultivar la tierra o a tener un puestecito en un mercadito de barrio. No interesa la aparente pobreza material. Cuando ya se ha vivido lo que es realmente vivir(esto lo define cada quién), lo otro no es pobreza, sólo frugalidad, como la del pastor o la del beduino, que no necesitan nada más que lo suficiente para ir por la vida y cuidar del rebaño. La vida deja de ser aburrida para ser tranquila. Y se vive esos últimos años conservando cierta plenitud de las facultades físicas y mentales, y sobre todo, espirituales. Se vive en paz.

Pero hay un ingrediente que es esencial: Sabiduría. Un agricultor puede haber vivido una vida despreocupada en el campo y ser “feliz” sin darse cuenta. El sabio, por el contrario, se da cuenta que esa felicidad existe allí donde está él. Más aún si el sabio ha pasado por muchas realidades y escenarios, y escoge en dónde quiere desarrollarse como un ser plenamente feliz. De allí que alguien como Tolstoi haya preferido el campo como refugio. Y uno mismo debería darse cuenta dónde encaja ese ideal para su bien morir.

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Quisiera hacerlo en verano, durante el mediodía y antes de la hora del almuerzo, en una campiña, después de haber hecho algunas cosas en la finca temprano por la mañana. Tras haberme despedido como quien dice “ya vengo”, irme a caminar, sabiendo que en algún lugar del camino, amplio y rodeado de puro verde, habré de sentarme a presenciar el cielo azul y el sol radiante envolviendo el paisaje. Y en esa misma cotidianeidad, saber que ya me iré. Entonces, recordar con cariño a los míos con los que habré de reunirme y desearle el bien a quienes más adelante me darán el alcance. Después de recordar lo que solía hacer desde niño en compañia de mi mamá, contemplando el sol del mediodía, y sabiendo que ya lo hice todo, por fin me dispondré a descansar una siesta por última vez. Y sentir que viene la muerte, cegada ante el Sol de mediodía. Y sentir que me voy,  y que mi conciencia se desvanece de a pocos, que el dolor no me puede hacer nada, que la agonía fue resuelta hace tiempo y que mis últimos pensamientos están en el Universo y en su propia Paz. Y recordando algunas canciones que oía en mi infancia al mediodía, decir “Gracias”…

Es de esa manera como quisiera morir.

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Esta carta no es para nada un manifiesto suicida. Al momento que escribo estas cosas no estoy considerando la muerte como alternativa a mis problemas, puesto que aún no he cumplido ni la mitad de mis metas importantes. Sin embargo me he encontrado con muchas dificultades juntas durante estos meses (creo que desde Octubre del año pasado), que me han sumido en la depresión, incluyendo peleas, dolencias físicas, problemas económicos y otras malas noticias, así como sucesos con los que creo ya he expiado mis errores. Y peor aún, me he topado con situaciones en las que mi integridad física o incluso mi propia vida se han visto en peligro varias veces en los últimos meses, y aún persiste el riesgo de que me sigan pasando otras cosas más, como que nadie está libre de nada. Y eso sumado al deceso seguido de varias personalidades con diversos niveles de trascendencia, a la matanza que ha ocurrido en la Selva, a la epidemia, el friaje y demás eventos dolosos con una continuidad extraña como increíble. Más aún, con varios de mis seres queridos en estado delicado de salud en este mismo momento.

Todo eso ha contribuido a proponerme trabajar, pero no para vivir plácidamente mi vejez (porque tampoco quiero ser un anciano disminuido en sus facultades atentido por el resto), sino para enfrentar a la muerte dentro de un sano retiro, y con algo que no se toma en cuenta ya para morir, que es la dignidad propia y el respeto por la vida hasta su último segundo. Me han dolido algunas cosas, pero ahora me siento tranquilo por otras razones, en parte porque creo que ya alcancé cierta madurez en algunas cosas. Y si logro alcanzar la madurez para vivir, creo que también podré lograr la madurez para morir, encuentre lo que encuentre después. Yo prefiero decirle ir al encuentro con el Padre.

Por eso y por muchas cosas, quería sentir que más que  un post, estaba escribiendo una carta, como de puño y letra, como en los viejos tiempos. Por lo mismo, aunque estoy tentado, no incluiré vínculos. Pero les digo, vean y escuchen a Elvis Presley cantando “My Way” en el concierto “Aloha from Hawaii”. Y a veces imagino que él ha fingido una muerte ante todos para buscar la buena muertepor él mismo…

Gracias por permitirme compartir algo muy íntimo con ustedes. Seguiré haciéndolo cuando pueda y mientras mi corazón lo permita. Gracias de nuevo y hasta luego.

Un abrazo a todos,

Roberto Cuba

El Invitado Esquivo

El Invitado Esquivo” (Lima, Marzo 2008) es un corto sobre el VIH/SIDA, escrito y dirigido por Fernando Montenegro y que he producido para Actor/Films. Aquí la historia es acerca de un paciente terminal que llega a darse cuenta que la vida nos invita a disfrutarla a cada momento y con responsabilidad. Aquí destaco la actuación de Fernando Montenegro como el paciente, de María Victoria Santana como Melany, y de Claudia Mendoza como la enfermera. Además, está el trabajo técnico de Beto Méndez en fotografía y el de Marco Cruz en cámara y aportando también con el fondo musical. Y por supuesto, yo en la producción general (sí, yo, Roberto Cuba, el chico de Telurica). Espero que sea de su agrado. También está el video en la cuenta de Actor/Films en youtube.

Y hay más cosas por venir…

Ficha Técnica

“El invitado esquivo” (6’52”)
Dirección: Fernando Montenegro
Producción: Roberto Cuba
Guión:Fernando Montenegro
edción:Fernando Montenegro
fotografía: Beto Méndez
interpretes: Fernando Montenegro, María Victoria Santana, Claudia Mendoza
Música: “20000 die each day” Crist Cruz

Escrito, editado y dirigido por
FERNANDO MONTENEGRO

Elenco
Paciente … Fernando Montenegro
Melany … María Victoria Santana
Enfermera… Claudia Mendoza

Producción General
Roberto Cuba

Producción Ejecutiva
Claudia Mendoza

Cámara
Crist Cruz

Fotografía
Beto Méndez

Asistente de edición
Roberto Cuba

Storyboard
Fernando Montenegro

Música
“20000 die each day”
Crist Cruz

“Poison Ivy”
The Coasters

Actor/Films
2008

Busco Esposa

Sí, digamos que estoy en ese plan.

Nota: El título del post trata de mi inquietud de buscar esposa. Pero de taquito, comentaré sobre los blogs que “buscan pareja”…

“Busco esposa”. Vaya título más original para un post, y no debo de ser el primero en titular así a un artículo. Todo el mundo habla de los blogs de El Comercio, todos comerciales y harto artificiales en su concepción. Y no es que otras personas perciban lo mismo también, pero vamos: Estás en El Comercio, que con todo te asegura harto tráfico como para que muchas personas al día puedan detenerse a revisar algo por allí, y claro, con unos botones muy oportunamente titulados, puedes creer que estás ante una versión local de Match.com o algo… Y te encuentras con esas cosas de “Busco Novio” y “Busco Novia”. Y por cierto hartazgo es que no los leo. Apenas los probé y no me jaló mayormente la atención. Y encima te encuentras con varias ciertas personas que te recomiendan ambos blogs como si fueran el non plus ultra de los blogs personales. Bueno, tienen su calidad, pero como digo, no me atrae leerlos.

Ahora, eso de que busco esposa…

Es una inquietud que me asalta desde hace un tiempo. Bueno, es esa y la de ser papá. Sí, ya expuse que soy un inmaduro con muchas cosas por hacer. Y el tren de vida que llevo me descalifica para ser un esposo dedicado y menos un padre responsable. Lo tomo con tranquilidad, pero una cosa no niega a la otra. Teniendo contradicciones, esta la de tener pareja de por vida (sí, de por vida) es una idea que se aparece en mi mente, como si la trajera el viento. Y de hecho, sé que tendré, al menos una o dos parejas más antes de encontrarme con la horma de mi zapato.

¿Quién podría calzar la zapatilla de cristal?
(vaya complejo de príncipe de cuento, como si no los hubiera interpretado en teatro para niños…)

Podría poner mi anuncio así:

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BUSCO ESPOSA. Joven en camino a ser profesional en la actuación y los medios, con sueldo superior al mínimo pero con muchas ganas, creativo, friki, alegre, infantil, sensible, nervioso, juguetón, apurete, vehemente, impulsivo, inmaduro, dormilón, algo machista, bromista, sarcástico, medio colérico, tardoncito, medio hipocondríaco, figuretti, algo supersticioso pero que se considera igual católico romano y laico, soñador, ambicioso; que le gustan los idiomas, los deportes, los bailes, el Dance Revolution, figuretear, ver futbol, salir a tomar cuando tiene clases la mañana siguiente, loco por el cine comercial, la TV comercial, los dibujos animados gringos para niños, los animes, la lucha libre, ir a la playa, tomar helado, etc… BUSCA una buena mujer, joven, inteligente, guapa, de buen cuerpo o que le guste la actividad física, sana y responsable (que eso buscan todos), pero por sobre todo, que comparta y/o que entienda varios de mis gustos, de mis metas y sobre todo, de mi modo de pensar, sentir y proceder, que sea comprensiva con mis defectos, que sea proyectada, que sea creativa, con mucha imaginación, con locura para sacar cosas de la nada, que sea valiente, que sea artista, que sea quemada en sus ideas, que sienta al dar un abrazo, que quiera conocer más del mundo, que sea atrevida para robarle alegrías a los días, que tenga pasta para ser madre.

Y eso aparte que le guste bailar Dance Dance Revolution, cocinar e ir al karaoke…

Tendría que ser alguien que sintonice con la mayoría de mis frikadas, o sea, la mayor parte del tiempo. Y por eso apunto algunos de mis defectos (los malos) y “defectos” (cosas que puedan no serles agradables a algunas personas, aunque no impliquen maldad alguna). Es una verdad que en el proceso de atracción uno oculta sus males, y a su vez, una persona enamorada tiende a minimizar los defectos del ser amado. Pero ya saben algunos de los míos. Una pareja no termina nunca de conocerse, pero por lo menos me expongo un poco más.

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Es extraño, es lo mismo que cantamos toda la vida con eso del “Arroz con leche, me quiero casar”, y uno desea alguien que se aproxime más a uno mismo, y a su vez uno busca lo que cree le falta. De allí que haya puesto varias cosas que me gustaría ver en alguien con quien voy a compartir todo lo que me queda por vivir (en teoría) y con quien voy a procrear y criar uno, dos o varios ciudadanitos más en este planeta. A considerar:

  • Supuestamente el físico no importa. Bueno, a mí sí. Para empezar, preferiría alguien que pueda bailar, correr, nadar y demás cosas, con una energía casi infantil. Ese es un detalle que aprecio, pro lo mismo que baso parte de mis actividades en la expresión física. De allí se puede desprender que prefiero las jóvenes delgadas o de contextura promedio, pero con cuerpo para darse volantines, artes marciales, correr, etc. Pero bueno, vamos a ver. ¿Guapa? ¿Y porqué no? ¿Hay una ley que diga que las mujeres guapas no pueden ser buenas parejas? Bueno, quizás también tenga que darme algún arreglo, no sé, rebanarme la nariz o hacerme una lipo 😛
  • ¿Personalidad? Animosa, alegre, creativa y positiva, que crea en la vitalidad y en la imaginación.
  • Prudente, pero que no sufra con eso de “es que me da vergüenza”. Con personalidad, que no se sienta menos que nadie pero tampoco que se jure la última chela del tono. Que se dé su lugar y que mire siempre hacia adelante. Al menos mi madre y mi abuela son así. Por allí puede ir la cosa…
  • Pero eso sí. Así como no las busco racionales en extremo, tampoco me gustaría estar metido con gente que lo vea todo “exótico” y colorinche. Menos si le “apesta” todo. Y mucho menos si no aprecia el contacto con la gente. Vengo de un mundo en donde hay una conciencia de mercado… pero de mercado de barrio!!!!! Ya pues, yo nunca he sido palomilla en el barrio, pero por lo menos sé que era eso que se está perdiendo.
  • Ahora, varios karmas tengo con respecto a las chicas con las que estuve o quise estar. Una cosa fea ha sido cuando me he portado mal, y no por infidelidad, sino por ser atorrante y no darles la atención que merecían. Más grave es no poder corresponder a alguien que realmente lo quiere a uno. Pero algo que es aún peor puede ser tener a la persona ideal enfrente y uno ni darse cuenta, sino hasta años después de haber sabido algo por ella. Si eso de algún modo origina el retraso de la llegada de mi media naranja, aceptaré con calma. Pero no quiero sufrir más de lo necesario. No quiero arrepentirme como “victimario” ni sufrir como “víctima”.
  • Y obviamente, culta. O por lo menos que tenga cierta cultura general. Pero como además soy bien quemado, si sabe qué es Star Wars, estaré más tranquilo…

Quisiera casarme joven y tener mis hijos joven. Tengo mucho por dar. Y mucho por aprender. Quien se arriesgue, ya sabe algunos de virtudes y de mis defectos que están incluidos en el paquete.

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Nota: Aclaro, por si acaso, que son inquietudes, pensamientos, ideas que me revolotean de cuando en cuando la cabeza… Estoy pensando en voz alta.

Teatro en el Pabellón 2B – Cuando estuve dentro del penal Castro Castro


La semana pasada realizamos la muestra de “La Manzana Prohibida”, obra de Gonzalo Rodríguez Risco, como examen final de mi amigo Enrico Méndez para su curso de dirección en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENSAD). Ese fue el punto final de casi cuatro meses de proceso para preparar la obra, junto con Adelaida Cabana, mi compañera de elenco. Ahora estamos atentos a la oportunidad de realizar una temporada.

Pero como parte del entrenamiento, presentamos, a modo de pre-estreno, la obra en una cárcel, como parte de un acuerdo entre el INPE y la ENSAD para llevar teatro a los reclusos en el penal Castro Castro.

Enrico nos consultó si podíamos aceptar esta propuesta, a modo de preparación para la muestra final. Yo me sorprendí. Nunca había imaginado una oportunidad así. Y no sabríamos qué clase de reclusos irían a ver la obra, siendo reclusos de seguridad intermedia. Más aún, siendo de temática homosexual: ¿La recibirían bien? ¿La entenderían? Además, sería el debut absoluto, con lo que eso conlleva (tensiones, apuros, arreglar marcaciones, texto, etc.).

Pero, ¿porqué no hacerla? Justamente allí estaba el reto: Hacer que la entiendan, fueran quienes fueran. Adelaida y yo aceptamos con tranquilidad. Pero seguíamos con la curiosidad. ¿La entenderán?

“La Manzana Prohibida”, por si acaso, trata de dos amigos: una chica que busca amor en su mejor amigo, quien es homosexual, pero que se lo ha ocultado siempre. O sea, la pregunta era siempre: ¿la entenderán?. Enrico nos comentó al ensayo siguiente que se trataba de reclusos de seguridad intermedia o alta, así que posiblemente se trataría de presos por narcotráfico, ex-funcionarios corruptos o presos políticos. Así que iban a ser, de algún modo, presos “leídos” o al menos con cierta “cultura” o “modales”. Yo comenté algo que aún sostengo: Entre llevarle teatro a un reo común o a algún ex-congresista corrupto, mil veces preferiría actuar frente a un reo común, porque los que han cometido desfalco, los congresistas corruptos y todos esos que le robaron el dinero al Estado y matado las esperanzas de la gente… todos esos rateros de saco y corbata no merecen ver nada de nada. No lo merecen.

Pero antes de la función, nos enteramos quienes iban a ser nuestro espectadores: los presos por terrorismo del Pabellón 2B de Castro Castro.
Bueno, a lo hecho, pecho. Conversando con Adelaida y con Enrico, comentamos que al menos, era gente que sí era leída. Generalmente los presos políticos caen en esa condición por cómo aplican su ideología. Y eso implica un nivel cultural superior al resto de reclusos, fuera cual fuera su color político. Al menos ya estabamos tranquilos por ese lado. Faltaba que llegara el día del estreno.

Y el miércoles 28 estuvimos allí, previo ensayo en la ENSAD. Llegamos a las puertas del Penal alrededor del mediodía, con la instrucciones básicas: No más papeles que el DNI, no celulares, no cámaras, etc. Llegamos con Fernando Ramos, quien es el coordinador de este programa. Fernando, a todo esto, ya estaba llevando teatro a las cárceles por más de 20 años. Fuimos también con otro elenco pequeño compuesto de otros tres alumnos, quienes llevaban un número cómico sobre el muqui, un duende peruano. Así, dejamos afuera encargadas las cosas que no podíamos hacer pasar al penal.

Tras esperar a que Fernando acabe con el trámite de la autorización, entramos. Eso fue atravesar la puerta externa del Penal, la revisión a la entrada del Penal propiamente dicho y a la de los pabellones. Acabamos cada uno con un sello en el brazo, y a Adelaida, además, le marcaron con un número. En la revisión de adentro de la cárcel estuvimos tranquilos. A Adelaida no le hicieron problemas por haber ido con pantalones, cosa prohibida para las mujeres que visitan un penal. Tampoco lo tuvimos con la utilería que llevamos. Hablando de visitas, habían señoras de diversas edades, llevando incluso niños menores de 5 años. Había una mujer algo voluptuosa que supusimos iba a visitar a algún “afortunado” reo por narcotráfico. Luego nos dirigimos hacia la entrada a los pabellones. En ese momento fue cuando realmente me asusté, al menos por unos instantes, porque entraba a algo desconocido. De allí, tras el último sello de registro, nos recibió uno de los reclusos, con la serenidad del hermano convertido, lo que me sorprendió. Con toda amabilidad nos guió hasta la rotonda, que estaba vacía de gente, pues a esa hora los presos estaban dentro de sus pabellones. Ellos, al reconocer a Fernando, lo saludaron, pues como lo dije, lleva teatro a las cárceles de hace 20 años.

Cuando entré al pabellón 2B con mis amigos, todo lo que me sorprendía del penal hasta antes de ese momento quedó, incluso, hasta insignificante. Ese pabellón era una verdadera sorpresa.

Los reclusos por terrorismo que estaba a la entrada tenían unos rostros serenos y nos saludaban. Al adentrarnos vimos su tienda de abarrotes en perfecto orden, y no sentí hacinamiento. Entonces nos llevaron al comedor del primer piso, que antes era un locutorio: las mesas y asientos eran de cemento, y siendo la 1pm, tocaba la hora del almuerzo. En las paredes veía periódicos murales con las marchas senderistas escritas en papelógrafos, recortes de periódicos con noticias relacionadas al Presidente Gonzalo y la lucha popular, ahora con un discurso más moderado. Obviamente las “notas sociales” trataban acerca del cambio en la sociedad según ellos. Y quienes estaban allí nos saludaban con total amabilidad y nos invitaron a la mesa, a conversar mientras iban a servir el almuerzo.

Yo estaba tranquilo, aunque desde el saque no dejaban de exponerlo todo según su punto de vista. Hablamos de varias cosas. Uno de ellos, con aspecto de provenir de la clase media alta, claro y canoso, hablaba de Antígona y su mensaje sobre el cumplimiento del deber. Otro, llamado Wilfredo, nos explicaba muchas cosas. Él fue con quien más hablé en esa cárcel, fue un poco el Virgilio de ese extraño “infierno”, donde ví condenados, pero a ningún “infeliz“.

Wilfredo tenía cinco años de reclusión en Castro Castro, tras haber sido trasladado del penal de máxima seguridad de Yanamayo, como varios de sus compañeros, en donde estuvo como diez años. Varios estaban así. Él me expuso la situación dentro del partido, que por orden del Presidente Gonzalo ya se había terminado la guerra contra el Estado Peruano y que había que continuar la lucha popular a otro nivel. Me dijo que ya se habían dado cuenta de su error y de todo el daño que se generó de una guerra en la que nadie puede atribuirse en sí gloria alguna. Toda esa devastación que provocó Sendero Luminoso será muy difícil de reparar, así como los abusos cometidos por parte del Estado, en una compleja vorágine cuyos huérfanos, viudas y todos los que sufrimos de algún modo sus consecuencias nunca vamos a entender del todo. Nunca.

Nos contó acerca de otros presos que habían salido de la cárcel tras 19 años, y que, apenas salieron, sufrían de mareos. Esto era por haber vivido tanto tiempo con el panorama visual y el desplazamiento físico reducidos a pocos metros, cercado por paredes inmensas, y a ver el cielo casi como una pared más. Algunos, dijo, no podían dormir en una cama, producto de la costumbre del encierro. Wilfredo contó también cómo en Yanamayo los reclusos se las ingeniaron para hacer cultivar un maíz a partir de un grano, recogiendo todos tierra para la maceta y fertilizándolo con sobras de comida. Esa planta, que les alegró el paladar por varias jornadas, fue destruída por una granizada ante la pena general.

Lo que me asombró a todo momento fue la serena convicción con la que Wilfredo y sus camaradas estaban contando sus experiencias, viviendo su ideología. Cualquiera que estuviera en esas condiciones de reclusión se volvería loco. Con más de una década sin libertad, tras haber visto el fracaso de su doctrina entre los peruanos y el derrumbe del modelo comunista en el mundo, con su líder preso… y se comportaban tan, no sé cómo describirlo. Pero hasta diría que nos estaban evangelizando. Salvando las distancias, claro está.

El aspecto de dentro del penal no es tan paupérrimo ahora. Más adentro del pabellón veía una biblioteca perfectamente organizada dentro de lo que contaban, muy bien surtida con literatura de diversa índole. Había una pared con una pizarra, que servía para impartir clases de idiomas (El francés se enseña allí). También contaban con un televisor para ver videos. En ese momento, en el salón se estaba impartiendo clases de poesía, y escribiendo una marcha senderista.

El patio estaba despejado. Allí me acordé de un reportaje aparecido en Contrapunto que ví cuando era niño, en plena guerra senderista de inicios de los 90’s, y que mostraba cómo los presos fortalecían su doctrina con representaciones en donde se exaltaba su visión de las cosas, con pintas en las paredes y uniformados de rojo, muy distinto de lo que habíamos de mostrar esa tarde. Ya se había acondicionado una esquina con una inmensa banderola azul que hacía de telón de fondo y que aludía a las actividades artísticas dentro de la cárcel.

A la hora del almuerzo nos sirvieron guiso de carne. He de decir que quien cocina allí tiene buena sazón. Comí dos platos mientras conversaba y veía un pequeño letrero anunciando el festival de teatro en la cárcel, que llevaba como nombre “Festival Aureo Sotelo”, en referencia a ese autor de teatro popular y de clara tendencia social. Mi mamá tiene ese libro como que era complemento a la currícula de profesora y que leí cuando era niño, por eso me acuerdo.

Preguntaba a varios la razón de su condena y el tiempo que tenían allí. Por ejemplo uno me contó que llevaba como 15 años. Le pregunté si era sólo por su ideología, y me dijo que sí. Le dije que me refería a que si había contribuido con Sendero con propaganda, aportar recursos, etc. Y me respondió que era a todo nivel. A todo nivel.

Luego vendría la obra.

A las 2pm empezamos nosotros. Como camerino nos sirvió la esquina de la banderola y nos acomodamos entre las pesas de yeso y los moldes viejos para hacer cerámicas. Los espectadores estaban en sus asientos. Y con un sol impresionante, arrancamos como primer número.

La obra fue bien recibida entre nuestro público. Al ser un mensaje de apertura, iba a generar cierta identificación con ellos, quienes también se rieron con los elementos cómicos de la trama. La ejecución se adaptó a las dificultades de espacio. Cometimos algunos pequeños errores sin mayor trascendencia, pero en general se realizó muy bien. Entendieron la obra. Eso me gustó mucho. Tuvo eco. Valió la pena.

Acabamos con “La Manzana…” y empezó “El Muqui”. Fue una muestra de humor muy simpática. Y al final hubo una declaración de Fernando, agradeciendo la atención de los reclusos y nuestra colaboración con el programa. A todos nos entregaron cerámicas como recuerdo. A los directores de cada obra se les entregó además un presente en forma de puño, presente muy de acuerdo con la gente que lo otorgaba. “II Encuentro de Teatro Popular 2007”.

Después nos llevaron a conocer los otros ambientes del Pabellón. Y les digo que, a la primera impresión, nadie creería que se tratan de presos por terrorismo. Había un taller de cerámica donde hacían platos y tazas para vender con distintos motivos, incluyendo navideños. Este taller tenía dos hornos, y uno de ellos fue fabricado por los mismos internos. En los pisos de arriba estaban las celdas, reducidas en tamaño. Nos explicaron que antes había un hacinamiento terrible, y que antes recibían comida sólo por una pequeña entrada, a través de la cual también usaban para iluminar sus textos y poder leer, ya que no había luz eléctrica. Los baños estaban limpios, cerca de los talleres para pintar las cerámicas. Había también un pequeño taller de pintura. No es que mostraran una técnica demasiado depurada, pero había cierto manejo de los elementos. Los cuadros que salen de allí cuentan con temática senderista, y ví uno inspirado en la cara gritando de The Wall, Pink Floyd. He visto allí un tópico, la cocina y hasta una pequeña panadería así como una celda con una pequeña biblioteca, en donde uno de los internos ayudaba a su hija a hacer su tarea de matemáticas.

Viendo a la distancia a los otros pabellones, distinguí uno muy limpio, que hasta tenía piso de cerámica, con macetas y con aspecto de albergar gente “pudiente”. Me dijeron que era el pabellón de presos por narcotráfico. Definitivamente los dos pabellones más ordenados eran ese y el de los terroristas. Sólo que en uno el orden lo ponía el dinero y en el otro, la organización de sus internos.

Antes de irnos, nos despedimos de todos ellos en el comedor. Ellos nos despidieron cantando. Todos a una sola voz con una marcha en cuyo coro se entonaba “jóvenes son nuestras esperanzas”. Allí fue cuando realmente me asusté. ¿Qué era lo que los mantenía en pie dentro de su reclusión?

Me dí cuenta que se puede perder la libertad, pero si uno cuenta con un norte definido, con una cosa en la que creer o con la suficiente cultura como para hacerse un refugio dentro de uno mismo, entonces no se pierde la libertad interna, porque aún se decide en qué creer. Y esto le ha ocurrido a muchos reclusos, sin importar ya qué es lo que cree. Le pasó a Cervantes, quien escribiía en la prisión. Le paso a Hitler, quien preso escribió el Mein Kampf o a Solyenitzin, quien resitió la cárcel en Siberia. No importa ya el propósito o lo que crea uno. Yo no comparto la ideología en la que creen ellos, pero no dejo de asombrarme ante su convicción. Y no me parece que hayan montado un número para impresionar, porque si hubiera sido así, no mencionaría el miedo que sentí. Miedo porque podían decir “presente”. Es una fe desgastada la de ellos, pero aún es muy fuerte.

Por algo, además, digo que su existencia podrá ser de todo, menos infeliz. Obviamente nadie puede resistir tanto tiempo preso sin sufrir algún problema, pero por lo visto en ellos, la vida la hace uno. Hay gente que vive en libertad y no la aprovecha. O peor aún, pueden estar en sus casas, libres, sin haber cometido crímenes ni nada, pero que tienen existencias amargadas, como un lastre inmenso.

Durante esos días regresaba a casa muy tenso, y me preguntaba muchas cosas sobre mis actividades, en las que siempre me meto. En medio del stress, me di cuenta que soy libre y que debo de estar feliz por eso. Aún puedo decidir por mí mismo, aún puedo escoger si voy o no a donde me guste, pero el sólo hecho de regresar a casa a pie o en carro es una cosa que yo decido, nadie controla mi sueño y mis ganas por hacer las cosas. Nadie más.

Ese mismo día regresé muerto a la oficina de Telúrica, a seguir trabajando.


Esta foto con los sellos es uno de los pocos testimonios que tengo para probar nuestra estancia allí. Pero razón de ello te puede dar Fernando Ramos, Enrico Méndez y Adelaida Cabana, además de los otros tres actores que hicieron “El Muqui”. También está ese puño.